Neurociencias: conceptos y discusiones históricos y actuales
Clase de Desarrollos Psicológicos Contemporáneos. Facultad de Psicología. Universidad Nacional de Rosario.

Autora: Prof. Ana Borgobello

Prof. Jaime López: Buenos días a todos. Vamos a comenzar con lo que tenemos programado para hoy. La idea es ir trayendo invitados para que nos cuenten los trabajos que están haciendo en el área que a nosotros nos interesa. Aspiramos a que ustedes vayan viendo en la realidad los desarrollos contemporáneos y al mismo tiempo, mostrarles desde las clases teóricas cuáles son las ideas y los problemas base que van sosteniendo eso.
Hoy está con nosotros la profesora Ana Borgobello. Es investigadora del CONICET y de Neuropsicología. Ya hemos hablado de lo que es el hexágono de la ciencia cognitiva, es decir, esas seis disciplinas que conforman el soporte central de la Ciencia Cognitiva. Se las recuerdo: la Lingüística, la Psicología Cognitiva, la Antropología, la Filosofía de la mente, la Inteligencia Artificial, y por último, la Neurociencia. Entonces la profesora nos va a hablar de esta última disciplina y de su relación con la psicología, lo que se denomina Neuropsicología (NPS), para que ustedes se vayan poniendo al tanto de todos estos nuevos desarrollos.
Ana: Es un gusto estar acá. La idea es plantear cómo surgen estos conceptos de la NPS, por qué y desde qué punto de vista es importante estudiarla, qué es la NPS, con qué disciplinas se relaciona, cuáles son sus métodos de investigación, y, por último, cuándo y dónde nos encontramos con conceptos de NPS hoy en día. Mi idea es usar aproximadamente media hora para abrir luego a preguntas que puedan surgir de la charla en general, pero si algún concepto no queda claro o si voy demasiado rápido (en general hablo rápido) pueden frenarme, no hay ningún problema.
Empecemos por el principio: ¿qué es la NPS? No todos los autores la definen de la misma manera, ni siquiera le dan el mismo origen. Ustedes estudian en primer año tanto Filosofía como Epistemología, por eso saben que depende de esas posiciones filosóficas y epistemológicas cómo uno define los objetos de estudio, y por lo tanto, las disciplinas que estudian esos objetos de estudio. Hay un neuropsicólogo muy conocido en Argentina que se llama Aldo Ferreres, docente de la cátedra de Neurofisiología en la Facultad de Psicología de la UBA, plantea que si bien hay diversas definiciones, existen algunas coincidencias entre ellas. Yo traje dos definiciones que plantea en su libro Ferreres. Una es de Luria, uno de los padres de la NPS, que es ruso y uno de los “seguidores” de Vygotsky (toma la teoría psicológica de Vygotsky y hace grandes desarrollos en NPS). Este autor dice que la NPS toma los datos del análisis clínico de pacientes que han sufrido lesiones cerebrales locales- presten atención a la palabra ‘locales’ porque en términos de NPS es importante- y estudia la organización cerebral de las formas complejas de la actividad psíquica. ¿Qué pasa con el tema de estudiar lesiones? En el caso de Luria, en la Segunda Guerra Mundial, se encuentra con numerosos pacientes que habían sido dañados, específicamente con daños de balas, y estos pacientes sufrían pérdidas de algunas funciones cerebrales (para nosotros funciones psicológicas) específicas vinculadas a lesiones cerebrales en determinadas áreas puntuales del cerebro. Nuestro cerebro tiene una conformación por áreas funcionales, entonces, por ejemplo, si hay un daño en la parte de adelante del cerebro, es decir en los lóbulos frontales, vamos a encontrar consecuencias de tipo motrices, las consecuencias van a ser en la motricidad del sujeto. Si la persona tiene una lesión en el lóbulo occipital, o sea en la parte de atrás, como en esa parte del cerebro tenemos las áreas funcionales visuales, la persona va a tener algunos déficits vinculados a lo visual. Como vamos a ver más adelante, una de las grandes discusiones de la NPS es esta cuestión de: ¿se trata de funciones hiperlocalizadas en áreas puntuales idénticas en todos los sujetos? ¿O hay un funcionamiento global del cerebro, en el que si bien hay algunas áreas funcionales específicas, el funcionamiento se da como un todo? Ustedes deben ver seguramente en esta materia, no sé si ya lo dieron, que el todo es más que la suma de las partes. Esto responde a este criterio en el que el cerebro, el todo, es más que la suma de sus partes.
Otra definición es del fisiólogo Azcoaga, otro argentino muy conocido a nivel internacional. Es uno de los que se ha relacionado con la creación de la carrera de Fonoaudiología en Rosario y es una persona que siempre estuvo vinculada a la Psicología, de hecho tiene un libro muy conocido que se llama “Aprendizaje fisiológico – aprendizaje pedagógico”. Es uno de los primeros que plantea que para entender cómo la gente aprende, es bueno entender cómo funciona el cerebro. Él define a la NPS como una disciplina que surge a partir de la maduración de determinadas ciencias o áreas del conocimiento. Específicamente, de la Neurología de la corteza. ¿Por qué la Neurología de la corteza y no, por ejemplo, la del tronco encefálico? La parte de la corteza es la que envuelve justamente las funciones que hoy llamamos psicológicas. Para abajo en el cerebro están las áreas más antiguas a nivel filogenético (en la evolución de las especies) y se localizan estas partes funcionales más nuevas hacia adelante y hacia los costados. Esto evolutivamente se desarrolla de esta manera. Entonces las áreas funcionales más complejas, lo que nosotros llamamos áreas que tienen que ver con lo psicológico específicamente, son las áreas de la corteza más nueva. Si nosotros hablamos de un sujeto consciente, la corteza tiene que estar activa. Si hablamos de un corazón funcionando, este corazón que definitivamente necesitamos para seguir pensando y estar despiertos, tiene que ver con áreas ubicadas más abajo y que son evolutivamente más antiguas. Entonces para Azcoaga, entender la maduración, es decir, entender las regiones de la corteza, determinó la importancia del surgimiento de esta disciplina, la NPS y, además, el planteo de la maduración también en términos de la Psicología misma, de definir funciones; de hecho la gran impronta que tiene la NPS es de la Psicología Cognitiva.
Lo que hace la NPS entonces es investigar la estructura de la actividad mental en relación con la fisiología cerebral. Es decir, cómo funciona la mente y cómo funciona el cerebro. Este puente es básicamente lo que estudia la NPS. Esta disciplina se relaciona específicamente con el estudio de las funciones cerebrales superiores que son propias del hombre y producto de procesos de aprendizaje. Esto quiere decir que hay determinadas funciones que son netamente humanas y que son las privilegiadas en la NPS. Un ejemplo de ello es el lenguaje, cuyo desarrollo tiene que ver únicamente con los seres humanos. A través de experimentos se sabe que si bien hay algunos primates que pueden llegar a establecer algunas relaciones simbólicas mínimas, éstas no tienen nada que ver con la complejidad del lenguaje humano. Cuando hablamos de lenguaje propiamente dicho estamos hablando de lenguaje humano. Otro ejemplo son determinadas actividades motrices, las denominadas “praxias”, como escribir o bailar danzas hipercomplejas. Todo esto tiene que ver con actividades netamente humanas y con el estudio de eso se relaciona principalmente la NPS. Otro ejemplo puede ser reconocer entre dos rostros de personas diferentes, o reconocer a nivel sensoperceptivo diferencias muy sutiles, capacidad que no tienen animales menos evolucionados. Estas actividades de reconocimiento senso-perceptivo son conocidas como “gnosias”.
Ferreres -que presenta muchas definiciones, yo traje sólo dos- plantea que hay un denominador común en todas las definiciones que él fue encontrando de NPS. Todas esas definiciones de NPS establecen relaciones conceptuales entre dos teorías: la Teoría Neural y la Teoría Psicológica, y hasta podríamos decir las Teorías Neurales y las Teorías Psicológicas porque, en Psicología lo tenemos muy claro, no hay una sola Teoría de la Psicología, pero en lo neural tampoco hay una sola posición respecto a las teorías.
Decía recién que hay diversidad de enfoques y, por lo tanto, términos asociados que tienen acepciones u orígenes diversos. En muchos aspectos teóricos y epistemológicos no hay consenso absoluto. De hecho, hay gente que estudia un aspecto, otra gente que estudia otro aspecto; hay gente que dice que hay que saber mucha neurofisiología para ser neuropsicólogo y hay gente que dice que hay que saber mucha psicología para ser neuropsicólogo...
Lo que sí vamos a encontrar son grupos de temas que privilegiados en el estudio de la NPS, por ejemplo: atención; praxias (esos movimientos complejos aprendidos antes mencionados, como bailar); gnosias (esa capacidad de reconocimiento de cosas incluso muy parecidas); a lo mejor escucharon hablar de apraxias o agnosias, que es cuando estas funciones ya aprendidas se descomponen producto de una lesión cerebral; lenguaje y su descomposición por lesiones cerebrales (afasias), seguramente alguna vez en su vida han tenido la experiencia triste de ver a una persona que tras una lesión cerebral pierde su capacidad de habla, es muy común entre las personas mayores; emoción; sensopercepción; memoria; el desarrollo de las funciones neuropsicológicas o psicológicas, un área de estudio llamada “neurodesarrollo”; la idea de complejidad, que aparece cada vez con más fuerza en los estudios neuropsicológicos, etc., etc., etc..
Una salvedad: como la mayor parte de los aportes de la Psicología de la NPS vienen del lado de la Psicología Cognitiva tenemos un déficit en términos de cómo se entiende la emoción, ya que al menos históricamente ha sido rezagado el estudio de la emoción en la Psicología Cognitiva y se han privilegiado los procesos mentales en ese sentido.
Por otro lado, hay palabras asociadas a la NPS como interdisciplina, Neurofisiología, Neurociencias. Muchos autores toman a la NPS dentro del campo de las Neurociencias, que son todas esas ciencias que aportan al conocimiento de “lo neuro”; si no me equivoco Gardner es uno de ellos.
Algo fundamental a tener en cuenta es que dependiendo de cómo yo conciba la relación mente-cerebro voy a estudiarla de una manera determinada. Se trata de un objeto de estudio complejo “a simple vista”, imagínense que esta relación de la Teoría Psicológica no se pone de acuerdo en sí misma y la Teoría Neural no se pone de acuerdo en sí misma…
Pero sí es interdisciplinaria ya que no es posible que sea de otra manera desde la definición misma. Tiene que ver con distintos métodos y técnicas que vienen de diferentes campos del saber: aportes de las Neurociencias, la Neuroanatomía, la Psicología, la Neurofisiología, etc. La NPS se estudia a través de la observación de, por ejemplo, casos clínicos que han aportado muchísimo al desarrollo del conocimiento del cerebro. En la actualidad existen técnicas de neuroimágenes, algunas fijas como las resonancias magnéticas y otras funcionales que nos permiten ver el cerebro mientras está activo, es decir, vemos “encendido” en un color rojo el área de Broca, el área del lenguaje articulado, cuando yo, por ejemplo, estoy hablando. Si yo en este momento estuviera dentro de un resonador magnético funcional mi área de Broca estaría encendida así como también estaría encendida el área sensoperceptiva visual porque yo estoy tratando de poner atención a las caras de ustedes, a lo que me dicen con sus caras y no puedo evitar cuando miro para allá reconocer a Nadia porque es una amiga y a los profesores porque los conozco desde hace mucho tiempo, entonces es inevitable que mi área sensoperceptiva esté “encendida”. Como yo muevo mucho las manos cuando hablo, mi motricidad también va a estar “encendida”.
Es importante pensar que el cerebro funciona como un todo. En este sentido, veríamos áreas más encendidas (seguramente el lenguaje estaría muy encendido, un poco la motricidad, un poco más la sensopercepción) y habría áreas un poco más apagadas –igual tiene que ver con la técnica con la que se hace.
Hay otro tipo de estudios que tienen un desarrollo de muchísimos más años que son, por ejemplo, las baterías de tests neuropsicológicos. Estos tests permiten, sobre todo cuando hay patologías, ver qué desarrollo tiene esa patología, qué características tiene y plantear una clínica acorde a este paciente.
También existen experimentos, por supuesto que los que voy a plantear no con humanos. El descubrimiento de las áreas motoras tuvo que ver con hacer pequeñas incisiones en el área frontal que comanda los movimientos y así se descubrió que tenemos una representación del cuerpo que nos permite mover determinadas partes, es decir, habría una representación neuronal de la mano, del brazo, del tronco, de cada una de nuestras piernas. Hay muchísimos experimentos, muchos de los cuales en la actualidad tienen que ver con neurotransmisores.
Si bien hablamos de NPS desde alrededor de 1800 en adelante cuando aparece el término que luego cobra mucha más fuerza en el siglo XX, existe una “prehistoria” de la NPS, una historia anterior del estudio de la relación mente-cerebro. Esto implica que en muchos aspectos, sin darnos cuenta pensamos como pensaban nuestros antepasados. Rains, un autor que escribe acerca de la historia de la NPS, dice que en realidad la historia de la NPS empieza mucho antes del siglo XX. Él dice que comienza cuando empezó a plantearse la hipótesis cerebral: la idea de que si tenemos funciones psicológicas es porque están asociadas a un cerebro. Si no hay cerebro, no hay funciones psicológicas. A esta relación se la llama hipótesis cerebral. Esta hipótesis en la actualidad es tomada como un hecho. ¿Alguien duda de que si tenemos una mente funcionando es porque hay un cerebro funcionando? No, porque sino tendrían que volver como 3000 años atrás.
(Hombre) Quería aclarar, que en la pregunta suya, profesora, está implícito el problema del espíritu y la materia. (Ana) Absolutamente. (Hombre) Es decir, si hay un espíritu que va más allá de la materia, la idea del alma, eso es lo que ella está preguntando. O si tenemos una concepción material que sostiene.
(Ana) Desde el punto de vista actual en las ciencias se toma la idea de que si hay mente, hay cerebro funcionando; si no hay cerebro funcionando, no puede haber mente. Esta relación entre los aspectos mentales y los aspectos cerebrales tiene una historia enorme, incluso tiene muchas discusiones en la Filosofía (dualismo, monismo, etc.). Al nivel de la NPS en la actualidad se acepta como un hecho, a nadie se le ocurre pensar diferente.
Lo primero que hay documentado acerca de la relación cerebro-mente es la descripción de un caso clínico de los antiguos egipcios. Se trata de un papiro que data del segundo milenio A.C. En esta observación un hombre sufre una herida en el lado izquierdo de su cabeza y empieza a arrastrar la mitad izquierda de su cuerpo y también se le desvía el ojo izquierdo. Nótese que la lesión es del lado izquierdo y también el desvío del ojo y el arrastre son del lado izquierdo. Esta observación es, sin embargo, errónea desde los conceptos que se tienen en la actualidad. ¿Alguna vez escucharon que las funciones son contralaterales? Si yo tengo un daño en el área derecha tengo que tener una disfunción en el lado izquierdo y viceversa. Entonces, la primera documentación de un caso de NPS está mal desde el punto de vista actual. ¿Por qué piensan que puede suceder esto? ¿El médico observó mal? No creo, ¿no? Aparentemente esto se explica así: cuando se sufre una lesión de un lado (hoy en día muy frecuente en los accidentes de tránsito), a veces, ya que la masa cerebral es blanda, el impacto en términos de daño cerebral está del otro lado. Es por la inercia que sucede esto. Rains explica en ese libro que en realidad debe haber sucedido algo así, porque la lesión visible externa estaba de un lado pero en realidad el cerebro estaba dañado del otro.
En la misma cultura, seguimos hablando de los antiguos egipcios, se realizaba el proceso de momificación. Para ello se realizaba la trepanación, en la cual se extraían los órganos considerados poco importantes y se descartaban. Sólo se conservaban en el proceso de momificación aquellos órganos que se consideraban importantes. Es decir, acá no hay hipótesis cerebral porque se descarta el cerebro. Si lo hubieran considerado importante, lo hubieran conservado, y sin embargo, lo descartan. Y es la misma cultura, lo cual es llamativo.
Los griegos fueron los que sostuvieron más diferencias al respecto. Estaban divididos en opiniones, por ejemplo, Alcmeón de Crotona propuso que el cerebro era el “asiento del alma”, que es lo que hoy consideraríamos hipótesis cerebral. Sin embargo, Platón dice que la cabeza es el asiento del alma –pero lo interesante es la razón: es la parte del cuerpo más cercana a los cielos. Empédocles propuso que el corazón era el asiento del alma y, llamativamente, Aristóteles coincide con él. Hoy se dice que esta idea puede relacionarse con el hecho de que cuando, por ejemplo, se experimentan emociones el corazón se acelera. Pero en la actualidad si alguien me llegara a decir en mi materia que uno se enamora con el corazón, no está aprobado. Uno se enamora con el cerebro y eso trae consecuencias en todo el cuerpo.
Hipócrates, uno de los médicos más reconocidos de la antigüedad (a quien debe el nombre el juramento hipocrático), plantea la relación contralateral entre cerebro y cuerpo e infiere a partir de sus observaciones que el lado izquierdo está especializado en el habla –algo que formalmente para la NPS moderna es un descubrimiento de Broca en el año 1861. Se conoce que la parte izquierda del cerebro está especializada en el funcionamiento del lenguaje, tanto de la comprensión como de la articulación. “Y los hombres deben saber que de nada más que de ahí (del cerebro) vienen las alegrías, delicias, risas y deportes, y tristezas, penas, desalientos y lamentaciones... Y por el mismo órgano nos volvemos locos y delirantes, y los miedos y terrores nos asaltan, algunos por la noche, y algunos durante el día, y sueños e interminables andanzas, y cuidados que no son apropiados, e ignorancia de las circunstancias presentes, desuso e impericia. Todas estas cosas perduran en el cerebro cuando no está saludable, sino más caliente, más frío, más húmedo o más seco que lo natural, o cuando sufre cualquier otra afección preternatural e inusual. Y nos volvemos locos por la humedad (del cerebro)” (Hipócrates desde Adams, 1939, en Rains, 2004, p.6). Esta es una de las formas por las que Hipócrates dijo que adhería a la hipótesis cerebral. En esta época llegamos a la aceptación de la hipótesis cerebral.
En la época romana, la hipótesis cerebral fue ampliamente aceptada. Las funciones cerebrales ya se aceptaban también, sin embargo, hay una discusión respecto a la ubicación de esas funciones en el cerebro. El cerebro tiene una parte de masa y otra con cavidades por donde circula el líquido cefalorraquídeo, los ventrículos cerebrales. Muchos romanos adherían a la idea de que las funciones como el habla o los movimientos estaban asociadas a las cavidades y no con la masa. Hoy sabemos que nuestras funciones psicológicas superiores están fundamentalmente asociadas a la corteza, es decir, a la masa y no a las cavidades o a la circulación del líquido.
Lo sorprendente es que estas hipótesis erróneas duraron más de mil años –toda la Edad Media. La Edad Media fue una etapa oscurantista de la historia de la humanidad en la cual había muy poco desarrollo de lo que hoy llamaríamos ciencia. Incluso en el Renacimiento, Leonardo da Vinci adhirió a la hipótesis cerebral y a la teoría ventricular, y, además, dibujó los ventrículos de una manera equivocada: están a los costados y al medio, alineados. Como casi todos sabrán, Leonardo da Vinci fue un gran artista y el dibujo que hizo del cuerpo humano fue impresionante, y, sin embargo, su dibujo del cerebro es pésimo. Rains sostiene que esto fue así porque el cerebro es muy inaccesible: el cráneo es muy duro y al romperlo se suele dañar el cerebro, además en esa época no había freezer, por lo que el cerebro, esa masa babosa y grasosa, no duraba mucho tiempo y la observación directa era muy difícil. Ni hablar de que no tenían resonadores…
Por lo tanto, el problema de la visualización del cerebro ha sido uno de los factores por los cuales se ha rezagado la observación del cerebro mucho tiempo en comparación con otros órganos. Otra de las razones que da Rains es que la autopsia de los cuerpos humanos siempre ha sido mucho más dificultosa que la de otros animales. Si bien hay similitudes en el cerebro humano y en el de los animales, también hay diferencias en la estructura. Esto generó una aparente demora en la descripción de la corteza cerebral hasta el siglo XIX cuando Luigi Rolando describió en forma precisa las circunvoluciones y surcos corticales de la corteza.
La concepción más integral que se acepta en la actualidad es la de Luria, respecto de un dinamismo funcional del cerebro. Gall fue el fundador de la frenología, un desarrollo teórico de la relación entre la mente y el cerebro que fue absolutamente descartada. En la foto, Gall está palpando una cabeza. Si ustedes se tocan van a ver que todos tenemos ciertas protuberancias en el cráneo. Lo que este hombre hacía era asociar esta pequeñas "lomitas" que tenemos en el cráneo a las funciones del cerebro. Entonces decía que si crecía mucho un área esa función psicológica estaba hiperdesarrollada. Asimismo, desarrolló alrededor de 31 áreas psicológicas que hoy no sostenemos, como lo combatitividad, el área del amor al otro, y otras de este tipo. La frenología se descartó del lado psicológico por la descripción, el desarrollo de la Psicología fue para otro lado; en términos neurales porque el cerebro no crece en pequeños sectores cuando se desarrolla la función psicológica. Por ejemplo, un gran bailarín como Julio Boca no tiene un área cerebral súper desarrollada y las otras no. La teoría esta planteaba al cerebro como un músculo: crecía en volumen, es decir, en tamaño, a medida que una función se desarrollaba. Eso ha sido descartado porque en realidad lo que crece son las conexiones entre las neuronas pero no el tamaño. Hay un desarrollo de crecimiento -pasamos de ser una sola célula a ser adultos enormes en comparación- pero eso no quiere decir que si yo aprendo algo en particular se va a desarrollar más en términos de volumen un área que otras. Estos errores de Gall fueron impresionantemente importantes para el desarrollo de la NPS: se dedicó tanta gente a refutarlo que se desarrolló muchísimo la disciplina.
El nacimiento de la NPS moderna se atribuye a la descripción en 1861 de un caso anatomoclínico de afasia, hoy llamada afasia de Broca. De ahí en adelante las teorías son aceptadas o mínimamente respetadas. Broca tenía un paciente al que se denominó “Tan” porque lo único que decía era “tan”. No podía articular el lenguaje, solamente podía repetir esa sílaba con intención comunicativa. Lo sorprendente es que entendía perfectamente lo que se le decía e incluso podía responder cuando no se trataba de lenguaje oral. Por ejemplo, podía señalar algo con una intencionalidad comunicativa directa. Entendía la pregunta pero no podía hablar, no podía articular el lenguaje. Este descubrimiento de Broca llevó a confirmar la idea de que hay funciones en el cerebro que están asociadas a funciones psicológicas. A partir de este descubrimiento, después de morir el paciente, se hacían autopsias y se determinaba dónde estaba la lesión cerebral y a ella se atribuía la función perdida. Hoy se hace un análisis anátomo-clínico con resonadores magnéticos y con el paciente vivo. Algo similar sucedió unos años más tarde de la descripción de Broca con Wernicke, quien describe un área funcional temporoparietooccipital. Plantea que la comprensión del lenguaje también tiene que ver con un área específica del cerebro, con la conjunción de los tres lóbulos posteriores.
¿Qué polémicas encontramos hasta el día de hoy en la NPS?
El problema mente-cerebro: dualismo y monismo
De alguna manera estamos muy formateados en términos dualistas. Descartes plantea que hay dos esferas: el cuerpo y la mente. Es más, tenía una hipótesis acerca del lugar en el que se relacionaban, que era la glándula pineal (esto fue descartado también). Entonces hay una forma de pensar en términos dualistas, hay mucha gente en la actualidad que piensa en términos dualistas, es algo que se arrastra desde hace mucho tiempo entre los científicos.
La forma opuesta de pensar es el monismo, que es la postura que yo adopto. También lo pueden encontrar como monismo integral. Monismo es pensar que cerebro y mente son dos caras de una misma moneda, aunque el desarrollo científico hasta la actualidad muchas veces no puede mostrar al mismo tiempo estos dos desarrollos porque las teorías vienen por lados distintos, por razones epistemológicas y por muchas otras del desarrollo de las ciencias. “Monismo” es pensar que si bien yo en este momento puedo no estar observándolo, hay funcionamiento en el cerebro si yo estoy hablando. Hay mucho “monismo” en el pensamiento y es muy poco “metodológico” en la actualidad.
El todo y las partes: localizacionismo-holismo
Otra forma de pensar es en términos holistas: entender al cerebro como un todo que representa más que la suma de las partes. Estas últimas funcionan relacionadas entre sí pero la mayor parte del funcionamiento es holista. Esta gente sostiene que para que funcione un área tienen que estar inhibidas otras áreas relacionadas, entonces sostienen que aunque un área esté “apagada”, está activada la inhibición. El cerebro se comunica siempre a través de la sinapsis en la que intervienen neurotransmisores. Para que se inhiba una parte tiene que haber una sinapsis. Para que haya inhibición también tiene que haber actividad, entonces para que área esté “apagada”, tiene que haber una actividad que la apague. Esto es permanentemente, porque todo esto dura milisegundos. Cuando hay desarrollo generalizado en el que no está la inhibición adecuadamente se pueden producir, por ejemplo, convulsiones, porque hay una hiperactividad en el cerebro en términos de funcionamiento que produce una descarga generalizada. En la actualidad hay holistas también, pero los que más se han desarrollado son los localizacionistas (la postura opuesta).
Los localizacionistas piensan que el cerebro esta hiperespecializado en áreas y que toda función va a ser localizada en un área específica del cerebro. Además, las áreas van a ser altamente similares en distintos sujetos. La mayor parte de los autores de la actualidad no son extremos en ninguna de las dos posturas, o sea, sostienen que hay funciones especializadas pero que el cerebro no puede dejar de pensarse como un todo. De todos modos, cuando uno lee los artículos de desarrollo científico encuentra muchos más localizacionistas en la actualidad que holistas. Esto tiene que ver con el desarrollo de pensamiento de la ciencia anglosajona, los holistas habrían sido más “comunes” en Rusia (por ejemplo, Luria).
La neuropsicología y las neurociencias hoy
Obviamente uno encuentra desarrollos de NPS, de teoría, de investigaciones en libros y en revistas científicas especializadas, existen una numerosa cantidad de revistas especializadas en el área de Neurociencia. Es impresionante. De la década de los ’90 a la actualidad la cantidad de investigaciones que tienen que ver con el cerebro ha tenido un crecimiento exponencial. Sin embargo, a partir también de estos desarrollos, uno encuentra NPS, Neurociencia en todas las revistas: es muy común encontrar en la Nueva, en el diario Clarín, en Yahoo noticias, etc.; muy frecuentemente encontramos noticias de NPS. La forma en que un periodista desarrolla la noticia hace que uno vea las posturas científicas que antes mencioné: dualista, monista, holista, localizacionista. Por eso yo considero que un psicólogo tiene que entender cómo funciona el cerebro para tener una postura crítica. Es frecuente encontrar afirmaciones como “Se encontró el gen de la felicidad”, pero si uno entiende cómo funciona el cerebro se pregunta quién dijo tamaña barbaridad. Esa es para mí la idea de por qué un psicólogo tiene que entender el funcionamiento del cerebro.
Traje algunos ejemplos. Éste es un artículo del año 2006 del argentino Facundo Manes, Director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro en Buenos Aires. Es una persona bastante mediática y suele aparecer con algunos comentarios, yo generalmente acuerdo con lo que dice. Él plantea que la relación entre cerebro-mente se ha explicado de diferentes maneras, una de esas maneras ha sido la forma más mecanicista de pensar al cerebro como una máquina y específicamente en términos hidráulicos. Cuando se da el gran desarrollo de la hidráulica aparecen explicaciones de metáforas –la Psicología frecuentemente se ha basado en metáforas para explicar modelos del funcionamiento de la mente. Otra forma de explicar el funcionamiento del cerebro ha sido la central telefónica, como si uno tuviera cables (yo esto lo vi…). Había unas consolas que permitían hablar con distintos teléfonos a medida que uno enchufaba un cable. Dependiendo de a dónde enchufaba el cable hablaba con una casa o con otra. Entonces uno iba enchufando y la metáfora era: si el cable está conectado pasa información en ese sentido y si el cable está desconectado, no.
Con el desarrollo de la informática la metáfora privilegiada en el estudio de la relación mente-cerebro es la computadora. La metáfora computacional ha sido la gran metáfora que se ha utilizado para explicar el funcionamiento mente-cerebro. En este sentido aparecería un hardware, que sería el “cuerpo”, y un software que sería la “mente”. La metáfora estrella de la relación mente-cerebro, según Facundo Manes, es un error, una confusión. No se puede explicar el cerebro de la misma manera que se explica el funcionamiento de una computadora. La forma en que se establecen conexiones nuevas entre neuronas se llama plasticidad cerebral; nuestro cerebro es neuroplástico, permite nuevas conexiones a medida que se realizan nuevos aprendizajes. Hasta ahora no hay ningún desarrollo tecnológico que pueda imitar al cerebro en esta plasticidad estructural. Se entiende que es el hardware el que se está modificando para poder dar lugar a nuevas funciones o aprendizajes. Por otro lado, lo tenemos muy claro, la mía tiene hasta nombre, pero las computadoras no tienen emociones. La emoción es netamente humana, las distintas características de las emociones son netamente humanas. Es imposible hacer una metáfora de esto con respecto al hardware-software.
Una de las cuestiones que han modificado esta idea de la computadora y la mente humana es la idea de las “neuromáquinas”, especialmente las funcionales. Uno puede ver el funcionamiento en vivo, bueno en realidad uno ve una síntesis de lo que pasa en el cerebro. Con milisegundos de diferencia uno ve la quema de oxígeno. Para que haya trabajo celular tiene que haber oxígeno cuando se degrada la glucosa y eso hace que funcione la célula. Esto sucede en todas las células de nuestro cuerpo. Cuanta más actividad, mayor es la necesidad de oxígeno. Entonces el software extrae la imagen del oxígeno que se está utilizando, y, si hay más actividad, se supone que hay más actividad funcional. Es por eso que si hubiera un resonador funcional en mí en este momento veríamos mi área de Broca “hiperencendida”. Estas neuroimágenes han mostrado (al mostrar el funcionamiento en vivo) cómo en realidad el funcionamiento no es el mismo que el de una computadora, la dinámica basal es muy diferente.
A Manes le preguntan cuáles son los grandes interrogantes que tiene la Neurociencia en la actualidad. Él habla más puntualmente de Neurociencia, aunque la rama de la Neurociencia que ha estudiado pacientes y que más se relaciona con la clínica ha sido la NPS clínica. Como decíamos antes, no hay un acuerdo absoluto entre qué son Neurociencias, qué es NPS, etc. Hablando de Neurociencias en general, él dice que una de las cuestiones más importantes de explicar en la actualidad, el desafío de las Neurociencias es explicar cómo funciona la conciencia relacionada con el cerebro. Se sabe de patrones de activación por ejemplo, prefrontales relacionados con la conciencia, se sabe muy poco de los mecanismos neurales, de cómo se producen y dan a la persona la posibilidad de tener conciencia.
Algo que para Manes tiene que desarrollarse es la idea del cerebro social. Desde muy pequeños nuestro cerebro es experiencia-expectante, no sólo depende de la experiencia para aprender, sino que busca experiencia. Le sonríe al otro para que haya relación con el otro, busca a través de la mirada desde muy pequeño. Entonces el desarrollo del cerebro sería social desde la más “tierna infancia”. Pero además no se puede explicar el funcionamiento de un cerebro si no es porque esa persona estuvo en un medio social que le dio capacidades. Por un lado, busca experiencia, y por el otro, está preparado para recibirla.
Este es otro artículo que apareció en el 2007, habla de un hombre en estado mínimo de conciencia, en realidad, para nosotros “inconsciente”, que recupera la conciencia después de 6 años a partir de la implantación de electrodos. Uno de los desarrollos en la actualidad tuene que ver con saber hasta qué punto un coma tiene que ver con capacidades de percepción, esos son grandes desafíos de la Neurociencia y permanentemente salen artículos relacionados. Se los leo: “El paciente llevaba seis años con esporádicos signos de conciencia. La aplicación de pequeñas descargas eléctricas le permitió, además de volver a hablar, masticar y tragar alimentos. El tratamiento fue realizado por científicos de EE.UU. y publicado por la revista Nature”.
A modo de cierre, planteo algunas respuestas a la pregunta: ¿Qué sabemos hoy del cerebro?
Sabemos que el cerebro es “neuroplástico”, que la arquitectura del cerebro se va desarrollando a medida que ese ser humano tiene experiencias, no está preprogramado como para ser definitivamente de una manera, sino que esa manera en que funciona está relacionada con aspectos de lo más subjetivos e individuales de la experiencia de ese sujeto en ese mundo. Pero es activo en ese mundo, no es un recibimiento netamente pasivo (como se decía antes, es experiencia-dependiente y experiencia-expectante desde la más temprana infancia). Esta arquitectura flexible del cerebro nos permite aprender y aprender implica conexiones en el cerebro. Hay una máxima que dice que “el cerebro con el que nos acostemos hoy no es el mismo con el que nos acostaremos mañana”. Hay cierta estabilidad igualmente, porque sino perderíamos la capacidad de saber quiénes somos, cosa que sucede en algunas patologías.
Sabemos que el cerebro es social. Estos cambios en la arquitectura tienen que ver con la relación de la persona en el mundo. No podemos pensar al cerebro como un hardware unificado que es igual en todos los sujetos porque no es así. Lo más evolucionado en términos filogenéticos es lo que más se desarrolla a nivel social, la corteza prefrontal es lo más humano, lo más plástico que existe; o como lo decimos un poco en broma un poco en serio: los dos dedos de frente. Más atrás en el cerebro, las funciones son más perceptivas y un poco más determinadas genéticamente. Cuanto más adelante en el cerebro, más desarrollado en el ambiente.
Sabemos también que existen áreas especializadas que heredamos y se desarrollan genéticamente incluso en tiempos que es posible establecer previamente en personas que tienen mínimo contacto “normal” (lo digo entre comillas porque especialmente los psicólogos sabemos que es un término muy complicado, lo uso en términos de “habitual”). Habitualmente, existen áreas especializadas que se van desarrollando como por ejemplo en el lóbulo occipital tenemos zonas especializadas en el procesamiento de información visual. O sea, hay determinados grupos del cerebro que están determinados para funcionar específicamente en información visual, o específicamente en información auditiva (en el lóbulo temporal) o en información motora (en el lóbulo frontal). Todo lo sensoperceptivo es de la cisura de Rolando para atrás, de Rolando para adelante está lo motor, y adelante encontramos esas áreas más nuevas, modernas, filogenéticamente hablando, las áreas prefrontales.
También sabemos hoy que funciona como un todo. Las dos cosas, tanto localizacionismo como holismo, hoy se sostienen. La mayoría de los autores más sensatos plantean que hay áreas especializadas pero no se puede pensar al cerebro si no es como un todo.
También sabemos que la evolución filogenética marcó diferencias en las zonas del cerebro, hace que la parte más vieja, las funciones más básicas como respiración, latidos del corazón, etc., sean más bajas; y las partes más altas son las más nuevas. ¿El lenguaje va a estar más alto o más bajo? Más alto, mientras que la respiración va a ser más baja. A la vez sabemos también que en las profundidades de nuestro encéfalo las funciones son más básicas y mucho más parecidas a los otros mamíferos, mientras que hacia los costados encontramos que hay un desarrollo mucho más plástico. Hacia afuera y hacia arriba encontramos más plasticidad, hacia abajo y hacia el centro encontramos menos plasticidad. Porque uno de alguna manera hereda más o menos la manera de respirar, puede haber algunas variaciones pero son mínimas; mientras que qué idioma hable definitivamente tiene que ver con el medio en el que nace, si uno nace en Japón y se desarrolla en Argentina va a hablar castellano.
Es decir, sabemos un montón de cosas, pero lo que tenemos muy en claro, especialmente a los que nos gusta estudiar estos temas, es que sabemos muy poco. Es impresionante la cantidad de preguntas que hay que son mucho mayores en cantidad que las respuestas. Especialmente las preguntas como: “¿Y cómo se podrá explicar la conciencia en el funcionamiento del cerebro? Y, podemos decir algunos clichés… Pero cuando nos ponemos a analizar en detalle, “hacen agua” las Teorías Neurales y “hacen agua” las Teorías Psicológicas. La relación se cae, al menos en cómo está planteada la ciencia en estos compartimentos estándar, especializados, etc., no se dan respuestas satisfactorias a esas grandes preguntas. Para las preguntas sobre el cerebro no son suficientes las respuestas que podemos encontrar en los desarrollos actuales.
Muchas gracias. Quería dejar un espacio abierto a preguntas porque por ahí lo más interesante surge a partir de las preguntas más que de lo que yo pueda plantear. ¿Ninguna pregunta? Qué suerte, yo tengo tantas sobre el cerebro… ¿Alguna opinión? ¿Algo que les haya molestado de lo que dije? Porque en general cuando uno presenta estos temas a la gente le molesta, hay muchas cosas que molestan. Y yo encima tengo una forma de hablar que es como muy categórica y digo lo que pienso…
(pregunta inaudible)
(Ana) La hipótesis cerebral, según Rains, que es el autor que yo usé para esta parte, es la idea de que para que haya un funcionamiento mental va a haber un funcionamiento cerebral simultáneamente. Vos lo podés tomar en términos de una relación entre dos partes. Res cogitans, res extensa en Descartes. Ese pensar que hay una relación y no pensar que las funciones del alma (para la época) están en el corazón sino en el cerebro es la hipótesis cerebral. Es pensar que las funciones están en el cerebro. Yo decía antes que Aristóteles, un filósofo muy conocido, sostenía que en el corazón estaban las funciones. Hoy diríamos “lo mental”, pero en esa época se hablaba del alma, y hay un montón de discusiones acerca de lo mental y el alma, que podríamos estar 70 horas si quieren… Porque ni siquiera eso es tan simple. En la Psicología “el alma” / “la mente” existe, si encima le ponemos el cerebro…
(Alumno) Quería saber si se relaciona en algo con el Psicoanálisis, o sea si considera el inconsciente.
(Ana) Yo en realidad hace un par de años que no leo nada de eso, pero en la actualidad la gente de Solms viene desarrollando un área que se llama Neuropsychoanalysis (Neuropsicoanálisis). Yo sé muy poco de esto, pero sé que existen desarrollos de la concepción freudiana, especialmente la primera tópica y desarrollos de aspectos funcionales de la corteza, áreas especializadas. Con los pacientes trabajan en clínica, no trabajan sólo desde el aspecto cognitivo que es el más desarrollado en Estados Unidos en términos neuropsicológicos, sino que también trabajan con psicoanálisis, por eso llaman a esta área del conocimiento Neuropsicoanálisis. Yo no conozco nada traducido al castellano, peo si les interesa, sé que existen desarrollos de Solms (en realidad Solms y Solmes, porque son una pareja) y creo que hay un libro de ellos en la biblioteca.
(Alumno) ¿El inconsciente vendría a ocupar un lugar específico en el cerebro?
(Ana) Esta gente plantea la cuestión en términos de una visión más holística. El inconsciente no estaría en la glándula pineal o en el hipocampo, sino en la relación de las partes. Desde el punto de vista de esta gente, al menos, no habría un lugar en la corteza donde está el inconsciente sino que en el funcionamiento propio de este cerebro social y plástico se explicaría el inconsciente, en términos no localizacionistas. La concepción de la gente que trabaja en Neuro y en Psicoanálisis, la persona que trabaja en Psicología psicoanalítica tampoco va a tener una concepción estática del sujeto. Si en clínica psicoanalítica no se trata de la idea de a través de la terapia modificar algo, realizar nuevos aprendizajes en términos de un cerebro neuroplástico, y en áreas bien plásticas que son las más modernas, filogenéticamente más nuevas; no tendríamos la posibilidad de pensar un paciente que mejore. En desarrollos de NPS no vas a encontrar gente que te diga el inconsciente está acá, hasta acá consciente y hasta acá inconsciente, en términos del peine freudiano. Sin embargo, te van a decir que es posible entender el funcionamiento inconsciente si yo pienso un cerebro neuroplástico, un cerebro con zonas mucho más determinadas por lo social y que permiten aprendizajes en este sentido, de impostura del mundo, etc.
(Martina) También Eric Kandel, el premio Nobel, investiga sobre este tema y busca establecer, muy lateralmente, algunas relaciones con el Psicoanálisis. No habla de una localización del inconsciente pero sí habla de los efectos de una terapia como la posibilidad de nuevas conexiones sinápticas. Pero hay un salto de niveles ahí que no está cubierto. Se lee la teoría freudiana, surgen preguntas pero se trabaja en otro nivel, biológico, y ese salto todavía no está cubierto. Hay hipótesis pero no hay afirmaciones taxativas.
(Ana) De Kandel sí hay uno en castellano que se llama “En busca de la memoria”, que explica sus experiencias biográficas acerca de esto que termina siendo un premio Nobel, sobre memoria, sobre investigaciones. Tiene una mente muy abierta, es muy interesante porque está bien formado en Psicoanálisis antes de meterse en lo biológico, algo que no es habitual. Es más común que la gente de Biología se interese en las ciencias sociales. Eric Kandel tiene el camino inverso por eso es muy interesante el tema de su biografía y cómo él mismo cuenta que se fue acercando a los procesos de entender el cerebro.
(pregunta inaudible)
(Ana) Yo antes decía que hay cosas que se heredan genéticamente y que hay como planes preprogramados del cerebro, en términos de que algunas funciones se van instalando, yo al menos podía relacionar la Gramática Universal de Chomsky en ese sentido. Que hay determinados planes genéticos de desarrollo del cerebro.
(Alumno)¿La respiración?
(Ana) La respiración es una función mucho más básica, mucho más compartida. Yo diría que es la capacidad universal de desarrollar algún lenguaje un ambiente rico, en este caso, en lenguaje. Porque si no hay lenguaje en un ambiente no se va a desarrollar esa Gramática Universal, va a quedar en nada en términos de lenguaje. Existieron de hecho casos como las niñas lobo, etc., que fueron criadas por animales, esas personas no tenían desarrollo del lenguaje. Existe como capacidad universal de desarrollar algún lenguaje. Yo la entiendo así a la Gramática Universal, no sé si ustedes la entienden de la misma manera. Yo lo entiendo como la capacidad del ser humano de desarrollar el lenguaje, pero esas áreas se van a ir determinando en el ambiente con el lenguaje que se desarrollo en ese ambiente. Sea un ambiente chino, argentino o estadounidense. Sea inglés, sea coreano o sea castellano. Eso va a estar determinado por el ambiente. La Gramática Universal sería la capacidad de aprender en muy poco tiempo. Porque hay ventanas para aprender las cosas. En los primeros dos años de vida hay un desarrollo impresionante de esa capacidad neuroplástica: el chico aprende el idioma que se habla a su alrededor, aprende a caminar, a mirar los objetos, hay un montón de cosas que hacen que haya muchísimo desarrollo de la plasticidad, de conexiones neurales fuertes en esa primera infancia. Después, a medida que vamos avanzando, hasta los 16 años hay un montón de conexiones nuevas, y a partir de esa edad queda relativamente estable el número de conexiones, no la fortaleza. Alrededor de los 25 años quedarían bastante estabilizadas las conexiones, aunque sigue habiendo capacidad de aprendizaje.
(pregunta inaudible)
(Ana) Yo en realidad trabajo en docencia. Me encanta la Biología; vengo trabajando en docencia y en investigación de desarrollo de enseñanza de estos temas, pero no vengo trabajando en laboratorios de estudios de NPS ni en clínica, etc. Yo trabajo en la educación, en Psicología Educativa, y lo que vengo estudiando es cómo las personas aprenden, a los estudiantes, la interacción con los docentes, entre otras cosas.
Muchas gracias.
(Martina) Le quiero agradecer a la Prof. Ana Borgobello por una clase muy linda, muy buena. Me hubiera gustado tenerte de profesora de Biología, sinceramente.