El Uso de la Narrativa como Estimulación Simbólica en Niños en Contexto de Precarización

Autoras:
Dra. Cecilia R. Satriano (UNR)
Dra. Valéria Márques de Oliviera (UFRRJ)

DEFINIENDO EL CONCEPTO

La teoría narrativa incluye condiciones no lingüísticas, por lo tanto se convierte en una categoría útil para otros campos. Tratando de identificar a estas condiciones están los determinantes psicológicos que actúan en la codificación y decodificación; y los culturales conformado por los conocimientos, e ideológicos que conforma el sistema de interpretación.
El uso de la narrativa puede emplearse como un instrumento valioso dentro del campo de la psicología, aunque pertenece originalmente a la lingüística; concretamente a la gramática textual.
Puede ser considerada como una forma básica de la comunicación cotidiana, en primer término. Es Van Dijk quien plantea que: “la narrativa es una de las facultades cognitivas, y más específicamente semióticas y lingüísticas del hombre”(1973) .
Bruner es uno de los autores que plantea que para conocer la realidad, existen distintas modalidades. Uno es el denominado paradigmático o pensamiento lógico científico, el cual intenta ser un sistema matemático como el que se usa en la computación.
El otro constituye el objeto de la narrativa y consiste en producir el relato de historias, tanto para uno mismo como para los otros. La importancia es que al contar, al narrar se construye un significado mediante el cual las experiencias tienen sentido.
Otro autor que trabaja sobre el uso de las narrativas es Guidano (1994). Este plantea que las imágenes que se producen en los relatos remiten a la propia vida, que es lo que le da sentido . Al respecto, el sentido de uno mismo coincide con la coherencia interna de esta historia de vida única, de la cual se es el personaje principal, que uno interpreta y vive cada día.
Si se podría ubicar el pensamiento de Guidano, diríamos que su posición es empirista/racionalista. Platea que el observador está frente a una realidad objetiva, existiendo una manera independiente a él mismo.
Según su mirada, el sujeto con su observación, introduce un orden en lo observado a través de su aparato perceptivo. Entonces, la realidad que observa se convierte en dependiente de su construcción. El observador ordena su experiencia en significados según cómo conoce.
Completando esta idea, cuando los sujetos interactúan con el medio, crean la idea de sí mismo y a la vez construyen su realidad, interiorizando las informaciones y ordenando las representaciones.
Por eso, Patron propone un estudio de la narrativa como ficción y no como comunicación o como una expresión verdadera (2006). Esta posición libera al entrevistador del papel de investigador y le facilita su lugar como interlocutor, como coparticipe de esta narrativa, dada a interpretación.
Entonces, encontramos que el sujeto de la narración puede o no implicarse, pero lo que se tiene en cuenta es el contexto de lo que se narra, las descripciones de las circunstancias y sucesos que componen el relato. Por eso, contar historias se convierte en un procedimiento opuesto al pensamiento paradigmático, dado que la historia se origina de lo que es absolutamente particular. Se caracteriza por su abstracción, la cual surge de la imágenes que aparecen de manera no lineal, sino analógica.
Para Fiorin “la narrativa es un simulacro de las acciones humanas y una Teoría Narrativa es, antes que nada una Teoría de Acción” (2002). Completando la idea, es una forma universal de expresión de la experiencia humana, que se encuentra en todas las culturas, pudiendo ser oral o escrita (Silva, Trentini, 2002; Jovchelovitch, Bauer, 2002).
Las narrativas son constelaciones transitorias, de perfil fluctuantes de las formas de vida; y que son mejores entendidas de acuerdo con una concepción de estructura como padrones de acción y de posicionamiento.
Las formas de narrativa no existen como modelos a ser concretizados, sino que son orientadas para asumir las formas que asumen por las exigencias de la situación en que ocurren. En vez de concebir las narraciones como entidades cognitivas, lingüísticas, metalingüísticas u ontológicas, sugerimos considerarlas como un modus operandi de prácticas específicas de discurso.
El concepto de narrativa designa una variedad de formas inherentes a los procesos de alcanzar conocimientos, estructurar la acción y ordenar las experiencias. Para estudiar la narrativa debemos examinar tales prácticas discursivas, sus textos culturales y sus contextos. (Brockmeier; Harré, 2003).

EL USO DE LA NARRATIVA

La narrativa tiene posibilidades de reflexión, de autoconsciencia y de interlocución. Permite el encuentro de la valorización y de la dinámica existente en los procesos singulares y también de los sociales. Por esa razón, conjuga la identidad personal y social que concierne a la riqueza simbólica. De esta manera, la cultura se destacada como uno de los constituyentes importantes que hace a la construcción del sujeto, sostenido por el lenguaje y la narrativa que es usada no sólo para informar sino para producir diferentes formas de acción, entre los que se encuentra el diálogo y la argumentación (Silva; Trentini, 2002).
Trabajar con la narrativa implica considerar siempre la relación entre el narrador y su construcción simbólica. Eso también involucra las ambigüedades, la polisemia, la complementariedad y el proceso mismo.
La narrativa puede colaborar en el reconocimiento de la riqueza que posibilita la simbolización y pone en juego elementos conscientes e inconscientes del sujeto; permitiendo la ubicuidad temporo espacial, la reinterpretación del pasado y la representación del futuro mediante sus proyecciones.
Dada las posibilidades de reconstrucción que otorga la narrativa hace que cada relato sea único. Es Benjamin quien legitima estas consideraciones, suponiendo que el acto de contar produce una relación intersubjetiva, transmitiendo valores y afectos. Entonces, la narrativa puede entenderse como un acto de enunciación que permite la expresión en diferentes ámbitos, social, educacional y de salud. Por eso también puede verse como un recurso útil para la intervención social, en la investigación y la enseñanza; que puede provocar cambios tanto para quien narra como para quien oye.
Silva y Trentini plantean que su uso configura un campo de elaboración que permite contar un acontecimiento en forma secuencial, con una estructura que consta de cinco elementos: 1)- Un conjunto de datos que forman la trama, 2)- Los personajes que son quienes hacen las acciones, 3)- El tiempo o el momento que se desarrolla la historia, 4)- El espacio o el lugar, y 5)- El ambiente o contexto con características psicológicas, morales, socio económicas, en donde viven los personajes (2002).

DIFERENCIAS ENTRE NARRACIÓN Y NARRATIVIDAD

Existe una distinción entre: narrativa y narratividad, como producto final en el proceso de formación de sentido. La narratividad es un acto de configuración que puede estar organizada por su contenido, es decir, su semántica. Puede ser expresada de forma verbal, gestual, musical, etc.
Fiorin considera que la narratividad es un proceso enunciativo y se destaca dos tesis centrales: 1)-El discurso que obedece a las coerciones de la estructura, dando un orden al acontecimiento, a la historia. 2)-No hay acontecimiento fuera del tiempo, del espacio y de las personas (2002).
Por su parte, Minayo entiende que la narrativa es capaz de relacionar un significado inherente a los actos, las relaciones y las estructuras sociales (1998). Contar historias implica una intencionalidad, de un modo más auténtico y con marcas indexadas, a través de las referencias de las experiencias personales, los acontecimientos que se relatan y las acciones que se cuentan.
La estructura de una narración es semejante a la configuración de la orientación para la acción: un concepto es dado, los acontecimientos son secuenciales y terminan en un determinado punto; la narración incluye un tipo de evaluación de los resultados. Situación, colocación de los objetivos, planeamiento y evaluación de los resultados son constituyentes de las acciones humanas que poseen un objetivo.
La narración reconstruye las acciones y el contexto de la manera más adecuada: esta muestra un lugar, un tiempo, la motivación y las orientaciones del sistema simbólico del autor (Schütze, 1977; Bruner, 1990, Jovchelovitch y Bauer, 2002).
Según las consideraciones de Alves, Rabelo y Souza, los relatos que conforman la narrativa no se reducen a un sistema lineal, coherente y ordenado de las ideas, símbolos y representaciones (1999).
La experiencia no puede ser reducida a un conjunto de significados, porque estos son consecuencia de representaciones que se reformulan constantemente en un proceso relacional de significados con los otros.
Jovchelovitch y Bauer plantean que el narrador comienza contando una historia que se caracteriza por: 1)- Una textura detallada que liga los datos narrados, a través de la información que detalla del tema. 2)- Una ficción relevante que se conforma mediante los acontecimientos más importantes, que son seleccionados y pueden ser desdoblados en unidades temáticas, de acuerdo a la relevancia atribuida por el narrador. Este moldeará su narrativa infiriendo los datos observados de las cualidades de interacción con su interlocutor. 3)- Cerramiento de la estructura compuesta de un inicio, un medio y un punto final (2002).
El estudio de la narrativa puede tratarse para la investigación o para la intervención. En una indagación se describe y comprende mejor un fenómeno dado; en la intervención está implícita la enunciación como influencia constitutiva del sujeto, como se da por ejemplo en una entrevista.
El manejo de la narrativa deber favorecer la elaboración del sentido de superación y desarrollo. Mantiene los valores y las percepciones presentes en la experiencia narrada transmitida por el investigador. El narrador no informa sobre su experiencia, pero cuenta sobre ella, dando oportunidad para que otro escuche y la transforme de acuerdo a su interpretación.
Hay 3 tipos de narrativas que pueden ser obtenida de las experiencias subjetiva (Silva, Trentini, 2002):
1)-Narrativas breves: son las sintéticas, que contienen una estructura mínima, conteniendo un comienzo, un medio y una finalidad. Se identifica la secuencia del enredo, y en donde es focalizado un determinado episodio.
2)-Narrativas vivenciales: Son más amplias, e incluyen historias de la vivencia de una persona. También se colocan en una secuencia de acontecimientos, interpretados temporalmente, y se construye la experiencia en un proceso.
3)- Narrativas populares: son historias contadas entre personas, cuyo objetivo es la transmisión de elementos que unen a un grupo determinado.
Las narrativas siguen un orden propio, pero a veces pueden presentarse como desconectadas, dificultando la comprensión y la interpretación. En estos casos puede no haber concordancia en la significación porque hay diferencias en el valor interpretativo, de acuerdo a los significados y la caracterización en la simbolización.
Pueden existir situaciones en las cuales se intenta abordar una temática de diferente forma, pero no se consigue provocar una narrativa. Esto es debido a conflictos lingüísticos como la no comprensión de una pregunta elaborada, o la dificultad en la interpretación de una conducta, o temas que resultan dolorosos o conflictivos que constituyen un tabú o que despierten un mecanismo de defensa para evitar lo doloroso.
LA NARRATIVA EN PSICOTERAPIA
Los enfoques constructivistas de la psicoterapia consideran que mediante el lenguaje es posible configurar múltiples realidades. Los seres humanos no pueden acceder a la realidad inmediata más allá del lenguaje, definido ampliamente como el repertorio de expresiones y acciones simbólicas que nos proporciona la cultura.
Bruner dice que las narraciones son instrumentos para domesticar lo extraño, es decir, mediante estas podemos obtener las explicaciones de los sucesos nuevos.
En este sentido, la narración no es un esquema primario del pensamiento, la narración no es tampoco una sucesión particular de acontecimientos ordenados dentro de una trama. Bruner dice: “antes que nada, la narración es narración”.
Existe en este campo de pensamiento otro autor como Gonsalves, quien plantea una concepción constructivista del inconsciente, distinta a la psicoanalítica y al del resto de la psicología profunda (1992).
Los constructivistas narrativos están interesados en comprender como la mente tácita o inconsciente integra la experiencia y le otorgan significado.
Los terapeutas cognitivos semánticos y los constructivistas han ido reconociendo cada vez más el papel de las narrativas tempranas y los procesos inconscientes en la psicopatología.
La terapia cognitiva narrativa parte de la concepción del síntoma y el trastorno psicológico como resultado de una incapacidad para dar cuenta de la diversidad de experiencias vivenciadas por el sujeto.
Pensemos en algunos de los conceptos relevantes de estos autores. Bruner destaca el hecho de la narrativa como un instrumento para encontrar el significado a la realidad, de manera particular. Esto es importante porque sabemos que la producción narrativa requiere de una marco organizado que le permita a un sujeto, un niño en este caso, poder interpretar y entender los acontecimientos que lo rodean. Pero, de qué depende esa “organización”?
Esta sistematización depende de mediaciones conformadas por los procesos psíquicos que intervienen.
Para Guidano estos procesos son también particular, y el sentido guarda una coherencia interna con la propia vida. Pero la propia vida, por más particular que sea no está desligada de la otredad, de la relación con el otro.
Estas consideraciones concuerdan con la idea de la prematuración del niño al nacer. Esto hace que su dependencia sea al otro, al semejante para todo lo que lo rodea. Es más, primero está el otro quien posibilita la formación del yo. O, pensado de otra manera, yo me constituyo en base a los otros.
El sentido está estrictamente ligado a la conjunción: yo-otro. Por lo tanto, los efectos de la función parental nunca pueden construir una realidad objetiva como dice Guidano, porque antes está el otro como constituyente primero, que a la vez se lega a los otros que lo anteceden, los otros de la cadena generacional.
Ambos, Bruner y Guidano coinciden que la narrativa se vale del lenguaje como un medio para conocer esa realidad. Pero ninguno de estos autores plantea cómo se construye el lenguaje.
También, se descarta que la realidad sea un hecho objetivo, cuando sabemos que la manera de captar el mundo es irremediablemente a través de representaciones de esa realidad.
En este sentido, lo representacional no es innato sino que es el efecto de la construcción progresiva del aparato psíquico. Su importancia la destaca Piaget quien hablaba que la capacidad de representación es necesaria para la relación del niño con los objetos.
Por eso la función narrativa depende de esta capacidad de representación. Pero, de acuerdo a como se establezca la constitución psíquica, se articulará el campo representacional.
Estos autores plantean que estas narrativas se constituyen en contendidos pre-verbales y analógicos, desarrollados ya en la primera infancia como secuencia de imágenes. Estas están organizadas de modo inconsciente y en forma de imágenes o metáforas que conforman esquemas prototípicos.
En este punto parece que tanto Bruner como Guidano estuvieran refiriéndose al concepto de representación. Una imagen mental constituida en ausencia del objeto, la huella que queda inscripta en un plano inconsciente.
Lo representacional permite la constitución del inconsciente, reprimido; y es a partir de él que se conforma el Yo. Este yo además de ser una diferenciación del aparato psíquico, es una representación de sí mismo que permite la autodeterminación, posicionándolo consigo mismo y con lo que rodea la sujeto.
A partir del descubrimiento del semejante es que se puede ir apropiando de sí mismo. Los objetos del mundo cobran interés a partir de los desprendimientos sucesivos con lo originario. Los modos de representación primeros son inscripciones de las huellas.
La terapia trataría de hacer consciente estas narrativas prototípicas y producir narrativas alternativas, de modo que el sujeto pueda atender a nuevos matices de sus experiencias y construir una realidad de múltiples significados.
Bien, pero entonces debemos remitirnos a lo originario como un puente que nos lleve a saber sobre este interrogante. Vigotsky nos decía de la importancia del lenguaje, como una herramienta para poder ligarse con el entorno. El lenguaje es dotar de significado a los significantes de cada contexto.
La perspectiva narrativa en terapia pone en cuestionamiento las prácticas terapéuticas actuales, las cuales están influidas por discursos estructuralistas.
Desde la metáfora del texto se propone una aproximación a la vida de las personas como historias, y un conjunto de prácticas terapéuticas que van en la búsqueda de los eventos marginados por los relatos dominantes en la experiencia de vida de las personas.
Pero, para favorecer la generación de relatos alternativos que autoricen los conocimientos y habilidades que los sujetos tienen para hacer que su vida se encamine acorde a sus particularidades (White, 1993).
En la terapia narrativa, una de las herramientas utilizada son los relatos que permiten "externalizar el problema". Este proceso posibilita que las personas cosifiquen los problemas.
Mediante esta modalidad, y a través de la narración, los problemas o situaciones conflictivas se convierten en algo que el sujeto puede objetivar. Las personas refieren sus experiencias contando historias, las cuales anteceden a las prácticas. Estas narraciones determinan los modos de futuras experiencias.
El énfasis sobre la narración vincula a las terapias socioconstruccionistas, como la terapia narrativa, con las teorías de deconstrucción, dentro de la cual uno de sus principales exponentes es el filósofo Derrida (Rozo, 2002, White, 1994).
El proceso de deconstrucción tiene que ver con procedimientos que cambian las realidades y las prácticas aceptadas como verdades (Bourdieu).
Estas perspectivas psicoterapéuticas sirven para la intervención con niños. Constituyen un acercamiento a los conflictos y sintomatología porque esta técnica radica en las formas de expresión más propicias para la infancia.
Desde el punto de vista clínico estas intervenciones permiten un acercamiento al niño, porque mediante instrumentos conocidos como son la expresividad oral como ejemplo, determinan los efectos que generan las condiciones de carencia en la contención subjetiva y que conllevan las fallas en el psiquismo infantil, restringiendo su capacidad simbólica (Satriano, C. y Márques, V.; 2010).
La exteriorización de los conflictos y su abordaje por medio del juego y la fantasía resulta motivadora para el niño, y posibilita trabajar sus dificultades. Al respecto, sabemos de la importancia de externalizar los problemas mediante el lenguaje. Lo que no se coincide es que mediante los relatos, esta posición terapéutica sostiene que el problema se percibe como algo separado del niño.
El relato o la narrativa no implican la desubjetalización. Por el contrario, es la apropiación de los propios malestares a través del sujeto. Esta posición teórica mantiene la idea que al percibir el problema como algo separado de él, no ve afectada su propia identidad.
De igual forma, el tener en cuenta no sólo los aspectos negativos del niño, sino también recalcar sus habilidades y cualidades, lleva a que el niño desarrolle un autoconcepto más positivo y realista. Ambas cosas son de suma importancia en nuestra sociedad actual en que las estadísticas de maltrato psicológico a los niños son enormes y gran parte de éste corresponde a descalificaciones del menor por parte de sus padres, familia y también educadores.
Por último, esta intervención de índole terapéutica además de incentivar un desarrollo emocional y personal adecuado, es un excelente medio para ayudar al niño en su desarrollo cognitivo. Esto se debe a que, al utilizarse un lenguaje que le es familiar el niño se atreverá a relatar su propia visión del mundo. Como consecuencia, le permite desarrollar y llevar a cabo planes que le permitan solucionar sus conflictos por sus propios medios.

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