Argumentar con otros: Contribuciones conceptuales y metodológicas en el ámbito de las educación Universitaria.

Nadia Soledad Peralta, Dra. en Psicología, Investigadora CONICET, docente Facultad de Psicología-UNR

Mariano Castellaro, Dr. en Psicología, Investigador CONICET, docente Facultad de Psicología- UNR

Juan Manuel Curcio, Auxiliar de Segunda Facultad de Psicología UNR, Pasante IRICE-CONICET

Agustina Tuzinkievicz, Auxiliar de Segunda de la Facultad de Psicología UNR

Argumentar con otros: Contribuciones conceptuales y metodológicas en el ámbito de las educación Universitaria. 

Este trabajo tiene como objetivo presentar las distintas líneas de investigación centradas en una temática en particular: la argumentación.

El programa de investigación tiene como objetivo explorar y analizar diferentes formas de argumentación escrita y oral, individual y grupal, y en diversos tipos de tareas, con el fin de mejorar y enseñar esta habilidad fundamental para los estudiantes universitarios que les permite andamiar y mejorar sus aprendizajes.

¿Qué entendemos por argumentación?

Argumentar es una práctica social y de comunicación que se produce cuando dos o más personas tienen puntos de vista diversos sobre un tema y el objetivo principal es persuadir, negociar o profundizar diferentes temas. Es una actividad ligada al contexto (González-Lamas, Cuevas, y Mateos, 2016).

Argumentar exige justificar el propio punto de vista mediante el uso de razones y es un proceso dialéctico en el que se pone en juego la confrontación y la necesidad de persuadir al interlocutor (Leitao, 2009). Es una actividad cognitiva y social que transforma el sistema de creencias y representaciones mentales gracias al contraste, integración o reconstrucción de diferentes perspectivas y deviene una herramienta fundamental para defender y evaluar las ideas de una manera reflexiva y crítica en sociedades democráticas (Cano y Castelló, 2016). En el contexto de la enseñanza universitaria, la argumentación es considerada una habilidad de importancia y esperable en los estudiantes. La misma tiene una naturaleza conflictiva dado que es, en esencia, producto de la confrontación de puntos de vistas en un proceso de interacción sociocognitiva. Esta perspectiva interaccionista comprende a la argumentación como un actividad psicosocial que beneficia a los sujetos en términos cognitivos permitiéndole avanzar en sus aprendizajes (Felton y Kuhn, 2001).

Desde este contexto se parte del principio socioconstructivo que sostiene que el diálogo argumentativo es el marco ideal para la construcción del conocimiento (Perez-Echeverría, Postigo y Garcia-Milá, 2016) y se busca poner en evidencia el valor de las situaciones interactivas por sobre las individuales y el valor de la argumentación por sobre lo no argumentativo (Peralta y Roselli, 2017 y Peralta y Roselli, 2018).

Con todo, según Leitao (2000), la argumentación puede ser entendida como un modo racional de enfrentar un conflicto que requiere, por un lado, de la producción de un discurso para definir y justificar una posición y, por el otro, supone que quienes argumentan examinen sus enfoques a la luz de las posiciones de los otros, lo cual los compromete en un proceso social, con una finalidad y contexto determinados.

En la actualidad existen numerosas investigaciones sobre la argumentación: la mayoría de ellas concluyen en la importancia de la misma como actividad cognitiva que envuelve las habilidades de lógica y razonamiento. La misma es considerada como un recurso con gran potencial para negociar con las contradicciones, dudas y decisiones complejas, lo que la convierte en un objeto de fuerte interés para los investigadores que acuerdan con la importancia de los procesos sociales y cognitivos del aprendizaje.

¿Cuáles son los diferentes estudios realizados hasta el momento?

1- Análisis de la modalidad argumentativa en función del tipo de tarea y tamaño del grupo

En este estudio analizamos el efecto del tamaño del grupo (díadas y tríadas) y el tipo de tarea (lectura de tablas de frecuencia, determinación causal de un fenómeno físico, toma de decisión en una situación dilemática y determinación causal de un fenómeno social) sobre las modalidades argumentativas producidas por los sujetos (individualista, dialógica y no argumentativa). Los

resultados mostraron que en las díadas predomina la argumentación individual, en el sentido de que si bien los sujetos expresan sus propios argumentos, no hay una auténtica interacción argumentativa, ya que hay escasas evaluaciones y contra-argumentaciones recíprocas. En cambio en las tríadas, prevalecen las argumentaciones dialógicas, lo que implica que hay una retroalimentación constante entre los puntos de vista de los sujetos involucrados.

Respecto al tipo de tarea, pudimos observar que genera tipos específicos de interacciones argumentativas: las tareas lógicas (Tabla) y de conocimiento objetivo (Causa Física) favorecen las resoluciones dialógicas argumentativas de consenso, en tanto que las tareas opinión (Toma de Decisión y Causa Social) propician performances más individualistas centradas en la expresión y reiteración de los propios argumentos, sin generar un intercambio recíproco basado en la mutua evaluación y contra-argumentación (Peralta y Roselli, 2017).

2- El proceso de argumentación dialógica y sus efectos cognitivos individuales en diferentes tipos de tareas

El objetivo de este estudio fue analizar el estilo, la competencia y la dialogicidad argumentativa en diferentes dimensiones de interacción; díadas con y sin asistencia (diálogo andamiado) por parte del investigador e individuos, en tareas que presentan situaciones dilemáticas. Los resultados obtenidos nos permitieron conocer avances en las díadas asistidas en cuanto a las tres dimensiones evaluadas: estilo argumentativo, competencia argumentativa y dialogicidad. Pudimos concluir, entre otros resultados importantes, que la asistencia de la argumentación y sus cualidades interactivas, tiene efectos beneficiosos para los sujetos en cuanto al mejoramiento de las tres dimensiones antes indicadas (Peralta y Roselli, 2018). 3- Estudio sobre complejidad argumentativa en estudiantes universitarios.

En esta investigación comparamos la complejidad argumentativa individual escrita en tareas sociocientíficas de estudiantes universitarios de Psicología, en función del momento de cursado (ingresante/avanzado) y de la presencia de un sistema de representación externa adicional (gráfico). Participaron 72 estudiantes universitarios que emitieron opinión escrita sobre una situación sociocientífica con argumentos a favor y en contra, y un grupo dispuso de un sistema de información adicional gráfico. Las producciones de los participantes fueron codificadas según se trataba de un texto argumentativo; cantidad de argumentos, diferencia de opinión principal, estructura argumentativa, sesgo confirmatorio y, finalmente, uso de información. Aunque, en general, se reconfirmaron niveles bajos de complejidad argumentativa escrita en estudiantes, esto se dio de manera más marcada al ingreso de la universidad, en comparación con los momentos más avanzados de cursado. Así, la planificación curricular en las asignaturas de nivel básico debería considerar este déficit argumental de base que el alumno trae desde su formación secundaria. De concretarse exitosamente las acciones previas en los estudiantes ingresantes, sería esperable contar con mejores niveles de argumentación en los momentos más avanzados de la carrera (Tuzinkievicz, Peralta, Castellaro y Santibáñez, 2018).

4- Lectura de Tablas de Frecuencia en estudiantes universitarios.

En este trabajo evaluamos la relación entre el tamaño del grupo (díada-tríada) y la distribución argumental (simétrica-asimétrica, es decir, participación similar o diferente de los sujetos) en lectura de tablas de doble entrada y su relación con el tipo de respuesta utilizada. Empleamos un diseño cuasi-experimental de solo post-test en una muestra de 89 estudiantes universitarios. Los resultados mostraron distribuciones argumentales simétricas en las díadas, mientras que las tríadas obtuvieron mayores valores de asimetría. Con este estudio pudimos observar que el tamaño del grupo afecta la posibilidad de las personas de aportar argumentos durante la interacción, así como el tipo de tarea condicionaría el tipo de argumentos empleados.

5- El análisis de datos textuales como herramienta para el estudio argumentación.

En una vertiente metodológica y de análisis de datos, hemos realizado trabajos que apuntan a discutir e identificar formas alternativas de análisis de la argumentación basadas en el análisis estadístico léxico de las producciones argumentativas. En uno de ellos, estudiamos las dos dimensiones clave de la competencia argumentativa: la contra-argumentación (enfrentar el propio punto de vista con otro diferente y ajeno) y la revisión epistémica (revisar la propia perspectiva). Lo hemos realizado utilizando la producción lingüística de estudiantes universitarios chilenos que respondieron una entrevista semi- estructurada, la que buscaba examinar la forma en que esta comunidad ecológica se comporta argumentativamente (Peralta, Castellaro y Santibáñez, 2018).

En el otro trabajo, el objetivo fue efectuar un análisis textual o de discurso de producciones escritas argumentativas de estudiantes universitarios, desde la perspectiva francesa del análisis de datos textuales con el fin de detectar recursos lingüísticos característico de las argumentaciones de estudiantes universitarios ingresantes y avanzados (Peralta, Castellaro y Tuzinkievicz, 2018).

En ambos trabajos enfatizamos el Análisis de Datos textuales como una alternativa metodológica que aporta tres ventajas claves (entre otras) en el análisis de la argumentación escrita: permite detectar un vocabulario específico para cada producción escrita; posibilita el análisis en contexto de términos seleccionados y, finalmente, facilita un regreso a la realidad de los datos, dado que la complejidad del análisis responde a la complejidad inherente a las unidades de estudio, integrando distintos tipos de datos cuantitativos con datos textuales.

6- Estudio sobre escritura argumentativa en la Universidad

Esta es la línea más actual de trabajo, donde analizamos la argumentación escrita de estudiantes ingresantes cuando realizan tareas académicas y de opinión y a su vez se exploramos la posible vinculación entre dicha habilidad con el estilo de enseñanza. Consideramos que la investigación de esta temática es de gran importancia dado que la habilidad argumentativa escrita se encuentra en el fundamento de todas las asignaturas de las carreras universitarias; cualquier presentación de trabajo, examen, exposición oral, diseño de investigación, entre otros, tiene como base la argumentación. Y sabemos por los antecedentes que es una habilidad que puede enseñarse y fortalecerse en el marco de la universidad.

¿Por qué estudiamos la argumentación?

En primer lugar, es importante destacar que estos tipos de estudios contribuyen con datos empíricos al avance y posible aplicación de estos resultados en el ámbito educativo, fundamentalmente en el ámbito universitario donde la argumentación es una competencia exigida a los estudiantes, aunque poco fomentada.

En segundo lugar, consideramos que el incentivo de la argumentación es una herramienta central para su desarrollo. Enseñando habilidades argumentativas, los estudiantes universitarios estarán en condiciones de hacer frente a la participación en diversos escenarios sociales donde puedan gestionar las diferentes posiciones a través de la argumentación (Correa, Ceballos y Rodrigo, 2003).

Finalmente, consideramos importante destacar el valor de la argumentación dialógica en el seno de los ámbitos educativos, ya que hay un reconocimiento unánime de que la función argumentativa permite una reflexión sobre los propios puntos de vista, pero además, en el caso de producirse en contextos interactivos, beneficiarse del intercambio con los puntos de vista de los compañeros.

Referencias

Cano, M. y Castelló, M. (2016). Evolución del discurso argumentativo en función de la demanda de aprendizaje. Infancia y Aprendizaje, (39)1, 84- 118.

Correa, N., Ceballos, E. y Rodrigo, M. J. (2003). El perspectivismo conceptual y la argumentación en los estudiantes universitarios. En C. Monereo y J. I. Pozo (Comp.). La universidad ante la nueva cultura educativa: enseñar y aprender para la autonomía. Barcelona: Síntesis.

Felton, M. y Kuhn, D. (2001). The development of argumentative discourse skill.

Discourse Processes, 32(2-3), 135-153.

González-Lamas, J., Cuevas, I. y Mateos, M. (2016). Argumentar partir de fuentes: diseño y evaluación de un programa para mejorar la argumentación escrita y su impacto en función de las creencias acerca de la escritura académica que mantienen los estudiantes. Infancia y Aprendizaje, (39)1,49-83.

Leitão, S. (2000). The potential of argument in knowledge building. Human Development, 43(6), 332–360.

Leitao, S. (2009). Arguing and learning. En C. Lightfoot y M. Lyra (Eds.), Challenges and strategies for studying human development in cultural contexts (221-251). Rome: Firera publishing.

Peralta, N., Castellaro, M., & Santibáñez, C. (2018). El análisis de datos textuales como herramienta para el estudio de la contra-argumentación y la revisión epistémica (Manuscrito enviado para evaluación).

Peralta, N., Castellaro, M. y Tuzinkievicz, M. A. (2018). Análisis textual de argumentaciones escritas de estudiantes universitarios. (Manuscrito enviado para evaluación).

Peralta, N. y Roselli, N. (2017). Modalidad argumentativa en función del tipo de tarea y tamaño del grupo. COGENCY. Journal of Reasoning and Argumentation, 9(2), 67-83.

Peralta, N. y Roselli, N. (2018). Estudo quase-experimental sobre argumentação em situações de dilema em diferentes condições de interação. Revista Eletrônica de Estudos Integrados em Discurso e Argumentação, 15, 196-208.

Pérez-Echeverría, M. del P., Postigo, Y. y García-Milá, M. (2016). Argumentación y educación: apuntes para un debate. Infancia y Aprendizaje, 39(1), 1-24.

Tuzinkievicz, M. A., Peralta, N., Castellaro, M. y Santibáñez, C. (2018). Complejidad argumentativa individual escrita en estudiantes universitarios ingresantes y avanzados. Liberabit, (en prensa)