“Cruces entre Psicoanálisis y otras Ciencias”

Dr Sergio Rodriguez

Perteneció a la EFBA (1980/85). Fue uno de los fundadores y director científico de la revista Pyche, integró Consejo de la Escuela de Psicoanálisis del Borda. Participó en la fundación y fue presidente de Herramienta Freudiana Transdisciplinaria. Docente invitado en pos grados diversos, extensión universitaria y grado de facultades de psicología, asociaciones y colegios de psicólogos, centros de salud mental y hospitales. Colaboró en varios libros, habiendo compilado tres, además de publicar 5 de autor y 2 en coautoría. Profusa labor periodística sobre la especialidad. Durante 2008/9, llevó adelante un seminario sobre Cruces entre Neurobiología y Psicoanálisis.

"Cruces entre Psicoanálisis y otras Ciencias"

(Desgrabación corregida por el autor)

Freud fue contemporáneo del microscopio óptico, cuando eran totalmente distintos de los actuales que permiten ver en nanomicrones. El nanómetro es la unidad de longitud que equivale a unas mil millonésimas partes de un metro y que, comunmente, se utiliza para medir la longitud de onda de la radiación ultravioleta, de la radiación infrarroja y la luz. Recientemente la unidad ha cobrado notoriedad en el estudio de la nano-tecnología, área que estudia materiales que poseen dimensiones de unos pocos nanómetros. El símbolo del nanómetro es nn. Cuando hablamos de partículas elementales, o sea átomos con sus núcleos, protones, electrones, fonones y neutrinos, aparece su descubrimiento y uso por los físicos cuánticos. En eso trabajemos: algunos fenómenos descubiertos y elaborados por la física cuántica tienen importancia en la subjetivación, lo que intentaré hacer advertir.

Freud era de la época de Nietzsche, Marx y otros de esa talla, que -más acertados o más equivocados- marcaron al Siglo XX cuyos secretos, a más de un siglo de haberse producido, han pasado por la prueba de la práctica (a veces bien, a veces mal, pero siempre presionando a pensar, comparar, investigar). En ese contexto, después de haberse pasado a investigar en laboratorios células nerviosas en gusanos, Freud escribe “Proyecto de una psicología para neurólogos”. Las escaseces técnicas no le impidieron combinar lo que ya se sabía, como la existencia y funciones de las neuronas, con lo que él iba imaginando y teorizando. Dichas escaseces: ¿habrán sido una de las razones de por qué, habiendo sido escrito entre 1895 y 1896, fue publicado en 1950? En vida, él mismo se había opuesto a publicarlo. No lo consideraba claramente sustentable. Las histéricas (aunque yo prefiero hablar de la histeria, ya que puede ser tanto femenina como masculina) le dieron a la curiosidad, resistencia, genio y desprejuicio de Freud la posibilidad práctica de comenzar a otearlo inconsciente. Para eso, tuvo que dejar de lado las histéricas me mienten. Ante la insistencia del fenómeno, se pasó a preguntar qué verdad se vehiculizaba en sus “mentiras”. Primero pensó en el principio de placer, pero observaba que a veces desembocaba y se sostenía en situaciones displacenteras. Ahí advirtió en el discurso de sus pacientes articulaciones entre lo que decían en referencia a sus problemas de vida con cómo lo decían. Y, en ese cómo, empezó a encontrar palabras aprehendidas en la primera infancia por lo que enunciaban mientras los cuidaban quienes lo criaban, período en el que el cuidado de los agujeros del cuerpo ocupa un lugar fundamental. Ese lugar es mucho mayor al que aparece en las conversaciones de los adultos, aunque si se escucha y no sólo se oyen esas conversaciones, se puede advertir que en ellas estos temas son aludidos siempre. Un paciente, creo que esta mañana, decía que a él le decían: “a vos te cagan todos”. Eso le hizo llevar a un primer plano el concepto de pulsión anal.

Puede pensarse que, como las pulsiones pueden satisfacerse en su propio borde, pueden llevar a un goce auto-erótico de tal orden que aísle al portador de todo tipo de relaciones sociales. No obstante, eso no alcanza a explicar todo sobre la pulsión de muerte. Pero el hecho de que existan suicidios, homicidios, femicidios y actos fallidos cuyo resultado es la muerte propia o de otro, descuido de sí mismo y de quienes los aman, y tantas otras experiencias, lo muestra diariamente. En el funcionamiento pulsional está la base que incide con lo inconciente el inconsciente: recuerdos, significantes, escenas, etc. que hacen muchas veces suponer que quien habla miente. También, en dicho funcionamiento, aparece la mayor o menor fuerza de cada uno para llevar adelante sus deseos. En ellas se apoyan y también pueden ser interferidos distintos tipos de goces. Freud se acercó tempranamente, a investigarlas,. Y culminó cuando soportó advertir la existencia de la pulsión de muerte. Desde el psicoanálisis podemos encontrar razones del predominio ocasional de la misma, en años tempranos.

Actualmente, en la neurobiología podemos ir encontrando razones de su acentuación a medida que los envejecimientos avanzan. Freud lo advirtió en sus años finales, cuando el envejecimiento avanzaba en él. Podemos ver que Freud tempranamente captó articulaciones entre psicoanálisis y otras ciencias. Ahora nos encontramos con la posibilidad de ir entendiéndolas mucho mejor, profundizando y consolidando la utilización de las mismas. Psicoanalizar lo que dificulta inconcientemente a los pacientes para vivir más acordes con sus deseos, goces y participación en los lazos sociales es el deseo que anima a todo analista que se reconozca como tal.

Ahora trabajaremos aportes de la neurobiología y la física cuántica, que pueden contribuir a la cura; a lo que se agregará lo que vayan aportando ustedes. Conversación a conversación, buscaremos seguir los recorridos de los análisis, según lo que fui entendiendo en los escritos de nuestros predecesores y lo que mi práctica me fue resignificando.

Porque el inconciente y lo inconciente laboran desde y sobre cerebro y cuerpo, abordaremos algunos tópicos de neurobiología y física cuántica. Trazaremos posibles articulaciones de cuestiones de lo inconciente con cuerpo y cerebro; serán útiles para entender porqué y para qué, en ciertos casos, en búsqueda de la cura, resulta eficaz relacionarse con otras prácticas; buscando según cada caso cómo ir construyendo o reforzando el cuarto nudo del borromeo del analizante. O sea, el propio nombre, ligándolo a algo.

En los finales de su vida, Lacan habló de la importancia de apropiarse del propio nombre. El propio nombre ligándolo a su profesión, práctica, modo de ser y hacer. No sin el nombre del padre, pero sí sin replicarlo, sin copiarlo exacto. Eso irá subjetivando a la persona en cuestión. Por ejemplo: siempre me acuerdo de mi querido Manolo, el fiambrero de la esquina de mi casa, o de Don José, el panadero. Se habían hecho un nombre en el barrio. Verdaderamente, se habían hecho un nombre. No se tiene un nombre solo por ser “doctor”.

Tanto de parte de muchos psicoanalistas como de parte de muchos científicos de las llamadas ciencias duras, hay oposición a los intentos de cruce. Pero cruzar no es lo mismo que complementar. De paso digo que cada vez hay menos oposición, lo cual me parece fantástico.

Retomo uno de los grafos de Lacan que plantea que entre cada término -que yo voy a nombrar- hay disyunción, conjunción, mayor, menor <>. Hay relaciones pero que no son siempre iguales.

El inconsciente y el sistema neuronal, operado por partículas elementales (las moléculas: átomos, electrones, neutrones y la recientemente aparecida familia del neutrino, del cual antes se creía que era un onda y ahora se ha descubierto que es la partícula más pequeña de todas), tienen información acumulada durante toda la vida por los significantes y sus redes y por experiencias corporales. Esta estructura, cuando se torna necesario, pone en acto dicha acumulación de informaciones, lo que el pobre Freud no tuvo ocasión de conocer. Ni el mismo Lacan lo pudo conocer. Estas cuestiones se advirtieron fuertemente en los ochenta y empiezan a tomar cuerpo en el 2000. Entonces, el síntoma, que no cesa de inscribirse en y desde el inconsciente, va marcando al sistema nervioso central y al autónomo, y desde ellos a órganos, músculos, y esqueleto óseo. El síntoma que no cesa de no escribirse informa que algo está fallando. Lo que lleva a que tanto el lenguaje como el aparato neuronal traten con eso de hacer algo distinto. Usan lo que no cesa de escribirse para que en la contingencia (evidenciando algo de lo real, usando lo registrado en las memorias neurológicas, muscular de órgano y orificios corporales) se escriba algo distinto, que incidirá en los agrupamientos moleculares. Se escribirá en un juego de conjunción, disyunción y de menor-mayor <>. La propuesta de Lacan para la lógica nodal está fuertemente referida al inconsciente y al sistema nervioso central. Nunca dejó de tenerlo presente. Por desgracia, murió en 1981, época en la que recién comenzaba un desarrollo distinto en la neurobiología y la física cuántica. Estos desarrollos se desplegaron fuertemente a partir del año 2000 en adelante.

Complejidades epistemológicas

Pretendo cruzar prácticas científicas muy diferentes, en tanto acceden a su objeto a través de modos de abordajes muy diversos y con instrumentos muy dispares. Son prácticas distintas, a pesar de que investigan al mismo objeto: el ser humano. Pero abordan distintas cualidades y aspectos de éste y lo hacen con objetivos dispares. En consecuencia, tienen teorizaciones, criterios estadísticos, recopilación de datos y experiencias, lógicas para sus herramientas de investigación. El mismo objeto total en sí, tiene además diferencias importantes para su desarrollo, empezando por la sexual: hembras y machos. Siguiendo por etapas de la vida, condiciones sociales y contextos culturales. Estas diferencias condicionan particularidades y a veces hasta singularidades, aunque a partir de sostenerse en lo general de las estructuras básicas. Pero las diferencias metodológicas complican las colaboraciones. El saber filtrado, acumulado por la experiencia y la teorización psicoanalítica, ha surgido de escuchar millones de historias singulares, inmersas en relatos sobre generaciones previas a las de quien nos la contó, elaboradas por éste en el seno de los conflictos que de una forma u otra se produjeron entre sus padres y hermanos. Esto martillará y sobredeterminará la narración de lo que traen a psicoanalizar, narraciones que nos van develando cómo el sujeto que las enuncia fue reaccionando ante aquellos conflictos y cómo a su vez se le fue armando su plataforma de creencias según las cuales relata y trata lo propio. Eso es lo que le da resonancias míticas: cuando se habla de los mitos del neurótico, es por eso. Ahora existen los correos electrónicos. Yo mandé por mail a mis hermanos un recordatorio del aniversario del fallecimiento de nuestro padre. Se armó, vía correo, toda una conversación en la cual cada hermano -somos cuatro- habló de su familia originaria. Les juro que eran cuatro familias distintas, no tenían nada que ver, lo cual me hizo pensar mucho. Al que me sigue a mí le llevo seis años, a la que le sigue le llevo siete y al cuarto le llevo catorce. Habíamos vivido cada uno familias distintas. Y me daba cuenta que en eso incidía, por un lado, que efectivamente no fue la misma relación de mis padres con cada uno de nosotros y entre ellos; pero que además cada uno lo sentía desde su propio lugar. La intervención de un psicoanalista, desde una neutralidad sostenida en tensión con sus propios ideales, creencias, historias, deseos y hábitos de goce, busca lograr modificaciones en hábitos y modalidades de goce del analizante, busca que modifique aquellas modalidades que le dificultan articularse a sus propios deseos inconcientes, los que suelen ser más propicios para que viva mejor. Trabajamos así hasta que el sujeto pasa al acto de dar por terminado su análisis y seguir su vida sin

conversar con el analista, pero dispuesto a utilizar las herramientas adquiridas para seguir analizando las manifestaciones de su inconsciente por vista propia hasta el final de sus días. Esto último es muy importante. Yo presto mucha atención a cómo reacciona el paciente cuando está en su casa, fuera del análisis. Por ejemplo, cuando cuenta en el consultorio: “el otro día me pasó tal cosa y me di cuenta de que era por tal otra”, me está dando su mito sobre su vida. Suele denotar en que dirección hubo cambios o no los hubo.

La biología tiene como objeto de estudio a los seres vivos. Más específicamente, su origen, evolución y propiedades, génesis, nutrición, reproducción, morfogénesis, patogenia, etc. Estudia la estructura y la dinámica funcional comunes a todos los seres vivos, con el fin de establecer las leyes generales que rigen la vida orgánica y sus principios explicativos fundamentales. Todos los organismos perpetúan sus caracteres hereditarios mediante su material genético, que está basado en el ADN, empleando un código genético universal.

Acoto: llamativamente ocurre algo parecido con lenguas y lenguajes. Hay una estructura similar en la forma, aunque cada lengua tiene sus particularidades. Y más aún, cada hablante va produciendo una forma muy propia de hablar. Lacan le llamaba lalengua en una sola palabra. Esa idea de Lacan es muy importante. Con múltiples dificultades y malos entendidos, por dichas singularidades de cada sujeto, igual se comunica, gracias a las identidades de las estructuras. Los frecuentes malentendidos ocurren porque resulta imposible una lengua totalmente común ¿Nunca se preguntaron por qué la cultura occidental, la oriental y la africana tienen distintos idiomas? Idiomas, no ya las lalenguas de una sola palabra. Idiomas. Cómo se han ido armando, estructurando, por qué. Además, en todos, siempre falta algo para definir lo desconocido. “Real” cuando esto se hace presente fuertemente, es un momento de desconcierto.

Las neuronas. En “Descubrimiento de vibraciones cuánticas en microtúbulos dentro de las neuronas respalda controvertida teoría de la conciencia”, artículo aportado por Eduardo J. Carletti a Science Daily, se cita: “nuestro nuevo documento actualiza la evidencia, deja en claro los bits cuánticos Orch OR, o ‘qubits’, como caminos helicoidales -de formato similar al del ADN en las neuronas- en los enrejados de microtúbulos, refuta la crítica y revisa veinte predicciones comprobables de la Orch O publicadas en 1998. De ellas, seis se confirman y ninguna es refutada”.

Esta, de la que seguramente ustedes no entendieron nada, pero les va a llegar escrita, es una teoría muy importante. Esto es algo que les cuesta mucho aceptar a los físicos. En un grupo de trabajo teníamos una física, varios psicoanalistas y varios neurólogos… Y la física la resistía a muerte. Claro, tiraba abajo un montón de cosas de la física. Y eso que ella era no sólo profesora sino investigadora en física.

Me sorprendió encontrar indicados los qubits como caminos helicoidales porque entonces tienen, como señalan los autores, también un formato similar al del ADN en las neuronas ¿Azar o interdependencia adaptativa? En la medida en que me fui metiendo en este tipo de cosas, llegué a pensar que hay una interdependencia entre cuestiones neuronales, cuestiones del lenguaje y cuestiones de la historia de la constitución de los humanos. ¡La verdad, que es impresionante!

“Dicha estructura helicoidal, que es la que sostiene y teje a los genes, tiene forma similar a los discursos”, dice Roger Penrose en el mismo artículo. Citando a Stuart Hameroff: “el trabajo en el laboratorio de Eckenhoff en la Universidad de Pensilvania, sugiere que la anestesia, que borra selectivamente la conciencia sin afectar las actividades cerebrales no conscientes, actúa a través de microtúbulos en las neuronas del cerebro. Esto abre una potencial caja de Pandora, pero sugiere que la conciencia deriva de las vibraciones cuánticas en los microtúbulos, polímeros de proteínas dentro de las neuronas cerebrales que gobiernan tanto las funciones cerebrales como las sinápticas, y conecta los procesos cerebrales con los de auto-organización a escala fina: la estructura cuántica, proto-consciente de la realidad”.

Uno de estos señores es anestesista, el otro neurólogo. Sencillamente eran amigos. Nada más. El anestesista le empezó a contar sorprendido al neurobiólogo que cada vez que entraba en anestesia una persona, empezaba a decir un montón de cosas que no decía cuando estaba despierto. Se lo contó, el otro primero lo escuchó y después se pusieron a pensar juntos. Entonces llegaron a la idea de que hay una proto-conciencia. Ninguno es psicoanalista ni cree en el psicoanálisis, pero la forma de ellos de hablar del inconciente es diciendo proto-conciencia. Aunque no utilizan el concepto de inconciente, lo refieren cuando hablan de una estructura cuántica proto-consciente de la realidad.

El inconciente se realiza en y desde la articulación molecular-neuronal. La necesita como archivo y portadora de material de imágenes y significantes con los que construir respuestas para lo que debe resolver el humano en cada momento de su vida.

Dichas investigaciones experimentales, suponen, encontrar puentes-factorías de pensamientos e invenciones causados por deseos y prácticas de goce. Les aclaro, que lo de puentes-factorías: es algo que utilizo yo. La idea más sencilla, más común, asume que el pensamiento ocurre en tal lugar, supónganse el cerebro. Y en verdad no es así ¿Dónde ocurre? Por ahora, yo llamo a esos lugares puentes-factorías. Lo que es evidente es que son pensamientos e invenciones causados por deseos y prácticas de goce. O sea, serían las vibraciones cuánticas en los microtúbulos y polímeros de proteína (microtubulinas) dentro de las neuronas cerebrales, las que gestionan las funciones neuronales y sinápticas y conectan los procesos cerebrales con los procesos de autoorganización a escala fina. Tendríamos ahí la estructura neuronal cuántica de lo inconsciente. No del inconsciente sino de lo inconsciente, de sus significantes y actos.

Cromosomas. Sabemos que el ADN, sustancia fundamental del material cromático difuso -así se observa en las células de reposo- está organizado estructural y funcionalmente junto con ciertas proteínas y ciertos constituyentes en forma de estructuras bastonadas llamadas cromosomas. Las unidades de ADN son las responsables de las características estructurales y metabólicas de las células y de la transmisión de estos caracteres de una célula a otra. Estas reciben el nombre genes. Están colocadas en un orden lineal a lo largo de los cromosomas. En consecuencia, hay similitudes formales entre las cadenas de ADN, las cadenas de discurso, de articulaciones y fallas de articulaciones entre filogenia y ontogenia (lo que es muy importante pues son la argamasa receptora neuronal que recibe al lenguaje y la cultura, y le generan condiciones para que incidan en el sistema nervioso central). En términos generales, un gen es un fragmento de ADN que codifica una proteína o un péptido. Observo entonces equivalencias entre las imágenes de ADN y como podríamos graficar discursos y cadenas significantes. En estos se producen combinatorias, quiebres, enredos.

Si lo dibujáramos, como hizo Ferdinand de Saussure para graficar cadenas metonímicas y efectos metafóricos, lo dibujaríamos parecidos a una cadena o sucesión de Cintas de Moebius con lo que evocan de infinito. Entonces ADN y discursos operarán sobre y en las membranas neuronales en su red articuladas a través de axones, dendritas y espículas. Lo pueden observar en el croquis de Hammer y Penrose.

IMAGEN 2

Filogenia. Se llama filogenia al estudio de la historia evolutiva y las relaciones genealógicas de las estirpes. Las comparaciones de secuencias de ADN y de proteínas, facilitadas por el desarrollo técnico de la biología molecular y la genómica, junto con el estudio comparativo de fósiles u otros restos paleontológicos, generan la información precisa para el análisis filogenético. Hace pocas semanas descubrieron una momia de hace 200 años acá en el norte del país. Y la están estudiando justamente en este sentido.

El árbol filogenético de los seres vivos se basa en datos sobre su ácido ribonucleico (ARN). Existen numerosas diferencias entre el ADN y el ARN. Las importantes se refieren a la presencia de diferentes glucosas en las moléculas de ambas (aparentemente, una pavada): ribosa en el ADN y desoxirribosa en el ARN. Se nos plantea una pregunta: ¿desde lo común y los genes no se llega a las particularizaciones de lenguas y lenguajes, y más específicamente a la lalengua de cada uno? Puede ayudar a entender, el video de Patricia Kuhl, psicóloga norteamericana, llamado “La genialidad lingüística de los bebés”. Ella dice que los ciudadanos del mundo adquieren elementos fuertes de la lengua de sus criadores; tienen dificultades mayores o menores para aprender otras y facilidad para profundizar en la materna del criador. Lo que ahí se plantea es que, por cuestiones de la guerra, o por lo que fuera, chicos de origen americano habían quedado en Japón, y chicos de origen japonés que desde recién nacidos quedaron en Estados Unidos, se habían criados en familias que no eran de su origen racial. Para ellos, la lengua materna se transformó en la de sus criadores, no en la que sería su origen biológico. Por eso ella habla de ciudadanos del mundo. Porque dice: si estuvieron hasta los seis meses ya les queda la sonoridad de la lengua de sus criadores.

La biología encuentra entonces en los hablantes, como condicionamiento clave, al lenguaje. Los psicoanalistas podemos agregar, con su operatoria sobre y a través de la experiencia de las pulsiones, sus zonas erógenas y también del cuerpo, sus músculos, la piel y sus órganos. Recordarán cuando criaron a sus hijos de bebés. La mayor comunicación con ellos son frases como: “no te hagas caca”, “¿cómo no vas a comer?”. Es una comunicación en relación a cuestiones de los agujeros.

La neurobiología, como especialidad de la biología, se concentra en investigar las funciones y dependencias del sistema nervioso y en particular, del sistema nervioso central y sus relaciones no absolutas con la filogenia. El doctor Roberto Rosler, neurobiólogo, se plantea y nos plantea la siguiente pregunta: “¿cómo hacemos los

humanos, con el cerebro del paleolítico, para pensar en la actualidad?”. Pregunta importante, pues plantea la cuestión de las articulaciones entre filogenia y ontogenia en relación con el más que milenario antropomorfismo. Parto de reivindicar la teoría estructural de Freud y de sus tres instancias: Inconsciente, Preconsciente y Consciente. Ninguna ubicable en zonas específicas del cerebro. Van, vez por vez, produciéndose por articulaciones puntuales y diferentes de recuerdos, según la lógica temporal del Inconsciente (instante de la mirada, tiempo de comprender, momento de concluir pasando al acto). Responden a causas, razones e incitaciones a actuar. Se articulan en la búsqueda de responder en acto a demandas de los otros y/o de lo Real, según deseos emergentes de cómo su Øtro funcione y haya funcionado. Los olvidos pueden responder no sólo a represiones psíquicas, sino también a causas biológicas de distinto cuño. Por ejemplo, cierto tipo de adicciones prolongadas, envejecimientos, accidentes en vías nerviosas, accidentes cerebrales vasculares, arterioesclerosis, Alzheimer y otras demencias.

II

Intervención iniciadora del público: - Me gustaría que profundices esta comparación que hacés entre la cadena de ADN con la cadena de significantes, que decís que influye en la constitución de genes.

Tengan en cuenta que el ADN transmite los caracteres –llamémosle- ancestrales. El ARN va transmitiendo más los propiamente hereditarios de la cadena de esa persona. Como freudiano y lacaniano, hasta no hace mucho tiempo para mí todo dependía de lo que escuchaba y como lo escuchaba cada persona: las discusiones, relatos y cuentos familiares. Pero me encontré con que hay cuestiones que se transmiten por una vía biológica.

Hay un ejemplo muy importante e impactante. No sé si ustedes recuerdan cuando Estela de Carlotto pudo encontrar a su nieto. Los apropiadores se lo habían entregado a un estanciero y este a un matrimonio de su estancia que no tenía hijos. Esta gente no cultivaba la música. Sin embargo, el muchacho salió músico ¿Saben cuál es el detalle? El padre de él, desaparecido, era músico. Ahí la única posibilidad de transmisión que hay es genética. Ha sido por el ARN. No se transmite sólo, vía discurso.

La transmisión vía genética no sólo puede encontrarse con dificultades en las cadenas, sino que además puede haber sucesos traumáticos en un gen. Traumáticos no en el sentido psíquico, sino de una falla en un gen determinado. Eso pasa. Entonces nos encontramos que en una familia en donde no había habido integrantes con síndrome de Down, en un momento aparece uno. Me refiero a estas cuestiones. Es importante tenerlas en cuenta cuando uno trabaja como psicoanalista. Porque eso nos coloca entre lo posible, lo contingente y lo imposible. Hay cuestiones de la genética con la que se puede hacer bastante, pero no todo. Me parece que es muy importante todo ese interjuego que hay. Hay que poder operar sobre el interjuego y no sólo sobre un aspecto.

Intervención del público: - Es también muy conocida la historia de Juan Cabandié, que tiene un condimento muy fuerte. Él, que se hacía llamar Juan, tenía una mala relación con su padre apropiador y negaba un poco ese origen y ese nombre propio. El que eligió fue el que le había puesto su verdadera madre, con el que compartió unas muy pocas horas en el cautiverio. Es impactante. También cuesta mucho pensar que lo simbólico se transmite a partir de lo genético. Cuesta mucho pensar como lo simbólico se transmite a partir de lo genético. Es una idea que no es fácil. Y de hecho pondría en revisión infinidad de cosas. Yo ayer lo escuchaba cuando usted ubicaba el inconsciente en algún lugar del cerebro, y me preguntaba por la metapsicología freudiana. Usted también nombraba la pulsión de muerte. Es imposible no preguntarse por la pulsión de vida. Imposible no preguntarse por lo endógeno. Yo quería compartir la dificultad que tenemos para pensar esta cuestión.

Tomo a Melanie Klein: ¿El inconsciente está en los orígenes o se estructura? Me parece que hay una cuestión entre el soporte orgánico y lo estrictamente humano que es justamente lo que nos separa del instinto ¿Debemos pensar que la pulsión es biológica? Cuesta aceptar eso. Es un límite entre lo psíquico y lo somático. Bueno, esa definición es casi, una definición facilista.

Creo que entre algunos psicoanalistas la letra “o” les dificulta. Porque la letra “o” conlleva las disyunciones. Y en verdad, los humanos, somos producto de una serie de sobredeterminaciones. Entonces no es esto “o” aquello, sino ambas cuestiones. Hasta dónde una y hasta dónde otra, eso sí, que hay que delimitarlo vez por vez y uno por uno. Cuestiones muy importantes, porque el peso de las cuestiones biológicas y el peso de las cuestiones de discurso - sea ontogenético, filogenético o traumático- es muy importante. Es interesante que Freud no haya abandonado lo ontogenético y lo filogenético, porque también lo vinculaba a la genética. Él sospechaba, pero no podía comprobar. Los grandes descubrimientos de la biología genética son de los años ochenta y especialmente del 2000. Son muy pocos años. Yo no creo que pese más lo biológico que lo discursivo. Cuando nos toca escuchar a un paciente, una de las cosas que a mí me trabajan la cabeza es preguntarme: “Esta persona, ¿qué es lo que está pensando más? ¿De qué manera está pensando más? ¿De que manera debo trabajar con eso? ¿Qué pasa, además, con lo que está pensando menos?”. A veces es conveniente pasar a primer plano lo que está pensando menos justamente para devaluar lo que está pensando más. No les puedo dar ejemplos concretos porque sería un ejemplo sobre esa persona y punto. En algún trabajo lo digo, la fundación de la epistemología tiene que ver con la guerra. Fueron los primeros guerreros organizados, no el hombre de las cavernas que le daba una paliza a otro para llevarse sus frutas, sino los guerreros organizados, cuando ya eran tribus, que para entrar en batalla establecían estrategias y tácticas. Y si ustedes piensan, el fondo de la epistemología tiene que ver con la estrategia y la táctica. En cualquier disciplina científica. Y dentro de eso, por ejemplo en la clínica psicoanalítica, con los que converso, suelo utilizar un término que es de un estratega alemán que se forjó en la primera guerra y en la segunda luchó del lado de los ingleses, y que nunca pudo llevar demasiado a cabo lo que pensaba porque nunca pasó a los altos grados de la oficialidad. Él planteaba lo que se llamaba la estrategia de aproximación indirecta. Bueno, hubo movimientos guerrilleros muy importantes, algunos que llegaron al poder, como el maoismo o el fidelismo, que sabiéndolo o no, en sus estrategias y tácticas usaban la estrategia de aproximación indirecta. Quiero decir que a partir de las primeras derrotas que tuvo Mao, pararon. En sus filas internas, siguió la tensión hasta muchas décadas después. A Roger Chin lo expulsaron y lo metieron en cana. Él tenía la estrategia lenninista de concentrarse en los obreros de las fábricas y las minas y desde ahí hacer la revolución. Y Mao planteó que no, que habían sido derrotados en Shangai, su principal puerto. Planteó ir desde el norte hacia el sur, progresivamente. Fue lo que ellos llamaron la Guerra Popular Prolongada. Es una estrategia de aproximación indirecta. Fidel Castro también hizo lo mismo. Cuando fue el desembarco del Granma lo bombardearon, quedaron ocho tipos y en la playa Fidel los reunió y les dijo: “Hemos triunfado”. Se fueron al monte y recomenzaron desde ahí. No era esa la idea inicial de ellos. La idea inicial era ir hacia la Habana. Y desde ahí armaron tres frentes de combate diferentes. Finalmente derrotaron a Batista.

El psicoanálisis, siempre salvo casos muy particulares, usa la estrategia de aproximación indirecta. En general, los que se presentan como candidatos a pacientes, y esto en su momento los tenían muy claro los de la A.P.A. y los de la I.P.A., en sus dos primeras entrevistas, le vomitan todo. Uno tiene ahí a la vista lo que luego es un trabajo de cinco años, diez años, quince años. Entonces se obtiene o una huida o un encerrarse. Uno escucha, se queda calmo, y progresivamente va viendo sobre qué interviene según los diferentes tiempos que en el paciente se van produciendo en relación a toda esa marejada de conflictos.

¿Qué tiene que ver con lo discursivo y lo genético? Primero, me he ido acostumbrando a no hablar más de lo simbólico a secas, sino a distinguir. Porque lo simbólico es efecto de lo Imaginario, lo Simbólico propiamente dicho, y lo Real. Entonces: ¿qué está pasando? Yo trato de ir pensando lo que le está pasando al paciente en relación a esas tres sobredeterminaciones. Me parecía importante para poder ir eligiendo y procediendo. Si uno va directamente a lo Real, bueno… Si uno se queda demasiado en lo imaginario, también fue. En este momento analizo a una señora que es pareja de un hombre que se analiza hace 16 años con la misma psicoanalista de A.P.A. No es por hablar mal de esa institución, a mucha gente de ahí los respeto mucho. Pero esta persona es otra historia. No ha producido en su paciente el más mínimo cambio. Y no es porque ese hombre no tenga los elementos para cambiar. Sino porque siempre le dice lo mismo. Entonces, es muy importante tener en cuenta los tres elementos, desde el punto de vista discursivo: Imaginario, Simbólico y Real.

Y desde el punto de vista de la progenie y la ontogenia, también. Como vienen esas cadenas. Ninguna de esas cadenas es perfecta. Nadie puede ser súper-hombre y súper-mujer. En todos hay problemas, detalles, rayas, fallas en el orden simbólico y en el neurobiológico. Nosotros hacemos lo que podemos, está claro. Trabajamos con eso lo mejor que podemos.

Hay una serie de sobre determinaciones que también operan en el psicoanalista. Yo no soy el mismo psicoanalista que cuando tenía treinta años. Aquel era mucho más inexperto, sabía mucho menos; pero este es mucho más viejo, más cansado, más desgastado. La palabra desgastado lo digo tanto en el sentido biológico como en el sentido de los tres registros, porque lo biológico nos repercute ahí también. Padezco más olvidos, por ejemplo. Uno tiene que ir situándose al cuerpo, la mente, y la situación que tiene. Eso es lo que yo creo, es hasta donde yo puedo llegar.

Intervención del público: - Me parece que en occidente tenemos un problema epistemológico fuerte. Tenemos una herencia judeo-cristiana, todo el tiempo estamos viendo como articular cuerpo y mente. Partimos de que están separados y estamos todo el tiempo queriendo articular. Me puse a pensar la pulsión como biológica, y se me vino un recuerdo de hace muchos años. Tenía que preparar una clase sobre pulsiones. Es fácil hablar para colegas, que van a dar por sentado lo que uno dice. Pero si intentás con un médico, por ejemplo, explicarle que hay una mirada deseante… Cuando preparaba esta clase, no me podía explicar algo de lo simbólico. Y era un fenómeno que por ahí es muy bobo, pero que me quitaba el sueño. A todos nos debe haber pasado en una reunión o lugar donde hay mucha gente, sentir que alguien nos está mirando. Y se da vuelta y se cruza con la mirada de ese alguien y quizás estaba de espalda a ese alguien ¿Cómo lo percibió, si es una mirada? Hay algo de ese deseo que entra mediante la percepción. Yo no lo puedo explicar, no soy una estudiosa del tema. Pero a partir de que la gente de la física se fue metiendo con la física cuántica, empezaron a hablar de que la mirada emite un fotón. Entonces, estamos percibiendo en la piel. Si estamos de espaldas, ¿dónde y cómo se percibe el fotón? ¿Como calor? No lo sé explicar. Pero aparecen elementos de otra disciplina y uno no sabe dónde termina lo biológico y dónde lo psicológico… Ahí la neurobiología empieza a dar respuestas. Y te dicen: “Las palabras modifican la red neuronal”. También se explica claramente que la genética se ve modificada por el ambiente, que incluye las palabras, la familia, la cultura, y eso hace que unos genes se expresen y otros se inhiban. Es decir, que a partir de cómo me atraviesa lo simbólico, algunos genes se pueden expresar y otros no. Pregunto. Yo no tengo respuesta. Pero tenemos que empezar a pensar desde otras categorías que no sea lo biológico por un lado y lo psíquico por otro.

Coincido con lo que ella dice y radicalizo el ejemplo. Observen ustedes en la calle cuando por ahí un hombre va mirando mucho una chica por la espalda. Puede estar mirándole el cabello o pueden estar mirándole el culo, la va mirando y por ahí la chica da vuelta su cabeza. Ni siquiera había una relación previa.

Hay una emisión, que con los fotones no se alcanza a explicar. La física se acompleja cada vez más, aparecieron los neutrinos, que se los consideraba una onda y se descubrió que son micro-partes de átomos.

Voy a releer algo que ya había leído, para no perder la lógica:

Los seres hablantes tenemos una sola diferencia esencial con el resto de las especies animales: inventamos. Lo que ocurre gracias a que pensamos y a que hablamos. El resto puede llegar a imitar y hasta a aprender -por ejemplo: los perros y los gorilas aprenden mucho. Los gorilas pueden llegar a inventar, como pegarle palazos a un árbol para bajar una fruta, pero de ahí no pasan-. Los humanos hemos buscado ir resolviendo lo que se nos fue presentando como obstáculo, cosa que los animales no, porque proceden instintivamente.

Para inventar tenemos que hacer de los recuerdos y dificultades una “máquina de producir pensamientos” -metáfora que tomo de Wilfred Bion, autor inglés, que siempre me pareció de interés- en la que se conjugan las constelaciones significantes y el sistema nervioso central con todas sus conexiones. A esa máquina la llamé Puente Factoría. El cambio de nombre no fue porque sí. Quise metaforizar algo que Bion no pudo, quizás, por la época (décadas de 1950 y 1960) en que desarrolló sus investigaciones. En esa época Lacan se centraba en la función y la estructura del lenguaje y del significante, para la subjetivación. En neurobiología y física cuántica estaban naciendo los saberes actuales sobre la red y dinámica neuronal. A comienzos del siglo XX, y en los sesenta y setenta, empiezan a despegar elaboraciones y experimentos sobre la existencia y los modos de funcionamiento de las partículas elementales (átomos con sus protones, neutrones, electrones y otras). Antes sólo se podía pensar por separado, luego se articuló: Inconsciente, Cultura, producción de nuevos saberes científicos y artísticos. Hoy -post 2000- nos resulta más fácil pensar, suponer, dónde y cómo se va procesando la ensalada mental y fáctica que ha llevado a que los seres hablantes tengamos una sola diferencia esencial con el resto de las especies animales: inventamos, y lo hacemos complejamente. Para bien y para mal, buscando no dejarnos aplastar fácilmente por los déficits de la realidad. Estos inventos transitan por y se producen en los puentes, para tránsito y fabricación. Por eso los llamo Puentes Factorías, con sus puntos de arribo, de idas y vueltas entre aconteceres y cultura.

Ustedes piensen que, siendo un poco esquemático, la Cultura está fuera del cerebro y los aconteceres impactan al cerebro. Esta articulación, utilizar los aconteceres de la cultura para trabajar lo que impacta al cerebro, produce lo que llamo Puentes-Factorías. Y se producen en, desde y con las partículas elementales, el sistema nervioso central y el cuerpo en general. En ese sentido yo estoy en desacuerdo con Lacan. Lacan pensaba que las pulsiones sólo estaban referidas a los agujeros del cuerpo, y yo creo que la piel y los músculos tienen mucho que ver con lo pulsional. Sabemos incluso, que la piel tiene agujeritos chiquitos...

Si recurrimos a la última producción de Lacan y usamos su síntesis mayor, el Nudo Borromeo de la Tercera de Roma, tal vez nos resulte más fácil captar la importancia de que los psicoanalistas averigüemos qué pasa en la neurobiología que incluye su química y su mecánica cuántica. Lo que no nos transforma en neurobiólogos, ni en físicos cuánticos. Veremos más adelante la imagen de dicho nudo. Los psicoanalistas, analizando, le hacemos presente a cada analizante las diferentes apariencias con que se puede mostrar él y el otro, o sus partes, las formas de cada uno para convocar deseos de otros. Ojo que esto también pasa entre el paciente y el analista. El analista también es un semblant, hace semblant -dice Lacan- y es cierto, busca ser el semblant para cada paciente, pero además tiene un semblant propio.

El Nudo Borromeo muestra topológicamente al objeto (que Lacan llamó a), atrapado entre sus tres registros. Nuestro deseo de analistas reside en confrontarlos con los desconocimientos derivados de sus síntomas o vividos como carencias (castraciones) y angustias, para producir alguna diferencia entre su ser objeto e ir efectuándose como sujeto escindido.

NUDO

Agrego a esta imagen del Nudo, el que considero el lugar de los científicos, en tanto tales.

En esos movimientos de gestación de una persona con cualidades para entrar en discurso y lazo social y subjetivarse, intervienen las moléculas de las células en juego y sus componentes de ARN y DRN. También, en consecuencia, “el zoo” de sus partículas elementales (átomos y sus componentes: protones, neutrones y electrones), el cual se agrupa, se fragmenta, se desagrupa, se traslada por efecto de vibraciones cuánticas y variaciones de temperatura. Solo podrían permanecer estables a bajísimas temperaturas, inexistentes en el planeta. Con lo que, en cada uno de esos movimientos, se producen variaciones en los componentes de las células (incluidas las neuronas) en que ocurren. Y como consecuencia de ello, también en cuerpos y mentes de las personas. Este pequeño repaso ayuda a entender la lógica que lleva a utilizar lo que de la neurobiología y la mecánica cuántica resulte importante, para proceder mejor y más rápido en la cura de nuestros pacientes.

A los científicos, en tanto científicos, los sitúo en el nudo entre lo Real y lo Imaginario. Lacan ubicaba a la ciencia en la oreja del goce del otro, en el Nudo Borromeo. Los científicos como científicos se ubican ahí, porque están tratando de investigar eso. Ahora, como seres humanos son seres humanos cualquieras. Y son a como cualquier otro y están ubicados en el nudo bajo las complicaciones de los tres registros. Porque el futuro de la vida es real, no simbolizable previamente. Hay deseos de los científicos que los empujan a un goce muy enlazado por las tres cuerdas, disparando su flecha para investigar la vida. Van desde lo Imaginario a lo Real, sin atravesar lo pre-consciente, pero sin ser aplastados por él. Sí son tocados por la cuerda del Inconsciente, proveniente de lo simbólico, cuerda que reverbera en sus síntomas, como en cualquier humano. A veces para bien, a veces para mal. De ahí que una flecha proveniente de lo simbólico atraviese una de las cuerdas constitutivas de lo Real.

Algo muy interesante y práctico para advertir esto es la película “Código enigma”, sobre la vida de Alan Turing, quien diseñó la primera computadora. Y terminó suicidándose, condenado por homosexual a la cárcel, en la Inglaterra de los años 60.

Un elemento de primer plano en Erwin Schrödinger, un físico cuántico apasionado por articular elementos de la mecánica cuántica y de la biología de su época (muerto en 1944) fue ir tomando estas cuestiones de la física cuántica para la biología, que puede ser útil para las curas.

¿Qué puede ser útil para las curas? Nuestras pulsiones (fuentes de energía libidinal) son cargadas desde nuestras percepciones. Meltzer pescó algo muy importante en ese sentido, respecto al objeto estético. Dependiendo de cómo la madre lo reciba, lo que el chico encuentre en la madre como recepción; el chico sentirá bella a la madre y se sentirá bello él, o sentirá que todo es un horror.

Lamentablemente ustedes saben que hay mujeres que sufren lo que se llaman brotes post-parto. Con todo suele ser un brote liviano (aunque no siempre) pero lamentablemente deja efectos en los niños. Además, hay madres que no se recuperan. Y que tampoco abandonan a la criatura. Porque si la criatura es dada en adopción rápidamente, se encuentra con otro objeto estético, pero sino queda en brazos de la madre y los resultados son siniestros. Muchas veces mortíferos.

Todas las pulsiones reciben percepciones. Pueden ser electrones, fotones (claves para la visión), fonones (transmisores de los sonidos, para la audición). En ese sentido es muy importante cuando dicen: "Ay, está enloquecida por su hijo". Es importantísimo para el bebe ese tipo de fonones. Con un agregado importante: los fotones que transmiten la luz dan lugar a ver, lo que juega una función muy importante en los lazos sociales, con amores, odios y/o indiferencias. No es lo mismo una mirada amante que una mirada odiante. Observen el efecto de la apariencia de una jovencita o de un jovencito, comparado con la de los mismos veinte años después. Algo parecido ocurre con las voces. Los significantes escritos operan sobre y desde nosotros, vehiculizados en fotones por la luz. Los hablados operan sobre y desde nosotros, vehiculizados por fonones.

¿Las otras pulsiones como gusto, tacto, olfato, son vehiculizadas a través de qué tipo de partículas elementales? No son preguntas sin importancia Qué pasa, ¿cómo funcionan y cómo llamar a las relacionadas con el gusto y las papilas linguales? La misma pregunta, en relación con el olfato. Es muy interesante pensar por qué nos produce asco un mal olor de otro y no nuestro propio mal olor. Ahí si se mete lo psíquico. Y creo que se mete mucho la reacción que nuestra mamá tenía con nuestra caquita, nuestro pis, nuestros llantos, etc. Y, en general, con el sistema nervioso periférico y el autónomo. Todas cuestiones ligadas a la sexualidad por vía de las pulsiones. Y por la presencia en ella de la respiración, de las reacciones intestinales, renales, hepáticas. Una paciente, en dos sesiones, se quejaba de tener completamente hinchada la panza, y que le molestaba y había ido al médico y los estudios no le daban nada. Y la hinchazón estaba. Curiosamente, a la semana siguiente, encontró al marido en una situación re complicada, verdaderamente muy compleja para cualquier mujer, y se armó un batuque... A la sesión siguiente se le habían pasado los problemas.

Simplemente era algo que percibía, pero no se le había hecho presente. Y no era algo que tenía reprimido.

Podemos hacernos preguntas parecidas con respecto a la sensibilidad de la piel y de los órganos sexuales. Se me va haciendo evidente que tienen como respuesta su relación con las vibraciones. Fuera por caricias o besos suaves, o por chirlos u otros golpes, que pueden llegar a los extremos de los boxeadores o de los torturadores. Las vibraciones en sí, no son ondas, ni partículas elementales. Pero sí, son fenómenos físicos que operan sobre las partículas y en particular sobre grupos de electrones. Algo similar ocurre con las temperaturas. Ergo, las partículas elementales son sostén material de la sexualidad en sentido amplio: (1) por sostener a la biología y neurobiología humana en su conjunto; (2) por ser imprescindibles, fotones y fonones, para la producción y transmisión de significantes en lo escrito y voceado en las conversaciones, así como de imágenes visuales y auditivas (dichas imágenes también se reciben de otros por los que la persona esté interesada); (3) porque vibraciones y temperaturas, en sus diferencias de amplitud, inciden en las organizaciones y reorganizaciones de las partículas elementales que intervienen. Producen diferentes efectos, reacciones y funcionamientos de cada persona. Entre ellas: deseos, amores, odios, indiferencias, etcétera.

Cito extensamente algunos párrafos de Erwin Schrödinger que me facilitaron discernir estas ideas que voy sintetizando. Dice en el apartado “Teoría cuántica. Estados discretos, saltos cuánticos”: “La gran revelación de la teoría cuántica fue el descubrimiento de estados discretos en el libro de la Naturaleza, en un contexto en el cual todo lo que no fuera continuidad parecía absurdo, de acuerdo con los puntos de vista mantenidos hasta entonces.… En los sistemas de dimensiones muy reducidas, la mayoría de esas o similares características –no podemos entrar bien en detalles– cambian de forma discontinua. Están ‘cuantizados’ lo mismo que la energía. El resultado es que cierto número de núcleos atómicos, incluyendo sus acompañantes, los electrones, cuando se encuentran cerca unos de otros, formando un ‘sistema’, son incapaces por su misma naturaleza de asumir cualquier configuración arbitraria imaginable. Su propia índole les deja una serie, numerosa pero discreta, de ‘estados’ para escoger, a los que denominamos simplemente niveles o niveles energéticos, porque la energía es una parte muy destacada de su caracterización. Pero debe tenerse presente que una completa descripción comprende

muchas otras cosas además de la energía. Es virtualmente correcto imaginar un estado como una determinada configuración de todos los corpúsculos. La transición de una de esas configuraciones a otra es un salto cuántico. Cuando la segunda configuración tiene una mayor energía (‘es un nivel superior’), el sistema debe recibir del exterior al menos la diferencia entre esas dos energías para hacer posible la transición. El cambio puede hacerse espontáneamente cuando es hacia un nivel inferior, gastando en radiación el exceso de energía”.

En otro párrafo dice sobre las moléculas: “Entre el conjunto discreto de estados de una selección dada de átomos puede existir, aunque no necesariamente, un nivel inferior a todos, lo cual implica un estrecho acercamiento de los núcleos entre sí. En tal estado los átomos forman una molécula. La estabilidad de las moléculas depende de la temperatura. Supongamos que nuestro estado de átomos está realmente en su estado de menor energía. El físico lo denominaría en el cero absoluto de temperatura. Para elevarlo al estado o nivel inmediatamente superior, se requiere un definido aporte de energía. El modo más simple de intentar hacerlo es ‘calentar’ la molécula. Puede ponérsela en un ambiente de mayor temperatura (‘baño térmico’), permitiendo así que otros sistemas átomos, moléculas golpeen sobre ella... El tiempo medio que debe esperarse hasta que se produce el ascenso (es) el ‘tiempo de expectación’. El ‘tiempo de expectación’ depende en gran medida del cociente entre dos energías, siendo la primera la diferencia de energía para efectuar la elevación mientras que la segunda caracteriza la intensidad del movimiento térmico a la temperatura en cuestión... La probabilidad de acumular la cantidad requerida, aunque muy pequeña, vuelve una y otra vez ‘con cada vibración’”.

Agrega Schrödinger: “Primera corrección: al presentar estas consideraciones como una teoría de la estabilidad de la molécula, se ha admitido tácitamente que el salto cuántico al que llamábamos ‘elevación’ conduce, sino a una completa desintegración, sí al menos a una configuración esencialmente diferente de los mismos átomos, a una molécula isomérica, como dirían los químicos, es decir, a una molécula compuesta por los mismos átomos con diferente distribución (lo cual al aplicarlo a la Biología, representaría un alelo diferente en el mismo locus; y el salto cuántico, una mutación)… En consecuencia, los impactos de las partículas del ‘baño térmico’ pueden bastar para provocar vibraciones ya a una temperatura bastante baja… Si la molécula es una estructura

extensa, podemos imaginar esas vibraciones como ondas sonoras de alta frecuencia que cruzan la molécula sin alterarla… Cuanto mayor es la molécula, más alternativas isoméricas se le ofrecen… Ahora podemos proceder ya a nuestra segunda corrección, consistente en que las transiciones de este tipo ‘isomérico’ son las únicas que nos interesan para la aplicación biológica… Las transiciones en las que no existe un umbral interpuesto entre los estados inicial y final carecen totalmente de interés, y no solo para nuestra aplicación biológica. De hecho, no tienen nada con qué contribuir a la estabilidad química de la molécula ¿Por qué? Porque su efecto no es duradero, pasan inadvertidas. Porque, cuando se producen, son seguidas casi inmediatamente por una vuelta al estado inicial, ya que nada impide su retroceso”.

Sintetizo, para la práctica analítica, la lógica de estas reflexiones. La mecánica cuántica investiga específicamente esa especialidad de la física que atañe a las moléculas y sus componentes. Los psicoanalistas no podemos ni debemos, a menos que varíe nuestra vocación, incluirnos en esta rama de la física, pero sí utilizar algunos de sus descubrimientos y asesorarnos por físicos cuánticos. Para desarrollar nuestro saber hacer con grupos de personas, y con las diferencias entre cada una para subjetivarse. También para deducir cómo eso le va ocurriendo a cada uno, en el seno de las diferentes masas en las que participa.

La diferencia la ejemplifica muy graciosamente Alberto Rojo en su libro “Borges y la física cuántica”. Ahí el autor dice extensamente algo que yo digo muy mínimamente. Entre Britney Spears y una carretilla de arena con cincuenta kilos tienen el mismo contenido molecular. Pero no está en la cantidad de moléculas la diferencia, sino en su distribución, que puede ir variando según diferentes acontecimientos, entre los cuales pueden estar: diferencias en lo que cada uno vea a caballo de los fotones en juego y de los que recibe” (sea en contactos personales directos o producidos por teatro, televisión, fotografías, cine, dibujos, pinturas, o cualquier otro medio de imagen o gráfico, incluyendo manuscritos e impresos); en lo que se escuche encabalgado en fonones, en las voces y otros instrumentos: tiempos, timbres, volúmenes, tonalidades, resonancias; en lo que se huela, deguste, se sienta como presiones (caricias, lamidas, pellizcos, golpes), choques, temperaturas. Movilizadores y reorganizadores de átomos, y, en consecuencia, de moléculas. En cómo se transmitan significantes, que también materialmente están constituidos por moléculas y sus variaciones...

En esas diferencias, se apoyan -y también son su efecto- variantes en las relaciones sociales. Cuando los adolescentes y jóvenes de ahora hablan de tener buena ‘onda’ y buenas ‘vibras’, usan una jerga con resonancias de mecánica cuántica. Magias del lenguaje y las formas de hablar.

En qué puede resultarnos útil ¿Para qué nos pueden servir estos descubrimientos de la mecánica cuántica? Para darle valor equivalente, en su contexto de realización, a un decir (el silencio y hasta el mutismo, pueden ser formas, actos de enunciar) a la palabra enunciada, a la gestualidad, cambios de colores del rostro, de temperatura y a actos con el cuerpo. A mí me ha tocado trabajar con esquizofrénicos catatónicos. Oliver Sacks contaba de esa sala donde nadie hablaba y él logró hacerlos cantar. A personas que hacía años y años no pronunciaban palabras.

Así se transmiten en los humanos las relaciones sexuales y otras formas de relaciones sociales. La mecánica cuántica nos agrega fundamentos para analizar frente a frente y no en diván. Yo analizo frente a frente hace como quince años, mucho antes de haberme metido con las cuestiones de la neurobiología y la física cuántica. Porque me daba cuenta de que necesitaba ver a muchos pacientes y necesitaba que ellos me vean. Ver el semblant del otro y dejar ver un semblant propio. Y me terminó de convencer el argumento fundamental de Freud para el diván: él los mandaba al diván porque no podía soportar la mirada de sus pacientes durante diez horas seguidas. O sea, fue por un problema neurótico de él. Ahora, las cuestiones estas de física cuántica me afirmaron más en esto. Excepto en casos muy singulares que para su entrada en análisis necesitan en unos primeros tiempos –a veces extensos- no ver el rostro del analista.

Tacto, presión, frío y calor. A través del tacto, el cuerpo percibe el contacto con las distintas sustancias, objetos, etcétera. Los humanos tenemos terminaciones nerviosas especializadas y localizadas en la piel, llamadas receptores del tacto, los cuales pueden ser de diversos tipos. Son estimulados por una deformación mecánica de la piel y transportan las sensaciones hacia el cerebro a través de fibras nerviosas. Los receptores se encuentran en la epidermis, que es la capa más externa de la piel, y están distribuidos por todo el cuerpo de forma variable, por lo que hay zonas con distintos grados de sensibilidad táctil en función del número de receptores que contengan. Existe una forma compleja

en el tacto del receptor, en la cual los terminales forman nódulos diminutos o bulbos terminales. A este tipo de receptores pertenecen los corpúsculos de Paccini, sensibles a la presión, que se encuentran en las partes sensibles de las yemas de los dedos. El tacto es el menos especializado de los cinco sentidos, pero a base de usarlo se puede aumentar su agudeza. En él se ponen en juego caricias y golpes.

Gusto. El sentido del gusto actúa por contacto de sustancias solubles con y en la lengua. Se puede percibir un abanico amplio de sabores, como respuesta a la combinación de varios estímulos. Apariencia, textura, temperatura, olor y gusto. Cada gusto es detectado por un tipo especial de papilas.

Las casi diez mil papilas gustativas que tiene el ser humano están distribuidas en forma desigual en la cara superior de la lengua, donde forman manchas sensibles a clases determinadas de compuestos químicos que inducen las sensaciones del gusto. Por lo general, las papilas sensibles a los sabores dulce y salado se concentran en la punta de la lengua, las sensibles a lo ácido ocupan los lados y las sensibles a los amargos están en la parte posterior.

Los compuestos químicos de los alimentos se disuelven en la humedad de la boca y penetran en las papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con células sensoriales. Cuando un receptor es estimulado por una de las sustancias disueltas, envía impulsos nerviosos al cerebro. La frecuencia con la que se repiten los impulsos indica la intensidad del sabor. Por lo tanto, cuando se le dice a alguien que es dulce, amargo, saleroso, ácido, se está metaforizando con sensaciones percibidas en la carnalidad de la lengua. Los primeros contactos en una pareja, junto con las caricias, suelen ser los besos de lengua.

Olfato. Entenderán ustedes por qué cuando están por hacer una primera salida, una primera cita, se perfuman. No debemos dejar de recordar que el valor que tome cualquier percepción suele estar sobredeterminado por escenas, tanto traumáticas como felices, recordadas u olvidadas, pero que inciden desde lo inconsciente.

Final ¿por ahora? Si repasamos lo dicho, podemos acercarnos a resolver la pregunta por los Puentes Factorías. Estos se encuentran y funcionan desde la base material pulsional y corporal en general. De lo que vemos y damos a ver, lo que escuchamos y

damos a escuchar, lo que olemos y damos a oler, lo que tocamos y damos a tocar, lo que gustamos y damos a degustar. Sea en los coitos -vaginales o anales- en las caricias, piñas, chirlos, besos, felatios, cunilingüis, mordiscos. Todo puede resultar significante. Esa base material va siendo conformada por agrupamientos particulares de moléculas constituidas por organizaciones atómicas singulares. Dichas agrupaciones, en los humanos, varían según lógicas temporales, cuyos tiempos están determinados por cada circunstancia singular, en modalidades particulares de lazos sociales.

Si tenemos en cuenta estas cuestiones, podemos entender la función y el valor de la colaboración entre diferentes disciplinas para el tratamiento del sufrimiento psíquico. Según cada caso, encuentro o no, que hay lógica en buscar colaboración en buenos psiquiatras para medicar, terapeutas corporales, de grupos, músicos y artistas diversos, personal trainers, maestros de Yoga, de oficios, sacerdotes y docentes de diferentes disciplinas. En síntesis, captando los nortes de sus deseos, hay que favorecer desarrollar actividades que vayan en sentido de generar condiciones para reestructurarse subjetivamente atendiendo lo más posible a dichos deseos y hacer más firme su Cuarto Nudo.

Los Puentes Factorías, se estructuran entonces, por el capital molecular –en qubits– y el trabajo libidinal de cada uno en cada circunstancia. O sea, por la disposición y distribución de las partículas elementales, en función de lo que esté convocando a esa persona a inventar y producir, actos y significantes. En todo lo cual el Inconsciente tiene una función fundamental.

Intervención del público: - Usted decía que crece el intercambio y la apertura entre los psicoanalistas y los físicos por ejemplo. A mí me parece que no es la tendencia. Y lo que llamamos neurociencias avanza de forma unidireccional hacia una concepción pura y netamente biologista del sufrimiento humano. Incluso se habla del sujeto borrado. Me parece que hace que la gran tendencia del S XXI sea muy peligrosa para el psicoanálisis ¿Cuál es su percepción? ¿Qué posibilidades tiene el psicoanálisis?

Lo que resume todo es lo que decís: ¿Cómo podrá sostenerse el Psicoanálisis? Yo creo que justamente va a poder sostenerse si no

se encierra en sí mismo, que es una tendencia bastante fuerte en algunos sectores.

La neurociencia como tal no existe. Cada una de las ramas que la componen son sólo eso. No todas son lo mismo. Tanto en el psicoanálisis como en las llamadas neurociencias, hay una multiplicidad de pensamientos, se pueden terminar imponiendo uno u otros. Para que algo desaparezca tiene que ser poco sustentable y el psicoanálisis no es para nada poco sustentable. Sí creo que hay que salir de ciertos clasicismos del psicoanálisis que no sirven. Por ejemplo, la idea de que el tratamiento, en tanto tratamiento psicoanalítico, tiene que ser largo y prolongado. Eso, no va, con toda la gente.

En los tiempos que vienen va a ser muy importantes que a los psicoanalistas no le hagan asco otras prácticas terapéuticas. Me acuerdo de Roberto Gutman, había tratado a un muchacho que había salido de prisión. Trabajó con él bastante tiempo. Este muchacho dormía abajo de un puente. Durante un tiempo, Roberto iba a todos lados con él salvo a las entrevistas con los pacientes. Mal no le fue. Evidentemente, y me pongo en winicottiano, le hizo falta durante un tiempo, encontrar en Roberto una madre suficientemente buena. Ni un padre terrible ni la función del nombre del padre, sino, primero, una madre suficientemente buena.

Hasta los cuatro o cinco años, los chicos forman parte del cuerpo de la madre, no porque estén adentro. La madre está en el living, el chico juega ahí. La madre se va a cocinar. Y el chico se va con sus juguetes a la cocina. Forman parte del cuerpo de la madre. Para horror de los lacanianos, me pregunto: ¿la función fálica tiene solamente que ver con el hombre o también con la mujer? Me pueden decir que me estoy volviendo kleyniano. No. Hablo de algo que pasa. Además, cuando ustedes observan a los adultos, ven la influencia del cuerpo de la madre. Por supuesto en las mujeres mucho más ¿Hace falta la función del nombre del padre para producir la tercerización? Por supuesto. Pero eso no excluye el peso de la función que tiene el cuerpo de la madre.

Intervención del público:

- Me parece que la inquietud está referida al avance de las ciencias cognitivas y de la terapéutica y al avance de los fármacos… En Francia, en la universidad, el psicoanálisis esta totalmente dejado de lado. Es como una tendencia.

Creo que los psicoanalistas deben estudiar y saber cuáles son los puntos de articulación con otras disciplinas. Es un trabajo arduo. Hay que adentrarse en otro universo de discurso. Es importante para dar la discusión. Tomar lo que nos viene bien. Nadie duda de la importancia del psicoanálisis... No. Nadie no. Hay gente que duda.

Intervención del público: - Yo tengo una visión más optimista. Al haber una sociedad hiper medicalizada, evidentemente se va a necesitar un retorno a la vía de la palabra. Creo que los neurólogos también se están preguntando cosas. Con las pastillas no alcanza. Y creo que, por ahí, nosotros tenemos miedo de meternos en esto que propone Sergio.

Intervención del público: - Digamos que las neurociencias, o todo lo que tiene que ver con las ciencias cognitivas, nos lleva a plantearnos una pregunta más allá de si va a sobrevivir el psicoanálisis. Y es a qué costo, si es que tiene que sobrevivir, y en qué condiciones. Hay algo que se ha dado en llamar el psicoanálisis cognitivo, donde aparece el inconsciente cognitivo. Para mi gusto, hay como un vaciamiento de ciertos conceptos psicoanalíticos, reformulados desde la neurobiología. La singularidad del sujeto, por decirte, se equipara, a la singularidad del sujeto genéticamente. Se hace corresponder una cosa con la otra ¿Recupera el prestigio agiornando su metapsicología desde el punto de vista de la neurobiología? ¿Está amenazado el psicoanálisis? ¿Estamos perdiendo el tren de la contemporaneidad, o qué? La última pregunta que quiero hacer es: ¿Cómo pensás y artículás esto tan rico de la física cuántica, con los fotones, fonones, etc, en lo que es la práctica clínica? ¿Cómo lo articulás vos en lo personal?

La física cuántica tiene mucha importancia para las cuestiones del cuerpo, de las percepciones del cuerpo. Eso uno lo puede trabajar en las sesiones si toma las operaciones sobre el cuerpo. Y no me refiero solo a las cirugías, las operaciones sobre el cuerpo de diferente índole. Por eso planteaba lo de los mordiscos, besos, chirlos, piñas, caricias, no solo como actos de goce, que lo son, sino como significantes ¿Qué significa? ¿Por qué te dejás pegar así? Yo cada vez más como psicoanalista no trabajo tanto con interpretaciones, trabajo mucho con preguntas. Hay una paciente

que tengo los viernes y siempre se presentó con la queja de ser maltratada por los demás. Hay un montón de ejemplos de maltrato efectivamente existentes. Estuvo ocho años con un analista y no pasó nada. Después no sé como consiguió mi número. Y lo que yo le digo es: ¿Y por qué te lo dejaste hacer? ¿Para qué? No sólo el por qué sino también el para qué. Y la verdad que se va sorprendiendo y va mirando las cosas de otra manera. No pierdo para nada de vista el lenguaje, el discurso y el significante, no sólo del paciente sino también el del analista. Pero del lado del analista le doy cada vez más importancia a la pregunta, a la descripción y a la observación, y menos importancia a la interpretación. No es que no las hago, pero la pregunta me resulta fundamental.

Realmente, el analista debe estar convencido de que lo fundamental está en el paciente, y no en él. Y ahí aparece lo de la física cuántica ¿Yo qué puedo saber cómo siente una paciente a un chico, si ella no me lo cuenta? Una cosa es mi cuerpo y otra cosa es el cuerpo del otro. Tenemos cosas en común, pero cuerpos distintos. Mi posición como psicoanalista es esa.

Intervención del público: - ¿De qué modo estos avances de nuevas disciplinas servirían en la práctica? ¿Podría ser que funcionara como tope a un ideal de saber? A lo mejor hay ciertas cosas inscriptas en otras superficies y no sabemos si funciona la intervención en ellas desde los actos analíticos…

Una de las cosas más difíciles para los seres humanos, para las ciencias, para los psicólogos es el límite, que es muy importante. Hay límites en la interpretación. Y la interpretación no es lo único, Lacan planteó la importancia del acto por ejemplo.