Las nuevas tecnologías: entre la democratización y el control 

Autor: Raspo, Cristian Andrés
Co-autor: García, Diego 

Posiblemente, una de las características principales de las sociedades actuales sea el uso de las nuevas tecnologías. Un alto porcentaje de la población utiliza de manera cotidiana un smartphone, una computadora, las redes sociales o Internet. Hoy en día es muy dificultoso pensar alguna práctica social donde estas tecnologías no estén presentes. En efecto, se podría indicar, de alguna manera, que la sociedad actual está caracterizada por las mismas; en este sentido, las tecnologías de la información y la comunicación -TIC-  representan un distintivo propio de estos tiempos. 

¿En cuántos trabajos se realizan intercambios de e-mails? ¿Qué niño no entra a Internet para hacer su tarea? ¿No va siendo cada vez más común que los abuelos busquen a sus ex compañeros del secundario en Facebook? ¿Cuántas parejas han discutido por malinterpretar algo dicho en WhatsApp? ¿El tiempo de ocio personal muchas veces no está asociado a conectarnos de alguna forma a la red? ¿Cuándo uno tiene una duda no recurre a Google? 

El presente escrito se propondrá hacer un análisis del fenómeno social de la revolución digital; para ello es necesario poder pensar y reflexionar sobre diferentes aspectos de las nuevas tecnologías desde una mirada crítica, es decir ni peyorativa ni idealizada. Con este objetivo, se adoptará como estrategia metodológica, la realización de una cartografía.Al seguirse desarrollando los territorios digitales, ya que no están terminados ni definidos en su totalidad, es pertinentepoder tener una forma de ir anotando sus movimientos mientras se los sigue explorando; es decir cartografiar el mundo online. 

 Para los geógrafos, la cartografía -a diferencia del mapa, que es una representación de un todo estático- es un diseño que acompaña y se hace al mismo tiempo que los movimientos de transformación del paisaje. Los paisajes psicosociales son también cartografiables. La cartografía, en este caso, acompaña y se hace mientras se desintegran ciertos mundos -su pérdida de sentido- y la formación de otros: mundos, que se crean para expresar afectos contemporáneos, en relación a los cuales los universos vigentes se tornan obsoletos (Rolnick, 1989:s/d). 

En miras de comenzar a cartografiar este nuevo mundo digital, se podría decir que es llamativa la rapidez con que los nuevos dispositivos tecnológicos, junto con las redes sociales, se hicieron de uso masivo. En poco menos de 30 años, se convirtieron en algo sumamente cotidiano para unagran cantidad de lugares alrededor del mundo.  

De alguna manera, esta revolución digital fue posibilitada por la existencia de Internet y de la plataforma WWW. Dicha Red Informática Mundial, en inglés World Wide Web, fue creada por un científico llamado Tim Berners-Lee en 1989. En la primera década de vida de la red fue impresionante el crecimiento exponencial que presentó tanto en usuarios como en servidores web. Como consecuencia, en el naciente siglo XXI, las computadoras comenzaron a estar interconectadas mediante redes digitales a nivel global; cambiando para siempre el panorama a nivel mundial.  

A lo largo del tiempo, numerosos fueron los hitos históricos que marcaron el recorrido de las nuevas tecnologías hasta llegar a lo que es hoy en el año 2018. Blogs, casillas de e-mails, fotologs, Google, Youtube, Facebook, Instagram,etc. La lista podría seguir y seguir, pero de nada serviría hacer un listado cuasi infinito de palabras de origen extranjero y difícil pronunciación para los hispanohablantes; ya que ésta historia está plagada de cambios, los cuales a su vez son extremadamente veloces1. 

Es imposible poder abordar el fenómeno de la revolución digital en su completud. Razón por la cual el presente ensayo se va a limitar a mostrar algunos de los cambios provocados desde la aparición de estas tecnologías. La primera parte está dedicada a explicar las características distintivas de estos dispositivos y su relación con la subjetividad;planteándose así como la base para poder pensar los desarrollos de los próximos apartados. La segunda parte responde a poder definir a las tecnologías digitales como tecnologías democratizadoras.  Y por último, la tercer parte persigue el objetivo de poder exponer por qué éstas mismas tecnologías serían tecnologías de control. 

Teniendo en cuenta elnivel tan alto de aceleración de la era digital, puede surgir la pregunta ¿de qué serviría escribir sobre algo que al momento en que se escribió al respecto, posiblemente ya haya cambiado? Tal vez, la respuesta a esa pregunta pueda ser que leer y escribir posibilitan la reflexión,es decir sacar el pie del acelerador para ver hacia donde se está yendo. En consecuencia, en esta historia hiper acelerada de las nuevas tecnologías, con más razón ¿no sería necesario frenar un instante para reflexionar? 

 PRIMERA PARTE: TECNOLOGÍAS Y SUBJETIVIDAD 

Características de las nuevas tecnologías 

Antes de comenzar con el desarrollo de este texto son necesarias dos aclaraciones. Por un lado, es dificultoso poder encontrar un término pertinente para poder denominar a las famosas nuevas tecnologías. Muchos autores las llaman tecnologías de la información y la comunicación -TIC-. Sin embargo, una persona no solo se informa o se comunica a partir de ellas, haciendo que ese concepto quede un poco superficial. A su vez, también se puede criticar la denominación nuevas tecnologías, porque el eje se está poniendo en la novedad, con lo cual es un criterio temporal. Por ende, hablar de nuevas tecnologías sigue siendo un tanto ambiguo y poco específico. La luz eléctrica, el automóvil y hasta incluso la rueda en su momento fueron novedosas, en efecto susceptibles de haber sido llamadas nuevas tecnologías. Además, ya en este año 2018 ¿cuán nuevas son las nuevas tecnologías? ¿La sociedad no las fue recibiendo como parte de su cotidianeidad natural?  

Estas son las razones por la cual ninguno de esos dos modos de llamarlas -TIC y nuevas tecnologías- poseen el rigor conceptual necesario para abordarlas en su especificidad. Una vez hecha explicita la disconformidad de estos términos, con fines académicos se optapor ir denominándolas de diferentes maneras según el aspecto en particular que se quiera hacer énfasis en ese momento. A raíz de esto, en el presente ensayo se las encontrará nombradas bajo las siguientes denominaciones: nuevas tecnologías, TIC, tecnologías digitales, tecnologías democratizadoras, tecnologías de control, entre otros. 

La segunda aclaración es que bajo todos esos términos mencionados, en este texto, se pretende hacer referencia a Internet, los dispositivos smart-teléfonos inteligentes, computadoras, etc- y algunas plataformas online-como son las nombradas redes sociales-. Estos tres elementos son pilares de la llamada revolución digital, y si bien no son lo mismo, hoy en día están tan relacionados que cuesta pensarlos por separado. Por ejemplo, una persona que entra a Facebook desde su celular, efectivamente está utilizando su smartphone, las redes sociales e Internet.Es decir que el usuario al acceder al mundo online no discrimina, realiza todas esas acciones de forma conjunta y a la par. 

Para poder avanzar con la cartografía de este nuevo mundo, es necesario poder realizar una descripción, un tanto somera, de cómo son estos nuevos dispositivos; entendiendo que el sólo hecho de describirlos de alguna manera está describiendo a la sociedad que les dio a luz. De hecho, un gran pensador del siglo pasado dijo que las máquinas y las tecnologías de una época reflejan las formaciones sociales que les han dado origen y que las utilizan (Deleuze, 1999). A saber, en cierta medida muestran a la sociedad que las inventó y que las legitima a diario a partir de su uso. Entonces… ¿qué rasgos de la sociedad actual se ven a partir de las características de las TIC? ¿Qué está señalando la increíblemente amplia utilización de las redes sociales? ¿Qué dice de la humanidad la invención de Internet?  

Internet es ubicuo, es decir omnipresente. Hace poco más de 15 años, si alguien quería acceder a la red, debía sentarse frente a una computadora y conectarse por un tiempo acotado y no de manera inalámbrica. En la actualidad, no sería erróneo suponer que un alto porcentaje de las personas que están viajando sentadas en un colectivo de línea, están haciendo uso de Internet; lo cual muestra no sólo su capacidad de estar presente en todo momento sino la movilidad de dichos gadgets tecnológicos. Es decir que fueron pensados para ser trasportados, como por ejemplo un tablet, una notebook o el famoso smartphone (Albarello, 2013). 

Esta omnipresencia de la red, sumado a la movilidad de los dispositivos, genera un fenómeno muy particular que tiene que ver con la posibilidad de estar online sin importar el lugar o el momento. De alguna manera, las nuevas tecnologías provocan cierta pérdida del contexto. Por ejemplo: una persona que está en el medio de un boliche puede estar respondiendo mensajes sobre su trabajo, se puede mandar un mail mientras uno se encuentra en el medio de una clase, pasear por Facebook estando en una sala velatoria, etc. En cierto sentido se corre el riesgo de ser desubicado al comunicarse con alguien que no solo no está en el lugar indicado, sino también que no está en el estado más oportuno para hacerlo. ¿Cuántas veces pasa que alguien recibe un mensaje en un chat grupal cuando uno está muy triste o preocupado por alguna cuestión? ¿O que lo llamen cuando estaba durmiendo una siesta o bañándose? ¡A mi qué me importa si a Fulanito le gustó la foto que yo subí ahora que estoy por rendir un final! 

Para seguir con la descripción de algunas de las características de las TIC, se puede decir que buscan e incentivan la participación de las personas, ya que, tanto Internet como las redes sociales, existen gracias a que tienen usuarios; si la sociedad no utilizara estas plataformas, no estarían presentes. “Es importante destacar que es la gente misma la que le da forma a las redes sociales, tanto en los contenidos que comparte como en la relevancia que le da estos contenidos” (Albarello, 2013: 54). 

Teniendo en cuenta que las redes sociales poseen una interfaz de fácil manejo, sumado a algunas de las características antes mencionadas, se puede pensar un fenómeno que cada vez va siendo más común: ‘amateurización masiva’;que consiste en que un usuario no profesional pueda generar un contenido y compartirlo.Por ejemplo: una persona saca una foto, y sin ser un diseñador gráfico, la edita antes de compartirla (Albarello, 2013). 

 Tenemos que empezar a pensar a la tecnología de una manera totalmente distinta de la convencional. Nosotros pensamos que la tecnología son aparatos, dispositivos, máquinas. Y eso no así; es marginalmente así. Es la parte que nosotros usamos de la tecnología. Pero en realidad, la tecnología son conversaciones. Son conversaciones donde inventamos nuevas prácticas, para mejorar la vida humana. La tecnología más que nada es una oportunidad simpatiquísima de convertirse en un Roschard, un test proyectivo. Nosotros ponemos en la tecnología lo mejor y lo peor (Piscitelli, 2015). 

 Pensar la subjetividad hoy 

Una vez caracterizadas brevemente a las TIC, es necesario ahondar en la definición de subjetividad que estará de base en este ensayo. En cierto sentido, a lo largo del camino se estará hablando -quizás de manera implícita- de condicionantes sociales, económicos, políticos que hacen a los procesos de subjetivación de este nuevo mundo digital.  

Sería conveniente definir de otro modo la noción de subjetividad, renunciando totalmente a la idea de que la sociedad, los fenómenos de expresión social son la resultante de un simple aglomerado, de una simple sumatoria de subjetividades individuales. Pienso, por el contrario, que es la subjetividad individual la que resulta de un entrecruzamiento de determinaciones colectivas de varias especies, no sólo sociales, sino económicas, tecnológicas, de medios de comunicación de masas, entre otras (Guattari y Rolnik, 2005: 49). 

 Es decir que -al contrario a lo que muchas veces se presupone- la subjetividad es colectiva; no es la sumatoria de subjetividades individuales. Que sea vivida por individuos en sus existencias particulares, no implica que esté centrada en la individualidad. Ya que esmodelada -fabricada- conjuntamente, es válido sostener que la subjetividad es esencialmente social (Guattari y Rolnik, 2005). 

La subjetividad, como la forma de ser y estar en el mundo, no es una entidad fija y  a-histórica. Las fuerzas históricas marcan la conformación de cuerpos y subjetividades ejerciendo tanta presión que estimulan ciertas formas de ser e inhiben otras. En cada época de la humanidad los vectores socioculturales, económicos y políticos forjan las diferentes tipos de subjetividad permitidas en ese tiempo y, a su vez, evitan la manifestación de otras, prohibidas para ese momento. La cotidianeidad oficia como un taller de alfarería, moldeando esos modos de ser compatibles con las características propias de determinados contextos (Sibilia, 2008). 

 ¿Cómo podemos hablar hoy de producción de subjetividad? Una primera constatación nos conduce a reconocer que los contenidos de la subjetividad dependen cada vez más de una multitud de sistemas maquínicos. Ya ningún dominio de opinión, de pensamiento, de imagen, de afectos, de narratividad, puede pretender escapar a la influencia invasora de la ‘asistencia por computadora’ de los bancos de datos, de la telemática, etc (Guattari, 2000: 15). 

Debido a la enorme presencia que tienen las tecnologías digitales en la sociedad actual, es imposible no pensar que ellas tendrán un lugar particular en la construcción de las subjetividades actuales. Como los procesos de subjetivación dependen de las características de la época, hoy en día, sería incoherente argumentar que ellosse llevan a cabo de manera independiente a los desarrollos tecnológicos. Como conclusión, se podría expresar que reflexionar sobre la subjetivación en la actualidad implica poder detenerse para observar la revolución digital. 

Si alguien quisiera extirpar, cual cirujano, a las nuevas tecnologías en la sociedad, se daría cuenta que ellas no son un cuerpo extraño maligno sino que, en esta metáfora, son un órgano más del cuerpo social2. La cotidianeidad de la vida se va desenvolviendo en el marco de estos dispositivos de la información y comunicación.  

Entonces, lejos de conceptualizar a las tecnologías digitales como elementos externos que vienen a cambiar a la humanidad, se podría argumentar que los dispositivos modernos reflejan los rasgos de sus creadores. Las nuevas tecnologías son formas hiperdesarrolladas e hiperconcentradas de ciertos aspectos de la subjetividad (Guattari, 2000). De alguna manera ellas están oficiando como cierto espejo, en donde se reflejan características notables de la época actual, la era digital. En este sentido, en la próximasección se va a desarrollar el fundamento por el cual se podría denominar a las nuevas tecnologías como tecnologías democratizadoras.  

 SEGUNDA PARTE: TECNOLOGÍAS DEMOCRATIZADORAS 

El ágora¿punto de partida de la democratización? 

Cuando se habla de la Antigua Grecia se dice, entre otras cosas, que en ella es factible de ser reconocida cierta forma particular de vida social que permitió el nacimiento de la democracia. 

[…] en lugar de que el Rey ejerza su omnipotencia sin control ni límites en el secreto de su palacio, la vida política griega quiere ser objeto de un debate público, a plena luz del día, en el ágora, por parte de unos ciudadanos a quiénes se define como iguales (Vernant, 1992: 24). 

 Pensar la posibilidad de que no sea una única persona-el soberano-quien tomara las decisiones sino que éstas fueran producto del debate, parte de la base de la configuración de un nuevo espacio social caracterizado por la isonomía. 

¿Y qué era la isonomía de los griegos? Era el emplazamiento de un espacio homogéneo cuyas partes eran todas, de cierta manera, simétricas respecto de un centro. […] ¿Y cuál es ese centro? El ágora, la famosa ágora de la ciudad griega. Es decir, el foco común. La idea del foco común sustituye a la cúspide de la pirámide (Deleuze, 2015: 88). 

 El ágora puede ser definida como la plaza pública donde se llevaban a cabo las reuniones y/o discusiones (Real Academia Española, 2017). Era un espacio abierto, que conformaba la vida administrativa, religiosa, comercial  y política de las ciudades-estado. La palabra circulaba, permitiendo que las decisiones concernientes a la polis griega, fueran fruto de la participación de los ciudadanos. 

De esta manera, los griegos comenzaron a entender la política, las vinculaciones con los otros y la realidad de manera diferente. Surge un nuevo pensamiento (que) trata de fundar el orden del mundo sobre las relaciones de simetría, de equilibrio, de igualdad entre los distintos elementos que integran el cosmos” (Vernant, 1992: 24). 

El escenario político griego, al no estructurarse de manera piramidal, posibilitó el nacimiento de la democracia. Sin embargo, el objetivo del presente escrito no es ahondar en ella, sino más bien en la democratización; entendiéndola no como el proceso de conversión a la democracia-como doctrina o sistema de gobierno-,sino que la definición de democratizar que es tomada para este texto, es la de hacer algo accesible a un gran número de personas (Real Academia Española, 2005). 

A modo de cierre de este apartado, se puede decir que arriesgarse a denominar a las tecnologías digitales como un ágora virtual, está en relación con la forma en que fue explicadala democratización; ya no como la conversión al sistema democrático sino como el proceso de hacer algo extensivo a muchos seres humanos. Es desde esa concepción que se  hace hincapié en la extensión del acceso, quefundamenta el sentido mediante el cual las nuevas tecnologías son tecnologías democratizadoras. 

 Ahora los mudos pueden hablar 

Si uno se detiene para reflexionar,rápidamente podrá notar,que dentro de las características beneficiosas de las tecnologías digitales, se encuentra la posibilidad que brindan para expresarse. Miles de personas, sin ser famosas o conocidas, disponen de la capacidad para plasmar su punto de vista. En los tiempos pre digitales, no existía esta posibilidad de expresión -era un mundo de mudos donde muy pocos dominaban el habla pública-. 

Esta situación plantea un antes y después muy notorio, ya que quienes hasta ese momento no eran escuchados hoy pueden serlo. Las redes sociales, junto con Internet, permiten que mucha gente se pueda expresar ­que antes estaban silenciados- y a su vez sea escuchada -por otros sordomudos que como ellos, ahora escuchan y hablan-.  

Antes del mundo virtual solamente los grandes medios masivos de comunicación tenían la posibilidad de hablar. En un país de mudos, los medios tradicionales de comunicación eran como altavoces que al ser los únicos que hablaban, indicaban que sus dichos eran la única verdad. Los dueños de las grandes empresas mediáticas eran los que determinaban qué se decía, cómo se lo decía y cuándo se lo decía; con el objetivo de tratar de controlar lo que la población opinaba3. Y si bien esta es una realidad que todavía está vigente, se fue modificando como consecuencia de la revolución digital.  

De hecho, el común de la gente fue comenzando a entender que lo dicho en los medios masivos de comunicación, no es neutral. Hay una manipulación de la información -que se presenta como objetiva- haciendo que el ‘informativo’ no informe, sino más bien aspire a darle forma al pensamiento. “Los ciudadanos desconfían de una prensa perteneciente un puñado de oligarcas que controlan además en buena medida el poder económico y que actúan, a menudo, en connivencia con los poderes políticos” (Ramonet, 2011: 37). 

Inesperadamente las TIC pasaron a ser medios de comunicación que, a diferencia de la radio o la televisión, no coinciden con el esquema clásico de comunicación que parte de un emisor y que llega a muchos receptores, llamado ‘broadcasting’ (Sibilia, 2008). Para entender a estos nuevos medios de comunicación es forzoso comenzar a pensar otros modelos comunicativos, otra forma de entender la comunicación; una comunicación de muchos con muchos, ya no más un solo emisor para muchos receptores. 

Tal vez por primera vez en la historia estén dadas las condiciones para que muchas personas se comuniquen entre sí; de esta manera, este nuevo modelo que propone una comunicación de muchos con muchos, conlleva a desdibujar la dicotomía tradicional de los medios de comunicación clásicos emisor– receptor/es (Castells, 2001). Hoy en día, cualquier persona puede ser el emisor, y tener miles de receptores.  

El contenido generado por un usuario común, puede circular y ser visto tanto por sus contactos conocidos como por personas que no lo son. En cierto sentido, las redes sociales rompen un poco con el anonimato con el que se vivía en el mil novecientos; el hecho de poder expresarse y ser escuchado implica que hay un alguien que está hablando.  

Esta capacidad de tomar la palabra, de expresarse y opinar que hoy tienen los mudos, no se refiere sólo al hecho de escribir una publicación o un estado. Tomar la palabra también implica compartir sonidos, imágenes y videos, ya que en todos hay un mensaje que se está trasmitiendo, hay algo que se está diciendo por más que no se use la palabra explícitamente, pero se lo hace a partir de la toma de posición discursiva. Ergo, el contenido multimedia que es compartido posee de base una posición política4 

La ‘revolución digital’ ha derribado las fronteras que separaban las tres formas tradicionales de comunicación: el sonido, la palabra escrita y la imagen, y ha favorecido el auge de Internet que supone un cuarto modo de comunicar, una nueva forma de expresarse, de informarse, de crear, de consumir, de distraerse, de establecer relaciones [...] (Ramonet, 2011: 48). 

 Nadie puede negar la enorme importancia que tiene para el futuro de la humanidad esta masificación de la capacidad de expresión -totalmente coherente con el derecho constitucional de la libertad de expresión-. En otras palabras, entender a las redes sociales como una herramienta para que los ex mudos puedan hablar -mediante un comentario, imagen, video, etc- es sostener la idea que las tecnologías de la comunicación permiten una democratización de la palabra.  

Y a su vez, ya no se habla de un único emisor sino de una fluctuación. La propuesta de estos nuevos medioses la de la interacción, dificultado la posibilidad de pensar un emisor que no es receptor y viceversa. Incentivan una participación activa de los usuarios, imposibilitando pensar la comunicación como en el siglo XX porque la población ya no es entendida como meros consumidores, sino como productores. Gracias a que los ex mudos suelen llevar un dispositivo digital en su bolsillo pueden subir un contenido a las redes antes de que aparezca en el televisor o la radio. Esta ‘amateurización’ reduce los intermediarios, haciendo que el suceso este menos mediado.  

Este nuevo panorama comunicativo a nivel mundial, requiere que se comience a pensar de manera diferente a la comunicación. De hecho, los medios de comunicación masiva -como la televisión, la radio- tuvieron que de alguna manera adaptarse a este nuevo ambiente. Su soporte técnico está pensado para que siga habiendo solo un emisor, pero buscan generar un ida y vuelta con el público, haciendo mucho hincapié en que los oyentes o televidentes les manden mensajes en sus redes sociales. De alguna manera intentan darle lugar al público para seguir subsistiendo en un ambiente donde la interacción entre los participantes de una comunicación, gracias a las redes sociales, plantea una interacción y participación constante.   

Democratizando el conocimiento 

Esta enorme revolución que la humanidad fue transitando no solo plantea, como ya se dijo, un nuevo paradigma comunicativo sino también un gran cambio en facilidad para acceder a la información.  

Internet hace extensivo el acceso al conocimiento ya que, con solo tener un dispositivo electrónico y una conexión a la web, una persona puede consultar la información que allí se encuentra. Esta facilidad con que millones de habitantes de este planeta pueden aprender algo gracias a la red, es bastante novedosa si se lo observa desde la mirada histórica del pasado siglo. Antes de la creación de la imprenta existían solamente los libros manuscritos, que en general eran solo para un grupo muy selecto y reducido ­el clero y la nobleza­; con la invención de la imprenta moderna se amplió la cantidad de gente susceptible a acceder a la literatura, pero seguía siendo de un sector determinado debido a condicionamientos económicos, geográficos, políticos, entre otros. Aun a mediados del siglo XVIII, la escasa cantidad de privilegiados que podían leer un libro, eran en numerosas oportunidades los mismos que los escribían; constituyendo así no solamente una elite, sino a su vez cierta endogamia literaria (Piscitelli, 2009).  

Por ende, se podría decir que durante siglos el conocimiento estuvo asociado principalmente a los libros, pero actualmente esto puede estar cambiando gracias a la intromisión de Internet. De repente pareciera que las bibliotecas -rebosantes de enciclopedias características de la modernidad- hubiesen volcado su contenido en la web. De hecho, ya no es netamente necesario recurrir a un libro impreso en papel para informarse de algo. La actualidad posiblemente, sea el momento histórico donde un mayor número de personas puede alcanzar a diferentes tipos de saberes gracias a Internet; oficiando así, de alguna manera, como mediador entre las personas y el conocimiento. 

De esta manera Internet se convierte en “una innovación tecnológica que rompe con los privilegios de una casta” (Baricco, 2008: 95),planteando un acceso a la información mucho más plural y democratizado, eliminando de esta manera a muchos intermediarios y permitiendo que el conocimiento sea transmitido y construido por fuera de la academia.Por ejemplo, cada vez son más, las personas que sostienen haber aprendido a hacer algo mediante Youtube o haberse formado en una temática gracias a Google. 

No obstante, sería erróneo sostener que la totalidad de la sociedad tiene acceso al mundo virtual. La existencia de esta red, que de algún modo promueve una leve disminución de las diferencias sociales, no implica para nada la erradicación de la exclusión. Siendo esta exclusión mucho más profunda y compleja que el hecho de garantizarle a la población la posesión de bienes tecnológicos y Wifi. Sin embargo a pesar de que, desgraciadamente, no todos posean las condiciones -materiales y simbólicas- para ingresar a la web, no se puede negar que esta plataforma fue borrando, de alguna manera, el carácter elitista moderno del acceso a la información. 

Esta extensión del alcance al conocimiento, provocado por las tecnologías democratizadoras permite, a su vez que cualquier persona pueda publicar algo en la web. En consecuencia, cabe aclarar que no todo lo que aparezca allí sea necesariamente un conocimiento válido y confiable. Asimismo, en la época donde al saber solo se llegaba por los libros, no había ninguna garantía de que lo que decía era veraz; el libro pasaba -y pasa- por muchas manos -editoriales, imprentas, agentes-; haciendo del acceso al conocimiento no solamente algo más elitista sino también más manipulado.  

Retomando lo dicho anteriormente, no sería descabellado pensar que se ha producido una re-valoración social del conocimiento.Antes de la existencia de la web sólo se podía acceder mediante libros, enciclopedias, bibliotecas, etc. Internet posibilita que la información esté al alcance de la mano para una gran cantidad de gente -y no como ya se dijo de la totalidad de la población-.   

Como consecuencia de esta pluralidad de fuentes de información, numerosos teóricos argumentan que ha habido una modificación en la manera en que las personas consumen, producen y distribuyen la información. Posiblemente se pueda decir que durante siglos el sentido de cualquier información o dato estuvo en su permanencia y solidez. Sin embargo, hoy en día, muchas veces se ubica el valor de una idea en el movimiento, en su capacidad de relacionarse con otras ideas. Por lo que, probablemente, ya no sean tan apreciables sus características intrínsecas sino más bien su trayectoria, su historia y sus vínculos (Baricco, 2008). En otras palabras, la revolución digital cambió la concepción social del conocimiento, ya que ahora abunda la información5; es cuestión de hacer un par de clicks como para poder encontrar una respuesta. 

Las tecnologías democratizadoras tienen de fondo una lógica de pensamiento diferente a como se venía pensando en los siglos pasados; a saber, la web está atravesada por una impronta colectiva. Los dispositivos, las plataformas, las interfaces que fueron surgiendo desde 1989 en adelante son el ambiente propicio para que las personas desconocidas hasta el momento, amateurs, compartan todo el saber que poseían. Parece ser que los mudos eran más sabios que lo que se pensaba. 

Pero esta sabiduría de los que estuvieron callados por años -y su fortaleza- no está en la soledad sino en la posibilidad actual de ponerse en contacto con otros6. Es a partir de la posibilidad de contactarse mediante la red que se puede pensar juntos para hacer construcciones colectivas; de esta manera, los usuarios se van convirtiendo en productores y no ya meros consumidores de la información que se les daba. En cierto sentido, se cambia la figura del sabio único y aislado por la de constructores colectivos. Gracias a las tecnologías democratizadoras el conocimiento ya no es entendido como una iluminación personal sino una construcción con otros. 

Internet, como democratizador, habilita la existencia de estos dispositivos y plataformas digitales como medios para conocer personas, comunicarse, informarse, vincularse y construir algo juntos. Sin embargo, este cooperativismo propuesto por la web, no es totalmente novedoso; ya que, de alguna forma, puede compararse al ágora ateniense. 

[…] es en Grecia que el espacio cósmico y social se organiza de tal manera que nace la filosofía, que se produce un nuevo tipo de pensamiento y de discurso que se llamará filosófico. Los amigos, la sociedad de los amigos […] son aquellos que están alrededor del centro. Ya no son sabios que remiten a la imagen piramidal, son los amigos de la sabiduría que remiten a la imagen circular (Deleuze, 2015: 91). 

Como cierre del presente apartado, se podría enunciar que una de las similitudes entre el ágora virtual y el ágora griego es que ambos dejan por fuera a la imagen del sabio para darle lugar y protagonismo a lo colectivo, a lo grupal, al encuentro con otros. Asimismo, los que se reúnen en las dos ágoras son pares, poseen rasgos isomórficos; anulando de esta manera la estructura piramidal y jerárquica a la hora de vincularse. 

A partir de la pluralidad de voces y la pluralidad de fuentes de información, desarrolladas a lo largo de esta sección, se pueden fundamentar los argumentos que permitirían hablar de las nuevas tecnologías bajo el término tecnologías democratizantes. Sin embargo para poder seguir cartografiando el nuevo mundo virtual, se hace necesario ahondar en otro aspecto: las tecnologías digitales como tecnologías de control.  

 TERCERA PARTE: TECNOLOGÍAS DE CONTROL 

Usted está aquí: en una sociedad de control 

A partir del siglo XVIII se comienza a observar un proyecto político, sociocultural y económico diferente al anterior, que fue denominado por Michel Foucault como sociedad disciplinaria (Foucault, 1979).Este autor sostiene que en ése período histórico se ha sostenido que la sujeción del cuerpo debía ser pesada, maciza, meticulosa.Fueron cientos de años donde se realizó un trabajo insistente y minucioso sobre el cuerpo de los niños, de los soldados, de los trabajadores, sobre el cuerpo sano. De esta manera, el poder se ha introducido en el cuerpo, y se encuentra expuesto en el cuerpo mismo tanto a nivel individual como social.  

De ahí que las sociedades disciplinarias se caractericen por el biopoder, que como la palabra lo indica está enfocado en la vida, ya sea ligado a las técnicas de individualización ­disciplinas- o centrado en los fenómenos poblacionales ­biopolítica-. Ambos polos del biopoder tienen el cuerpo -individual o social- como destinatario, como blanco del poder. Es decir que el mismo no fue interiorizado con anticipación en la conciencia de la población en su conjunto, sino que penetra materialmente en los cuerpos(Foucault, 1979). 

Entramos así en una edad que yo llamaría de ortopedia social. Se trata de una forma de poder, un tipo de sociedad que yo llamo sociedad disciplinaria por oposición a las sociedades estrictamente penales que conocíamos anteriormente. Es la edad del control social (Foucault, 1996: 89). 

La creación de los grandes centros de encierro -como la cárcel, el manicomio, la escuela, la fábrica, etc- fueron uno de los sellos indiscutibles de la sociedad disciplinaria. Sus procedimientos de vigilancia, examen, castigo y sanciones normalizadorasde alguna manera garantizaban la sujeción y el disciplinamiento de los cuerpos(Foucault, 1979). 

La sociedad disciplinaria constituye aquella formación histórica anclada en el capitalismo industrial propio del período situado entre los siglos XVIII y XX. A partir del siglo pasado, se puede suponer que se comenzó a realizar un pasaje a un nuevo régimen de sujeción. Algunos autores afirman que el capitalismo, que nació industrial, va mutando hacia un capitalismo postindustrial, permitiendo así que se piense en otro tipo de sociedad (Sibilia, 2008). En palabras de este gran pensador francés “a partir de los años sesenta, se da uno cuenta de que este poder tan pesado no era tan indispensable como parecía, que las sociedades industriales podían contentarse con un poder sobre el cuerpo mucho más relajado” (Foucault, 1979: 106). 

Otro gran filósofo francés, Gilles Deleuze, agrega a los desarrollos de su compatriota algunas lecturas de la historia que son más que interesantes. Él conceptualizó las sociedades de control como el futuro hacia el cual va caminando el mundo, siendo ésta la instalación progresiva de un nuevo régimen de sujeción.Deleuze argumenta que los grandes centros de encierro, en la actualidad, van atravesando una crisis generalizada; es más, dice que en un plazo de tiempo estas instituciones podrían estar acabadas. No sólo ellas se van modificando, sino también el mismo ser humano, que ya no es encerrado sino que ahora está endeudado; reflejando así, entre otras cosas, la mutación del capitalismo antes mencionada. En la disciplina la vigilancia poseía una larga duración; en cambio, en este nuevo régimen de poder se busca que el control sea a corto plazo pero a su vez total y continuo. Son formas menos evidentes pero más eficaces, que instalan nuevos mecanismos de control (Deleuze, 1999). 

Sin importar, el uso personal que cada uno hace de las redes, es innegable que hoy hay mayor información de la vida privada que en tiempos donde estas tecnologías no estaban. De esta manera, las tecnologías digitales cumplen cierto rol de control social; posibilitan que se sepa más de la vida de cada individuo. Incluso si una persona decidiera no tener un smartphone de ella también hay mucha información en el sistema virtual.  

Si bien, ya décadas antes, Deleuze había anticipado el lugar importante que tendrían las tecnologías digitales en los nuevos mecanismos de control, es relevante hacer una salvedad: las sociedades de control van más allá de la presencia de estos nuevos dispositivos digitales. Las máquinas son significativas para este autor porque, según sus palabras, no solo reflejarían una evolución tecnológica sino también una mutación del capitalismo; pero no son determinantes (Deleuze, 1999).  

Es decir, que el paso hacia este nuevo régimen de poder no es solamente gracias a las nuevas tecnologías; de hecho como bien se dijo, Deleuze las conceptualiza antes de que estos nuevos dispositivos existieran para el uso cotidiano. El concepto de sociedades de control es mucho más amplio y profundo que la presencia de nuevos gadgets tecnológicos.  

Aseverar que hoy en día se vive bajo el régimen de sujeción propio de las sociedades de control, no es una locura. Sin embargo, eso no implica la anulación total de la disciplina. Sería pertinente, en algún momento futuro, investigar sobre los rasgos del biopoder presentes en las sociedades de controlcontemporáneas. El panorama actual es el resultado de la intensificación de ciertas características del proyecto histórico precedente y, a su vez, las erradicaciones de otras;en las sociedades de control no es todo nuevo, sino que se pueden seguir ubicando ciertos rasgos disciplinarios.  

Cuando la vigilancia es líquida 

El ser humano en la sociedades de control, a diferencia que en las disciplinarias, es entendido de manera ondulatoria, permaneciendo suspendido sobre una onda continúa (Deleuze, 1999). Por consiguiente, ¿no se podría pensar cierto rasgo de liquidez en cómo es descripta la persona bajo los actuales mecanismos de control? 

Como ya se hizo alusión anteriormente, las formas actuales de control son menos evidentes que las de la sociedad disciplinaria; pero por ser menos explícitas no las hace menos efectivas, de hecho es todo lo contrario. En efecto, se podría hablar de una vigilancia líquida, teniendo en cuenta que las técnicas de control que antes tendían a ser más sólidas y fijas, hoy son mucho más flexibles y móviles. De esta manera la vigilancia va penetrando y empapando muchísimos ámbitos de la vida cotidiana. (Bauman y Lyon, 2013) ¡Y muchas veces esto no se ve! La vigilancia líquida en reiterados momentos se presenta como invisible puesto que, como todo buen líquido, es difícil poder detenerla o agarrarla para observarla. 

La movilidad de los líquidos se la podría asociar a la ‘levedad’; sin embargo es necesario no entender de manera errónea a dicha característica como si fuera una vigilancia liviana o light. Lo leve se refiere a su capacidad de escurrirse, derramarse, filtrarse, desplazarse, es decir, fluir. En consecuencia, la vigilancia líquida no es fácil de sortear, sino que a la inversa, uno puede estar ahogándose en sus transparentes aguas y no estar dándose cuenta.  

Con estos mecanismos de control social, muy diferentes a sus predecesores, el control no necesariamente va a estar asociado a la idea de estar encerrado, sino que éstos se caracterizan por poseer muchos rasgos de flexibilidad, libertad, e incluso entretenimiento, -propios del consumismo capitalista-. Es distintivo de la modernidad líquida que el poder fluya, sea libre de fronteras o barreras, aún si los usuarios no se dan cuenta de esto (Bauman y Lyon, 2013).  

Una vez realizada la aclaración -en el apartado anterior- de que se puede hablar de las sociedades de control no solamente por el uso de las nuevas tecnologías, ya que ellas no son lo determinante, sería pertinente ahondar en su importancia dentro de este nuevo régimen de poder. Ya a fines del siglo pasado, Deleuze ubicaba a las máquinas informáticas y los ordenadores como el modo de tecnología original de esta época. Ahondando un poco más en el rol que tienen las diferentes tecnologías y plataformas en estas sociedades de control, se podría decir que las redes sociales son un espacio común, entre miles de usuarios, que está vigilado. La vida cotidiana de millones de personas comunes y corrientes, es observada, examinada y controlada.  

Sin embargo,los organismos que vigilan no tendrían tanta visibilidad como los que navegan en las redes, es decir la vigilancia no se presentaen el sentido contrario. Las actividades, los datos y los secretos de las grandes empresas que dominan la red, no son de tan fácil acceso como la información sobre los usuarios de la web.   

 A medida que los detalles de nuestra vida cotidiana se hacen más transparentes para los organismos que nos vigilan, más difícil resulta discernir cuáles son sus propias actividades. A medida que el poder se mueve con la velocidad de las señales electrónicas en la fluidez de la modernidad líquida, el grado de transparencia crece para unos y disminuye para otros (Bauman y Lyon, 2013: 21). 

 A partir de todo lo anteriormente dicho, quizás sea inevitable pensar la vigencia actual del concepto del panóptico, creado por el filósofo inglés Jeremy Bentham.El panóptico7 era un modelo arquitectónico con forma de anillo, que poseía una torre en el medio que podía vigilar a las celdas sin ser vista; y como cada una daba tanto al exterior como al interior, la mirada las atravesaba por completo. Fue utilizado para pensar no solamente cárceles, sino también escuelas y hospitales, entre otras instituciones(García Algarra, 2002). De esta manera se logra que la persona encerrada no pueda saber si en ese momento está siendo observada, generando un estado de permanente visibilidad. Se ejerce así una vigilancia continua, un control de castigo y recompensa, y también una corrección según ciertas normas y reglas (Foucault, 1996). 

Si bien tal vez hoyen día, en el 2018,no se lo pueda ubicar al panóptico con tanta facilidad en las instituciones de encierro -como pasaba en las sociedades disciplinarias- posiblemente en la actualidad se lo logre pesquisar -con ciertas variaciones- pero con la misma esencia. Aunquelos dispositivos que actualmente se usan para vigilar no son los mismos que los del siglo XVIII, el panóptico se presenta en la cotidianeidad de la vida con la misma importancia y pregnancia que tenía antaño.  

En rigor, muchos estudiosos de la sociedad sostienen que hoy, en pleno siglo XXI, el modelo panóptico está vivo y goza de buena salud. Es más, metafóricamente se podría expresar que está dotado de una musculatura mejorada electrónicamente, como la de un ciborg (Bauman y Lyon, 2013). Las tecnologías de control colaboran en gran medida con el panóptico del presente. ¿Sería posible ubicar algunos rasgos del panoptismo no entre paredes materiales sino más bien entre los muros de Facebook?  

Teniendo en cuenta el modo en que laspersonas habitan el mundo digital, ingresan a las redes sociales y navegan por la web, se le podrá dar un significado nuevo al siguiente párrafo -que fue escrito por Foucault hace casi cuarenta años atrás-. 

 […] la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo (Foucault, 1996: 90). 

 Los nuevos dispositivos y las plataformas digitales, permiten que no haya casi nada que sea secreto, que no haya ningún punto a la sombra. La vida está expuesta a la mirada, no solo de los contactos en las redes sociales, sino ante cualquier vigilante que observa sin que se lo pueda detectar.  

En conclusión, si bien hoy los cuerpos posiblemente sigan siendo retenidos, contenidos y encerrados, ya no es el único modo de controlarlos -ni el más significativo-. Aunque parezca paradójico, se le va permitiendo a la población moverse, andar, ser libre en un mundo donde cada movimientoonline de la persona queda registrado. Se podrá decir entonces que somos vigilados en movimiento, sin saber si en ese momento se nos está observando o no, pero entendiendo quetodo puede quedar registrado.  

 La imposibilidad de no quedar registrado 

Nuevamente Deleuze volvió a ser muy visionario cuando pudo dar cuenta de la enorme relevancia que iba a tener el lenguaje numérico dentro de la organización de las sociedades de control; haciendo del individuo un ‘dividual’ en cifras y a la masa en un banco de datos (Deleuze, 1999). Es como si, de alguna manera, los datos, los números, los códigos, pasaran a ocupar el lugar de la identidad del humano; es decir, que el ser es etiquetado y suplantado por un valor binario. 

 La información que representa una persona se construye con ‘datos personales’ sólo en el sentido de que surge del cuerpo de una persona y afecta a su vida y a sus decisiones. Los datos duplicados fragmentados tienden a tener más credibilidad que la propia persona, que prefiere contar su propia versión de los mismos (Bauman y Lyon, 2013: 16). 

 Querido lector, es necesario advertirte que las grandes empresas que lucran con el mundo virtual, como por ejemplo Google, saben tu nombre completo, tu dirección, tu edad, tu correo electrónico, tu modelo de teléfono, tu proveedor de telefonía celular, los nombres de tus contactos, tus e-mails, las fotos que sacaste -aunque las hayas eliminado-, tu tarjeta de crédito o débito, tu banco, tus consumos mensuales,los lugares que fuiste con tu smartphone en el bolsillo -no importa si la opción GPS está encendida o no-, los sitios de internet que sueles entrar, en qué idioma navegas por la red, los videos que te gustan, la música que escuchas, las palabras que usas con frecuencia, cuándo dónde y con quién te fuiste las últimas vacaciones -e incluso la ruta que tomaste- y miles de datos personales más8. 

 […] gran parte de esa información personal que conseguían con tanto esfuerzo esas organizaciones ahora se la proporciona la gente, al usar su móvil, al comprar en los centros comerciales, al viajar por vacaciones, en los lugares de ocio o al navegar por internet. Pasamos nuestras tarjetas, repetimos nuestros códigos y mostramos nuestro documento de identidad de manera rutinaria, automáticamente, por voluntad propia (Bauman y Lyon, 2013: 21). 

 Toda esa lista espeluznantemente larga, sería mucho más horrorosa si se cruzaran distintos registros de información que se encuentra en las diferentes bases de datos9. ¡Cuánto asusta saber la enorme cantidad de información propia que queda registrada sin el consentimiento! 

Algunos técnicos en informática afirman que quien es responsable de esta situación es el usuario10. Se les podría preguntar a esos supuestos expertos si un mortal común y corriente puede elegirlibremente no figurar en ningún sistema, no estar registrado. De hecho el mismísimo día que uno nace -e incluso desde su gestación- ya es inscripto, ya hay registro, ya tiene un número -un código- que lo identifica.  

De tal manera, se podría poner en cuestión la posibilidad y la libertad que poseería alguien del presente, para mantenerse afuera del mundo online. ¿Cómo tendría que hacer supuestamente una persona para trabajar sin usar en algún momento una computadora? ¿Cómo comunicarse a distancia sin el uso de algún dispositivo digital? ¿Se podría vivir hoy en día sin Internet?