Categorías Conceptuales en Tensión entre la Ciencia Cognitiva y el Psicoanálisis

Ponencia "Jornadas de Investigación 2011" – Facultad de Psicología - UNR
Autores: Jaime López, Martina Elizalde, Nadia Peralta.
Jaime López: Profesor Titular de la Cátedra Desarrollos Psicológicos Contemporáneos. Facultad de Psicología. UNR. Director de Programa en el CEI. Centro de Estudios Interdisciplinarios. UNR.
Martina Elizalde: Magister y Profesora Adjunta de la Cátedra Desarrollos Psicológicos Contemporáneos. Facultad de Psicología. UNR. 
Nadia Peralta: Dra. en Psicología. Investigadora del CONICET - IRICE- Docente de la Cátedra Desarrollos Psicológicos Contemporáneos. Facultad de Psicología. UNR. 

Introducción
Este trabajo pretende describir cierto recorrido que la Ciencia Cognitiva viene realizando desde sus orígenes hasta la actualidad. La hipótesis es que en ese esfuerzo realizado, la misma ha construido puentes conceptuales y convergencias de enfoques con los planteos que la teoría de Sigmund Freud realizó hace tiempo. Si bien la Ciencia Cognitiva se ubica en niveles bajos de análisis y el Psicoanálisis en los más altos, en la medida en que aquella asciende en la complejidad debe comenzar a tener en cuenta factores que en un comienzo no eran necesarios. Entre estos se encuentra el considerar el ser como corpóreo.

La Mente en la Ciencia
El campo de las ciencias cognitivas, que recuperan y trabajan con el concepto de mente en el ámbito académico, está sustentado en sus orígenes sobre la tesis de que la esencia de la vida mental es un conjunto de principios que comparten tanto la gente como las máquinas. Su núcleo duro, la Inteligencia Artificial (IA), en el intento de reproducir la mente humana produjo un efecto que fue más allá del mero aspecto técnico y teórico: proporcionó a las ciencias de la mente una legitimación teórica y empírica que no tenían antes . Gracias a este nuevo enfoque, los llamados estados internos pudieron ser estudiados sin apartarse de la exigencia de la ciencia, manteniéndose dentro de las perspectivas de un materialismo global. La premisa de este punto de vista es que si se construye una máquina que puede realizar tareas que si las hiciera un humano serían denominadas inteligentes, la forma en que las haga será relevante para poder entender cómo funciona la mente humana. La fase moderna de estas disciplinas representa un cambio notable en el pensamiento sobre la naturaleza de la mente, ya que por primera vez el conjunto de científicos que definen lo que debe ser la ciencia, reconoce la legitimidad de las investigaciones sobre el conocimiento mismo más allá de los límites tradicionalmente impuestos por la psicología o la epistemología.
Esta idea de la IA de crear mentes en las máquinas, subvierte la noción tradicional de sujeto autónomo de una manera que se asemeja al planteo tradicional de pensamiento psicoanalítico. Si la mente es un programa (posición del funcionalismo) ¿dónde está el sujeto? Cuestiona no solo el sujeto libre, sino, si hay un sujeto. El sujeto del humanismo está disuelto en la idea de programa en las ciencias cognitivas tradicionales. Así como la máquina al ser programada puede dar una ilusión de autonomía, ésta facilita la interrogación de hasta dónde la misma naturaleza humana no está determinada desde fuera creando esa misma ilusión de autonomía.

Naturaleza / Cultura

En la región francesa de Lacaune, en el año 1799, en los bosques de Aveyron fue hallado un niño en estado salvaje . Aparentemente tenía unos 10 u 11 años, estaba desnudo, caminaba en cuatro patas y era evidente que había permanecido al margen de la sociedad humana por mucho tiempo. Este caso motivó una controversia entre dos destacados pensadores de la época. Uno de ellos, el alienista Phillipe Pinel (1745-1826), dictaminó que el joven padecía un claro retraso mental por factores congénitos. Su opinión conducía a que todo intento de reeducarlo sería infuctuoso. El otro, el doctor J. Itard (1774-1838) proponía que los retrasos que el niño padecía, se debían a la falta de relación con sus semejantes, apostando claramente a las posibilidades de una educación. Este joven era un fascinante caso fronterizo entre la naturaleza humana y la animal, y además era una magnífica oportunidad para realizar un experimento sobre un interrogante central: ¿qué se trae al nacer? y ¿qué es lo que se adquiere? El debate entre el innatismo de Pinel y el ambientalismo de Itard se mantiene hoy en día con los métodos de la ciencia en el ámbito de las llamadas Ciencias Cognitivas. En términos generales, el resultado de este experimento produjo en el joven en cuestión amplios progresos en su comportamiento y en su capacidad social, pero no realizó avances en el lenguaje, sólo logró utilizar algunos signos elementales sin poder llegar a hablar. La conclusión fue que el problema era más complejo de lo que se suponía y el “joven de Aveyron” terminó internado en una institución para alumnos con deficiencias.
El caso mencionado versa sobre uno de los principales temas que hoy en día interesa a la Ciencias Cognitivas: qué es del orden de la naturaleza y qué de la cultura y, además, con qué sistema, o en base a qué elementos, el ambiente modifica lo moldeable de la naturaleza humana. Estas disciplinas pretenden avanzar en el tema con los fundamentos de la ciencia moderna. En relación a esto han propuesto la existencia de las llamadas “ventanas”, las que expresan cierta facilitación para el aprendizaje en un momento del desarrollo y no en otro. Lo mismo en la llamada “plasticidad neuronal”, con la posibilidad de realizar nuevas conexiones a partir de las influencias externas, así como los genes activados por el intercambio con el ambiente. Es posible ver que la relación del organismo con el ambiente es más compleja de lo que se creía. Más rígida en algunos puntos y más flexible en otros.

La mente y el cuerpo
En general en la Ciencia Cognitiva se parte de una concepción materialista de la mente. La mente como una materia que se analiza a sí misma y no se tiene en cuenta una posición dualista ni espiritualista.
En el universo cognitivo, la plantean a la mente como una experiencia subjetiva creada por el cerebro para producir un punto de referencia para el movimiento (Sánchez, 2003). Es una función encargada de organizar la acción hacia objetivos determinados, y produce una experiencia denominada “Yo” alrededor de la que se organiza la acción. Sus funciones serían una propiedad emergente del cerebro. Esta posición supone que las funciones superiores son un salto cualitativo con respecto a las biofísicas o bioquímicas. Lo que es incapaz de hacer una neurona, es factible para una red neuronal. El circuito neuronal presenta propiedades que no son atribuibles a los elementos que la constituyen. Lo interesante de este nivel es que tiene propiedades causales. Permite diferenciar entre el mas bajo nivel neuronal o el mas alto de lo social. Cada uno de estos niveles de análisis debe contar con conceptos apropiados para los mismos.
En los comienzos del desarrollo cognitivo, el cuerpo fue simplemente considerado como el cerebro. La masa húmeda es el soporte, el hardware, de las funciones lógicas, las que los funcionalistas equiparan al software. Tanto para los planteos simbólicos como para los conexionistas o subsimbólicos , el cerebro es el soporte. La diferencia es que los primeros, afirman que las funciones mentales son independientes de su soporte. Los segundos proponen una metáfora del cerebro y jerarquizan el entrenamiento o el aprendizaje. La importancia del vínculo con el otro es destacada en la propuesta subsimbólica. Ambos modelos parten de considerar un organismo, un cerebro, ya desarrollado y adulto.
Un tercer planteo a destacar es el denominado Teoría de la Mente Extendida (TME) , en el que el cuerpo es considerado como un organismo sometido a evolución. Importan los dispositivos biológicos adquiridos a través de la historia y las características del entorno son aprovechadas por el cuerpo. La cognición es corporizada y por lo tanto los dispositivos neuronales no son los únicos necesarios para la acción inteligente, ya que también está determinada por los dispositivos sensoriales y motores. Las características ambientales son significativas ya que el organismo es parte de un nicho ecológico. Para Clark, la TME sostiene que ciertos procesos cognitivos deben entenderse como situados, corporizados y orientados hacia el logro de objetivos concretos. Estos procesos se suelen desarrollar en situaciones de la vida real en interacción con el ambiente material y social; por lo tanto el cuerpo, el cerebro y el mundo se llegan a coordinar manera tal que la mente literalmente se extienda hacia el mundo exterior. Estos elementos externos que forman parte del ambiente material y social, son parte de los sistemas cognitivos responsables de tales procesos. Por lo tanto, el entorno no es un ámbito de problemas a superar, es también un recurso que hay que tener en cuenta para la solución de un problema. Los instrumentos y la tecnología extienden las capacidades cognitivas puramente biológicas de los agentes y el lenguaje es el instrumento por excelencia que extiende esas capacidades.
Clark no está en contra del concepto de “representaciones” como los enfoque constructivistas radicales (Varela, Francisco) o cibernéticos (Brooks, R) ; tampoco comparte la posición radical de Varela en relación al manejo y captación de la realidad, posición que Varela denomina enactiva.

Estas tres posiciones señaladas (simbólicos, subsimbólicos y TME) son sólo un recorte de las numerosas líneas de pensamiento existente en el campo de las Ciencias Cognitivas, elegidas por ser las más representativas y con mayor peso en dicho campo.

Es posible visualizar en el recorrido realizado el intento por comprender el funcionamiento de los procesos mentales, desde lo que está dentro de la cabeza hasta la propuesta de una mente extendida, pasando por el modelo conexionista, que, aunque no funciona como el cerebro verdadero, pretende incluir el vínculo con el otro como fundante del denominado entrenamiento para el aprendizaje. Los simbólicos proponen un código interno ya definido, algo del orden de la “naturaleza” del sistema, una especie de innatismo que obliga a buscar y conocer ese código para entender la mente. Los conexionistas proponen que el código se determina a posteriori y que surge de las regularidades del entorno. Se vislumbra en estas divergencias la antigua disputa entre lo dado y lo adquirido, entre lo que se trae al nacer y lo que se adquiere del entorno. Andy Clark en la propuesta TME afirma que las dos posiciones no son exclusivas ni excluyentes y que se proponen explicar niveles distintos del funcionamiento mental en las que seguramente hay elementos dados –código de base- que permiten incorporar lo que provee el entorno a través de sus constantes (otro nivel de código). Lo significativo de esta posición es que el lenguaje es definido como el instrumento central y fundamental para extender las capacidades. Lo llama “lenguaje público”, lo que lleva a pensar en una importancia especial al nivel de la semántica; es decir, al nivel del significado en donde algo representa algo para alguien. Esto se contrapone con el funcionamiento puramente sintáctico que caracteriza a la inteligencia artificial fuerte en su equiparación del software con los procesos mentales .

Lo que el Psicoanálisis puede aportar
Esta teoría parte de una interrogación sobre el sufrimiento humano y el nivel en que se despliega esa pregunta es el del encuentro humano. Sigmund Freud partió de realizar un análisis del funcionamiento mental humano para poder generar un modo de intervención eficaz en su práctica. Osciló entre el análisis y la síntesis. El paroxismo del nivel de análisis fue su intento de encontrar una explicación basada en el funcionamiento neuronal . No funcionó. La estructura neuronal es un nivel muy bajo para poder dar cuenta del mundo simbólico humano. Lo reemplazó por el nivel de la representación. No importa cómo se genera una representación en “la masa húmeda”. El nivel de la práctica psicoanalítica no lo necesita. Pero las Ciencias Cognitivas sí. Es legítimo que estas disciplinas se ocupen de ese nivel más bajo que debe explicar cómo se sostiene, y sobre qué, la función representacional.
Durante mucho tiempo el Psicoanálisis propuso un diseño de la mente conformado por sistemas y estructuras con diferentes principios de funcionamiento. Es evidente que las actuales propuestas de las teorías Cognitivas van en esa dirección. Una de las diferencias más importantes es que las Ciencias Cognitivas al “diseñar una mente” desde cero, deben comenzar desde un nivel muy bajo. Esto se puede ver en la descripción realizada más arriba, donde se pasa de lo que sucede en la cabeza a lo que sucede en el vínculo y en el desarrollo. Un enfoque sincrónico da paso a uno más diacrónico. Algo similar se presenta en relación al cuerpo. Primero es reducido al cerebro y a su equivalencia con el hardware, siendo los procesos mentales el software de una máquina. Esta posición da paso a la inclusión del cuerpo y su desarrollo tanto en la TME como en el planteo enactivo de Francisco Varela.
En relación al cuerpo, el Psicoanálisis ha tenido desde el vamos una propuesta más compleja. El cuerpo se construye. El cuerpo del que se ocupa esta teoría puede tener dos vertientes. La primera, a diferencia del universo Cognitivo, es que el “hardware” interviene y afecta al “software”, siendo el concepto de pulsión el que se utiliza para describir este punto. La segunda, es que el cuerpo que interesa no es el cuerpo como organismo, sino el representacional . Este último es un cuerpo que se adquiere, no se nace con él. En el proceso de adquisición es moldeado por el encuentro con el otro. Otro como semejante y otro como universo simbólico.

Es evidente que la Ciencia Cognitiva va recorriendo diferentes niveles de complejidad. Su intento de recrear una mente, le exige una adecuada comprensión de las características de la misma y ésta conduce a niveles que son más próximos a los de la “síntesis”que tuvo que realizar Freud, tratando de entender lo que posibilita que un humano sufra desde un nivel representacional y no desde uno neuronal.
Un ser humano con un cuerpo erógeno, como referente de su encuentro con el mundo y con el otro, es cada vez más necesario de ser considerado en ese nivel para cualquier construcción teórica que se realice, y poder, de esa manera, entender su funcionamiento en la vida real.

Conclusión
Si se enfoca el tema de la Ciencia Cognitiva y el Psicoanálisis desde la óptica de los diferentes niveles, y desde el legítimo interés de avanzar en el conocimiento de los procesos mentales, se pueden encontrar convergencias, así como anticipaciones. Muchas de estas últimas son propuestas que el Psicoanálisis formula y marcan un camino que debe ser considerado.
Las Ciencias Cognitivas se despliegan fundamentalmente en la visión empírica y experimental del laboratorio. El Psicoanálisis lo hace desde la clínica que define un encuentro vital propio de la naturaleza humana: alguien hablando a otro de su sufrir. Este encuentro resalta la importancia que, en este pensamiento, tiene la condición de hablante del hombre. El lenguaje es fundamental para entenderlo. Se vio más arriba como la TME también le daba al lenguaje público la mayor de las importancias.
Las Ciencias Cognitivas diluyen la noción de sujeto tradicional. El Psicoanálisis también. Pero, complejiza este aspecto proponiendo un sujeto efecto de una estructura inconsciente. No es el que habla el sujeto. Este debe ser reconstruido a partir de la asociación libre.
Una de las afirmaciones cognitivas es que un sistema no puede comprenderse a sí mismo. También extienden esta afirmación a la mente humana. Es claro que el Psicoanálisis con su noción de inconsciente acuerda con esta afirmación.
Existe en las Ciencias Cognitivas una tendencia a correr el centro del enfoque de "lo que sucede dentro de la cabeza" (el individuo) a lo que sucede en el vínculo con el entorno y con el otro. Este fenómeno es muy similar a lo sucedido en el campo psicoanalítico, donde el adentro y el afuera corresponden a una especie de línea continua que enfatiza el lazo con el otro.
Las estructuras y procesos por fuera de la consciencia que proponen los cognitivos tienen ciertas similitudes con las propuestas psicoanalíticas. Pero hay diferencias. Lo inconsciente cognitivo es del orden del ser, son procesos por fuera de la conciencia. En el psicoanálisis es ético, surge de una prohibición. Por lo tanto, si bien en esta propuesta existe "un pensamiento sin alguien que lo piense", o "una memoria sin alguien que la recuerde". El "sin" no solo implica fuera de la consciencia (hasta ahí parecido a lo cognitivo), sino una estructura denominada inconsciente deseante que se produce por el cruce, en la condición humana, entre un cuerpo erógeno de un ser sexuado y el ser hablante, es decir vivir en un universo simbólico.
En síntesis, creemos que el Psicoanálisis va más allá de las propuestas cognitivas. Si bien Freud incluye este nivel (ya que modifica creencias e ideas), no se detiene en él, va más allá. El inconsciente freudiano no es solo desconocimiento, sino es algo que goza de tal manera que sobre eso nada se quiere saber. De saberlo provoca displacer.
Para lo cognitivo podría decirse que la forma de organizar la información, lo que podría llamarse pensamiento, determina los afectos: "De acuerdo a como se piensa se siente". Para la propuesta freudiana podría proponerse como algo más complejo: "De acuerdo a como se piensa se siente y también, de acuerdo a como se siente se piensa" , aunque no se sepa el porqué de lo uno o de lo otro.

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