Sobre la Ciencia y el Psicoanálisis 

Notas sobre la exposición del tema realizada en el Congreso de Convergencia Lacaniana en Bs. As en mayo del 2009. (Texto no corregido por los autores)

El grupo de trabajo sobre este siempre controvertido tema, estuvo compuesto entre otros por Silvia Amigo y Héctor Yankelevich. Dado que fue imposible registrar la opinión de cada uno de los expositores, solo son identificados en el caso en que no haya dudas acerca de quien es el que expone.

Presentadora: La relación entre la ciencia y la verdad desveló siempre a Lacan. En la época que escribía “La ciencia y la verdad”, decía que no era psicoanalista quien no era psicoanalista de la subjetividad de su época. En la época en que Lacan escribía “La ciencia y la verdad”, se trataba de la astrofísica y la física cuantica. Pero hoy, siglo XXI, se trata del auge y del triunfo, cierto ya en los Estados Unidos y bastante ampliamente en la Europa anglosajona, de las neurociencias. De las neurociencias y de las subsidiarias, sus servidoras las terapias cognitivo conductuales o terapias cognitivo comportamentales. Con lo cual, a este grupo de trabajo le parece urgente hacer un debate con estas tendencias dado el riesgo de ver desaparecer de la escena cultural el discurso psicoanalítico. El debate no se ha iniciado prácticamente entre los psicoanalistas lacanianos, si en la IPA, que interlocuta ampliamente con las neurociencias. El no llevar adelante una interlocución crítica, sino intentar un “mix” con ellas, creemos va ha tener el triste fin de ser fagocitado por las neurociencias lo poco que queda vivo del discurso psicoanalítico.

Un debate serio no podría evitar la lectura de los representantes más ilustres de esta corriente neurocientífica: David Campell, Antonio Damasio, Michael Pining, que han escrito libros que están al alcance de todos y que pueden ser encontrados fácilmente.

(Disertante) Silvia Amigo: Por razones del escaso tiempo que este gran Congreso nos deja a cada uno, yo no puedo seguir adelante con la operatoria que Lacan hace sobre el cógito cartesiano, que es de hecho el que formaliza el salto galileico, el salto a la esencia moderna que da Galileo. Solamente diré que al trabajar Lacan sobre el cogito va ha denunciar dos cosas: en principio “pienso luego existo”, y a ese “pienso luego existo” le denuncia la pretensión de abarcar al ser, a lo real del ser, abarcar el entero del ser, todo entero con el pensamiento. A esto, el psicoanálisis va a objetar que el ser no puede pensar por entero lo real; que es el proyecto de la ciencia, que es el proyecto del discurso científico. Porque no se trata de pelearnos con la ciencia, El discurso de la ciencia pretende abarcar el entero de lo real. Por otro lado, Lacan va ha denunciar explícitamente en varios lugares, pero sobre todo en el acto analítico, como forclusiva la división entre intención y extensión, que envía al cuerpo propio a la extensión. Manda el cuerpo propio a la sustancia extensa. Mientras que Lacan va ha decir que el cuerpo forma parte de la sustancia pensante. Esta discusión es central en la marcación de Lacan, es central en la discusión con las neurociencias.

En las neurociencias, hasta hace poco muy poquito, lo que dominaba el campo de las neurociencias era la genética, pensando que todo estaba escrito en el genoma. El proyecto genoma pensaba poder agotar todas las características del hombre en la combinatoria genética. Los neurocientíficos han salido al cruce diciendo que, según los estímulos que impacten la sinapsis, las sinapsis envían al núcleo celular en formación señales que hacen despertar genes dormidos, es decir, que la expresión genética va a cambiar por impulsos del medio. Hay genes dormidos que se despiertan o genes despiertos que van a dormirse, con lo cual –para nosotros- la epigenética ha tomado un valor crucial por el tema de si el psicoanálisis puede demostrar que el factor epigenético por excelencia es la palabra de amor del otro. No el impulso tisular, las descargas eléctricas, sino que básicamente el estímulo epigenético es la palabra de amor del otro. Termino con las terapias cognitivo comportamentales: para el psicoanálisis, el significante tiene la capacidad, cosa señalada por Lacan varias veces, se puede demostrar que el significante básicamente es capaz de borrar huellas del condicionamiento del otro. El uso del significante es una avanzada del psicoanálisis para borrar las huellas de los condicionamientos que nos condicionan, valga la redundancia, mientras las terapias cognitivo comportamentales, intentan hacer huellas nuevas, mas performantes. Para oponerse a huellas patógenas el psicoanálisis va a intentar tratar aquello que para las ciencias es intratable: el sujeto mismo que surge del borramiento de la huella del condicionamiento. Es que a diferencia de las terapias cognitivo comportamentales, no proponemos nuevos condicionamientos, sino la posibilidad de que el sujeto se desmarque de los condicionamientos que venían decidiendo su destino.

Disertante2    Hay todavía un diálogo posible. A mi me interesó realmente la lectura de ciertos autores, que me llevaron a ver con que contradicciones se manejaban en relación al lugar que le dieron al psicoanálisis, en relación con la articulación con las neurociencias, y como algunos psicoanálisis se evadieron de esto, como para seguir acercando el psicoanálisis a las neurociencias, especialmente en el marco de la IPA.

Un texto de Eric Kandel, si bien tiene conceptos que están documentados con la mayor rigurosidad científica, es accesible a cualquier lector que se pueda meter con el tema y además esta entramado con su autobiografía, lo que lo hace especialmente atractivo. Lo interesante del autor, es que recorta un recuerdo infantil de cuando tenía 9 años y los nazis rompían vidrios de la sinagoga y del negocio de su padre, entonces ese recuerdo lo encausa en todas sus investigaciones. También cuando empieza a leer a Lacan, se encuentra con que da al psicoanálisis un valor fundamental en la organización de su posición subjetiva. Pero poco después uno se encuentra con que el psicoanálisis le da la primera respuesta, pero la biología es lo único que le permitirá un estudio cabal del cerebro. Afirma con total claridad que 60 años después, o sea 1960, al psicoanálisis ya había agotado su impulso creador. Dice que pocos conocimientos podían producirse escuchando con atención a los pacientes, que solamente generan ideas que no pueden ser verificadas desde el punto de vista del conocimiento científico. Entonces Freud construyó una teoría, que en realidad es una psicología empírica con la insuficiencia del modelo biológico de su tiempo y que utilizó la cura por asociación libre para “descansar” –curiosa expresión, ya que está claro que nosotros no descansamos- en el relato verbal de las experiencias subjetivas. Agrega que con el descubrimiento de las imágenes del cerebro pueden aparecer las terapias cognitivo conductuales y entonces empieza a discriminar 4 tipos de terapias. La idea es que se podría correlacionar, y esto es muy fuerte, imágenes del cerebro con el curso de la terapéutica que el paciente necesita.

Desde otra perspectiva, Gerard Edelman en el texto “Biología de la Conciencia”rescata la teorización de Alma Model. Esta es una psicoanalista perteneciente al grupo del COM. Cuando estuve en los Estados Unidos tuve oportunidad de escucharla en una charla en la Asociación Psicoanalítica de Chicago. Tiene varios libros y algunos están traducidos. El que toma Edelman está más vinculado con la imaginación que con la significación que el cerebro puede dar. Lo que toma Edelman es que el cerebro funciona con una teoría de selección de grupos neuronales. Es algo parecido a lo que Silvia Amigo mencionaba cuando decía que en función de que se activen o no se activen ciertos grupos neuronales, se modifican las experiencias primeras. Sin embargo, Edelman es más cuidadoso respecto de Freud en cuanto al psicoanálisis, dice “yo no me atrevería a cuestionar la teoría psicoanalítica, no tengo elementos, pero si puedo llegar a afirmar que lo que si me interesa en particular es una teoría del lenguaje”. Creo que este es un punto que a nosotros nos puede llagar a interesar de Edelman. Este autor apunta a situar una teoría del lenguaje donde los psicoanalistas que tomen en ese sentido a Model, trabajen sobre la lógica de la categorización. Esta categorización, Edelman propone, es una categorización que viene del otro, del punto de vista del otro. Esto si puede venir de la biología de la conciencia. Esto me llevó a pensar en una cita de Freud del Proyecto, sobre el final de Proyecto, en la tercera parte, Freud habla de las fallas lógicas; no se si Uds. recuerdan que dice que hay errores lógicos, fallas lógicas, que podrían en cierto sentido constituir el error del pensamiento. Tomando lo que Silvia Amigo dijo, se me acaba de ocurrir lo siguiente: la importancia de la palabra de amor del otro, ¿no podríamos agregarle que la constitución, en el sentido del lenguaje, tendría que ser con la lógica del otro?, yo creo que si. Y la última cuestión que Lacan no se pregunta, aunque Lacan se dedica a la lógica, ¿no será la lógica el punto de discusión donde nosotros podremos encontrarnos con algunos de estos exponentes de las neurociencias? Esto es todo.

Disertante 3 Hay un encuentro en el cual la lengua se instala en el soma, armando un cuerpo. Lengua y soma van a quedar ligados de tal modo que produce una creación indisoluble más que un cruce, una ligadura más que un atreavesamiento. Se trata de una instilación que produce seres que son hablados. Entonces el cuerpo en psicoanálisis no es el cuerpo cartesiano dividido entre la res extensa y la res pensante. Lacan cuestiona rotundamente esta partición alma/cuerpo en sus últimas teorizaciones, donde ya la pulsión no es articulación, bisagra entre lo psíquico y lo somático, sino el cuerpo del deseo y el inconsciente la manera en que el sujeto ha sido entrenado en el deseo. Entonces, me parece que podemos avanzar mas allá de este dualismo que de hecho nos habita, permite terminar también con los tradicionales enfrentamientos entre el psicoanálisis y las ciencias biológicas, pudiendo tomar aportes de las investigaciones que vienen del lado de las ciencias biológicas y que sirven para confirmar fundamentos del psicoanálisis. Este es el intento de Ansermet y Magistretti en un libro, en una teoría muy sencilla donde sostienen esta teoría de la actividad neuronal. Ellos sostienen que el armado del sistema nervioso no es ni innato ni genético, sino que la experiencia va dejando huellas y la plasticidad de la red neuronal permite que la experiencia se inscriba. Esta plasticidad participa en la emergencia de la individualidad del sujeto liberándolo de cualquier idea de determinismo genético. O sea, que más allá de lo que podría pensarse como innato, todo lo que se va adquiriendo en la experiencia deja una huella que modifica lo anterior y modifica las conexiones entre las neuronas. Entonces, la plasticidad permite sostener que el nivel de expresión de un gen dado va a estar determinado por las particularidades de la experiencia. Esto es lo que dice Michael Pining, quien plantea que todas las modificaciones en el ambiente producen modificaciones en los genes y que este cambio, además, se va a transmitir a la generación siguiente. O sea, el genoma no varía, pero si va a variar la expresión del genoma. Todos los cambios en el ambiente producen cambios sinápticos que modifican la expresión génica. Si bien el ADN es el mismo, las enzimas responsables de la transmisión responden a la modificación ambiental. Entonces a mi me parece que a los psicoanalistas nos podrían servir los datos de estas experiencias que estudian los mecanismos epigenéticos, porque justamente me muestran que todos los rasgos que caracterizan a un ser vivo, todo lo que viene dado en el genoma, reacciona de distinta manera según las tempranas experiencias. Plantean un paradigma diferente al darwiniano, en donde demuestran que todo tiene que ver con el ambiente. Es en función del ambiente que algo se va a expresar o no. En el código genético lo que está escrito es que todo es modificable por las experiencias de la vida que redefinen la expresión génica.

Produciendo una lectura diferente, me parece que todo tiene que ver con esto de lo que el psicoanálisis se plantea, de que el cuerpo se arma en relación al otro. Que no hay cuerpo inicialmente aunque lo biológico funcione normalmente, corroboran la invención freudiana del efecto del significante en el soma. Entonces, nosotros podemos plantear que cuando sostenemos que el significante produce efectos en el cuerpo, no estamos avalando ninguna teoría mágica, sino que la palabra en el humano es lo que en el ambiente produce efecto en la expresión del genoma. Estas ciencias biológica, creo que demuestran ahora lo que ya Freud intuía genialmente, demuestran que el significante es una marca, que no solo se puede escuchar sino que además puede ser registrada. Entonces me parece que el psicoanálisis, podría abordar la relación entre la neurona y el significante desde el paradigma de la epigenética, planteando a la palabra como una herramienta epigenética, capaz de impactar en lo que en el genoma viene dado.

Podríamos valernos justamente de las demostraciones de esta rama de la biología molecular, para fundamentar el valor de la palabra que impacta en el soma y modula la expresión de lo genético.

(Disertante 4) Héctor Yankelevich. Como está claro, esto es un grupo de trabajo que repropuso hacer lo que Freud recomendaba: el no viajar a países extranjeros sin su moneda: De la misma manera que para analizar la neurosis, para discutir con las ciencias primero hay que conocer el vocabulario y como piensan. Por lo tanto nosotros estamos invitando científicos. No para discutir con ellos, sino para aprender que está pasando en las investigaciones de punta en cuanto a biología y genética. Las ciencias tienen sus propios movimientos y ese movimiento es el del amo y el mundo nuestro, el mundo contemporáneo es una consecuencia de la mecánica cuántica y todo el él está hecho gracias a teorías científicas que han tenido su consecuencia técnica. No tendríamos televisión, no tendríamos nada de lo que hoy tenemos sin la revolución que se ha hecho simplemente con lápiz y papel además de la lógica computacional. Así es que nosotros vivimos en un mundo cuya realidad fáctica es científica. Son las cadenas de ecuaciones las que nos han dado este mundo. ¿Cómo hacer para respetar el hecho de que Freud sale de la ciencia de su época?, Freud es un neurólogo que rompe con la neurología. Lacan es un psiquiatra que rompe con la psiquiatría. ¿Cómo hacer para que lo que son las condiciones determinantes de la existencia del psicoanálisis, que son las letras de la ciencia, el psicoanálisis pueda volver sobre ellas de manera interrogativa? No podríamos hacer esto sin la indicación de Lacan de que el discurso de la ciencia es quién ha producido los campos de concentración. Intentamos ponernos en medio de esta tenaza para poder interrogar aquello que ya no es científico, sino que en las neurociencias son los datos aportados por la investigación, pero retomados por un conjunto de filósofos, psicólogos, lingüistas y lógicos que tienen un solo punto en común sean positivistas, conductistas o fenomenólogos, americanos o europeos. ¿Cuál es el punto en común del empirismo y la fenomenología? El del conductismo y pragmatismo es que el lenguaje es secundario a la experiencia en la clínica de la percepción. Es decir, que habría un cerebro que tiene un sujeto pensante, que tiene una constitución del espacio y del mundo previo a la incorporación del lenguaje. ¿Qué han olvidado estas ramas de la biología? Algo que si se los dicen hubieran dicho ¡por supuesto!, pero no está. Lo que está en las neurociencias, sí puede verse en ciertas experiencias puntuales e importantes en psicolingüística, es que nosotros somos parte de los mamíferos y salimos de los primates, los que más tiempo de prematuración tenemos. El cerebro del bebé no está terminado y solo se termina con la palabra del otro. Esto es el fundamento científico del psicoanálisis. Lo que es el fundamento científico del psicoanálisis, es que nadie puede sobrevivir como ser humano sin el otro. No basta con ser genéticamente humano para integrar el grupo humano. Que la palabra nombrante, la palabra nominante, es algo que hace al cerebro y también coloca el erotismo a la piel y a los orificios-bordes. Eso que es ectodermo para la corteza cerebral, también es una hoja ectodérmica separada del cuerpo; por lo tanto lo que hace efecto en la piel como unidad hace efecto en la corteza cerebral. El otro punto es el descubrimiento de los roles de los neuroportadores. La dopamina para el placer, la serotonina y la noradrenalina. Seguramente que si le privamos a alguien de esos neuromoduladores va a tener consecuencias, pero nosotros no podemos ni siquiera permitir como analistas que se crea que eso es el fundamento del goce. No podemos quedarnos en la lógica de privación, que si privamos a alguien en su prueba empírica de su dopamina, evidentemente no puede levantarse a la mañana, no puede hacer nada. No es la base material del goce. Ese es el punto donde el psicoanálisis no es una ciencia y en esta disputa va a ser lo más difícil para mantener que el goce en el cuerpo no tiene realidad, no hay ningún tomógrafo con emisión de positrones que pueda detectar el goce en el cuerpo. Sin embargo lo que nos queda es una lógica. Primero tenemos que conocer, no como decían ayer que la batalla con las neurociencias es una batalla perdida y que tenemos que seguir subvirtiendo. Lo que me dijeron ayer…que las neurociencias nos ponen en peligro, también podemos morir de arrogancia.

(público) Totalmente de acuerdo en como terminó Héctor su exposición. Sería el morir de arrogancia el problema más grave que podríamos enfrentar. De todas formas, más allá del afecto o el imaginario que constituyamos en relación a esto, si mix, si pantalla, si aporte, si subversión, me parece que la mesa intentó tomar un real…yo haré una pregunta…es real. Creo que Silvia Szuman, más allá de lo que había dicho Silvia Amigo, en fin, un hecho más orientador, el “osito de peluche” de Winnicot, más que la cuestión en la que en el genoma estaría todo. Pero Silvia Szuman decía sobre una cuestión acerca de la que quiero ubicar: la pasión, la propuesta de construir, propuesta fuertísima de construir una teoría unificada, es decir, una teoría que vaya tanto para la biología como para la psicoterapia y que pueda constituir un campo unificado para un lado y para el otro. La cuestión es la siguiente, la pregunta es al siguiente: en algunos de los científicos que son más amigables con el psicoanálisis, que pretenden rescatarlo y no hundirlo etc. hay, sin embargo, una fuerte tendencia a establecer la plasticidad de las neuronas pero a no saber como ubicar eso que sin embargo establecen. Nosotros diríamos que hay una tendencia fuerte a que no haya corte, a que haya en los mejores intencionados, un posible campo continuo. Ahora ¿cuál es el estatuto del que podemos tomar esa presión hacia el no-corte y la introducción necesaria del corte que nosotros nos vemos obligados a hacer?

(público) Voy a tratar de ser breve, lo que plantearon es hacer un debate crítico con las neurociencias y también que lo que trabaja en lo que se llama la interfase neurociencia y psicoanálisis termina siendo fagocitado por las neurociencias. Justamente en esto, en que inclusive por lo epigenético y en temas como la palabra, la palabra en psicoanálisis es un elemento muy importante, pero sin la hipótesis del inconsciente, sin la hipótesis del sujeto barrado, terminan trabajando con la función cerebral. Quiero dar un ejemplo: fue una larga conversación que tuve con un colega que trabaja en los Estados Unidos y está en el desarrollo del tema sobre la relación precoz madre-hijo. Lo que aparece como la relación precoz, se filma y se va viendo como va funcionando el cerebro. Ellos plantean que, casi lo digo extremadamente, se podría barrer las diferencias de clase si se hace un buen trabajo para esta situación de amor en los primeros momentos de la relación. Pero, como no trabajan con la hipótesis del faltante en la madre, terminan trabajando, suplantando la hipótesis del inconsciente por la función cerebral.

(público) Me parece que el debate, quizás no solamente está establecido en torno a la cuestión de las neurociencias, sino que está en pleno movimiento en la comunidad que conformamos. En ese sentido creo leer en la mesa que hay diferentes posiciones: una podría ser el aprendizaje y otra cuestión podría ser acerca de las condiciones para establecer o no un diálogo, y si éste es posible, imposible o contingente. Me parece que hay una cierta centralización, un enfatizar que corremos un riesgo. Un riesgo de que el psicoanálisis desaparezca porque avanza la neurociencia. Siempre existió la neurociencia, sea lo que sea ahora, me parece que está en la perspectiva de Lacan cuando dice que en la ciencia lo que va a triunfar y que en relación a eso no hay con que darle. Me parece que son campos absolutamente diferentes, porque la operación que hace Lacan sobre el cogito cartesiano, que es aquel que forcluye al sujeto, la operación sobre los dos elementos, sobre el ser y el pensar, porque propone otra sustancia y es exactamente la sustancia gozante, aquella que produce la forclusión de la ciencia y en la cual la religión le da sentido. De ahí el triunfo de la ciencia y la religión en relación al psicoanálisis.

(público) La verdad es que los felicito a pesar de que tuvieron muy poco tiempo para hablar acerca de las exposiciones que hicieron, porque evidentemente desde el nacimiento del psicoanálisis siempre está el mismo problema en relación a que articulación hay entre el psicoanálisis y la ciencia. A mi me pareció que cuando Lacan dijo que el psicoanálisis tiene carácter extraterritorial, fue algo así como una manera de ubicar al psicoanálisis en relación a las ciencias iluminantes. Justamente porque ese carácter extraterritorial habla de una topología y de una lógica que se articula allí, por donde hay relación y por donde no hay relación a la ciencia. Bueno, mi pregunta a la mesa es: ¿Qué piensan acerca de esta extraterritorialidad del psicoanálisis?

(Disertante) Agradezco los comentarios, sin mucho tiempo, voy solo a insistir en el pecado de soberbia, porque cuando Lacan dijo que la ciencia y la religión van a triunfar, de ninguna manera dijo que los dejemos triunfar sin intervenir. En la interfase entre psicoanálisis y neurociencias, cada vez que se intenta una colaboración, las neurociencias se fagocitan al psicoanálisis. Hemos invitado a una neurocientista para que nos de clases, la hemos escuchado, hemos leído los libros y no la hemos incluido en el grupo, pero no porque no la queramos, porque es una tipa macanudísima, sino que tratamos de conservar el carácter extraterritorial. Porque en realidad hablamos otra lengua y como dice Héctor, intentamos conocer la lengua extranjera para poder ingresar en ese campo diciendo algo. Creo yo lo que dijo Lacan, que la ciencia y la religión van a triunfar, pero jamás dijo que no hay que interactuar con ellas. Creo que la clave es la extraterritorialidad, es decir, no hacer un mix, mantenerse extraterritorial.

(público) Un comentario acerca de las terapias cognitivos conductuales. En este momento en Bs.As. hay instituciones lacanianas, fuertemente lacanianas, que hacen terapias breves, terapias focalizadas: ¿Qué diferencia hay con el planteo cognitivo conductual?

(Héctor Yankelevich) Extraterritorialidad…, bueno, lo dijo Lacan. Le podemos poner un cartelito en el consultorio. El problema es si cómo analistas, ¿somos extraterritoriales?, si cada consultorio ¿es extraterritorial? Pero cuando uno sabe que en Estados Unidos ha quedado una sola clínica psiquiátrica que se especializa en psicoanálisis, Cuando en Europa, en cada facultad de psicología hay una lucha áspera y en Alemania ya ganaron las neurociencias y las terapias cognitivos conductuales. En Francia el Ministerio de Salud va cercenando las materias de psicoanálisis dándosela a las neurociencias cognitivo conductuales…, entonces, la extraterritorialidad ¿cuál es?, ¿la del limbo?, ¿Quiénes van a ser formados en las facultades de psicología?, ¿Quiénes van a ser formados en psiquiatría? Cuando Lacan habla de extraterritorialidad, está hablando de territorios fuera de los territorios teóricos. Freud y Lacan siempre quisieron ganar espacios en las facultades y en los hospitales. En este momento, todas las cátedras de psicoanálisis en Francia, están siendo reemplazadas, o por nadie o por las neurociencias. Extraterritorialidad teórica no es lo mismo que extraterritorialidad práctica. También podemos volver a las catacumbas. En las catacumbas los cristianos eran extraterritoriales. No podemos dar la batalla por perdida, porque entonces si las neurociencias van a tener un gigantesco éxito. Va a haber psicoanálisis neurocientífico si no damos la batalla. ¿Es difícil estudiar neurociencia? Si! Requiere tiempo. Requiere retomar la neurología. Desde hace 50 años es otra neurología, es otra química, las que están en permanente descubrimiento. El problema es que para ellos el lenguaje es una creación del pensamiento. Del materialismo de la neurona pasan a un espiritualismo materialista del pensamiento. Es el cerebro. No hay más historia, no hay más discurso. Los efectos del discurso de la ciencia son concretos y nosotros en la práctica analítica, debemos dar la batalla, no es una batalla que haya que perder sin pelearla.

(Disertante) Muy brevemente: ¿Quién da esa batalla? ¿de qué se trata todo esto? ¿dónde? Interiorizándonos acerca de cuál es la lógica de las neurociencias, y también de las seudo ciencias, porque en las neurociencias también hay mucho de pseudo ciencias. Nosotros intentamos una interlocución con todos los campos de la cultura, no solamente con las neurociencias. Pero, bueno, ¿que es dar la batalla?

No es lo mismo la posición que tiene la ciencia y no es lo mismo el espíritu científico que la tecnocracia científica. También el marketing de la ciencia es completamente distinto. Una gran sorpresa fue ir a trabajar y poder investigar junto con estos investigadores del Conicet, la posibilidad de poder profundizar en cada campo y en cada discurso sin necesidad de confrontar. Pero fue una maravillosa sorpresa encontrar que verdaderamente lo que llamamos ciencia, no es lo que llamamos ciencia mediáticamente.-

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